Casi con ansias de romper la barrera del sonido llegué al edificio agotado hasta la mierda. Respiré hondo y acomode mi cabello lo mejor que pude. Mientras me veía en el espejo del ascensor y acomodaba mejor mi ropa para evitar malos entendidos o algo peor. Mire las flores, eran las más hermosas azucenas que pude encontrar y la botella de licor de chocolate en mis manos, el collar más caro y fino que pude encontrar lo delicado de la cadenilla de oro y como descendía mientras sostenían sus eslabones un hermoso corazón de cristal con una gota roja con forma de corazón en su centro. - espero que te guste.- Inhale profundo y salí del elevador. Es algo gracioso para mí tener que tocar la puerta de mi propio apartamento. - ¿Quien es?.- Aún me da risa eso, son casi las diez de la noche. -

