Me seguía la mirada en completo silencio. - Siempre recuerda que esto es tu culpa, toda tuya, absolutamente toda, por ser así de horrible.- Tome el soplete y la varilla de hierro. La calenté hasta estar al rojo vivo. Casi como un amarillo encandecente. - en Francia antes de la revolución se acostumbraba marcar a las ladrones cuando robaban, ahora, contigo haré lo mismo, por perra, por sádica, por ser una cómplice de un mes de tortita a inocentes, por esperar tanto tiempo para nunca decir nada, por callar un acto tan vil y repulsivo como tú repugnante y morboso amor por mark apesar de estar casada con su hermano menor.—Su piel se chamuscada a medida que la varilla pasaba sobre ella, dejando las líneas sobre su piel.— No hay razones para callar una violación de ese tamaño. No hay razone

