Los Escritos de Mateo 3: Capítulo 22

1670 Palabras

— Pues… — comenzó con esa sonrisa pícara mientras acariciaba mi mejilla – primero quiero que me calientes el culito un poco, pero solo un poco, jijiji. — Y lo segundo? — Quiero ese rabo bien dentro, como sabes que me gusta. Se dio la vuelta de nuevo y se inclinó para besar a mi madre. Todavía le faltaba el aliento, pero no se opuso. Bajó lentamente por la tetas dando unas buenas succiones a los endurecidos pezones arrancando la algún gemido. Yo iba viendo cómo poco a poco su culo se ponía en la posición adecuada y pasé una mano sobre los hermosos glúteos divididos por la gran raja que escondía la tira del tanga. Tiré de la escasa tela y se lo baje hasta los pies, y ella misma los movió para deshacerse de él. Su culo se abrió más y pude ver el sonrosado agujero. Me

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR