Capítulo XII Primera Vez No hay necesidad alguna de comentar la obviedad de que era virgen, él ya estaba más que esterado de ello. —Sigue… ¡Por favor! Murmuro con una voz entrecortada, omitiendo las preguntas anteriores… Mientras los gemidos se entrelazan con mis palabras, revelando la intensidad de las sensaciones que sus movimientos provocan en mí. En ese instante, cada roce y cada suspiro se convierten en una sinfonía de placer que resuena en la habitación, creando una atmósfera cargada de deseo y conexión. Mis sentidos se ven envueltos en la vorágine de emociones, y cada parte de mi ser ansía más, como si estuviera inmersa en un éxtasis embriagador. La vulnerabilidad se revela en cada suspiro y en la entrega total al momento presente. En este torbellino de emociones, la conexión

