— Vale, te lo contaré. Pero es algo muy íntimo y espero que jamás se lo cuentes a nadie, y cuando digo a nadie, es a nadie. Lo prometes? — Te lo prometo, mamá. — Deja que me dé una ducha antes de comer y después te lo cuento tomando una copa. Se dio una ducha y salió resplandeciente con una camisa parecida a la del día anterior. Blanca y lisa, y con caídas adelante y atrás para ocultar las bragas. Yo también me había duchado en el otro baño y me había cambiado de calzoncillos. Salí tan solo con ellos, sin camiseta, y fui hasta la cocina donde estaba preparando la comida. Estaba de espaldas y volví a admirar sus prominentes muslos, y su culo apenas cubierto por la caída de la camisa. Me la acababa de follar y ya lo deseaba de nuevo. Me fui a acercar para abrazarla p

