Estábamos comiendo tranquilamente en el comedor, todos estábamos demasiado tranquilos sabiendo que estábamos demasiado cerca de descubrir la verdad pero no solo eso, íbamos a revolucionar todo el colegio, sacariamos a la luz eso que escondieron por años, eso de lo que nadie podía hablar pero que estaba claro que todos querían contarlo. —Esta tarde no vais a ir a la residencia—nos contó Chiqui y todos le miramos—Teneis unas lecturas obligatorias que ha pedido el director para cumplir vuestro castigo—nos contó. —Tan majo como siempre—me queje en silencio, y con bastante ganas de pegar al director por sus locos castigos. —Son lecturas algo pesadas, por lo que tenéis que estar preparados—comentó Iris dándonos un papel con la lista de libros que debíamos leer. Nos dejaron yéndose a comer a

