Capítulo XIII Una Divertida Llamada Después de aquel suceso, de nuestro encuentro, de haber perdido la virginidad con mi hermano Fabián, no había coincidido por obligaciones de la escuela; él estaba saturado de trabajos de la universidad y rara vez le quedaba algo de tiempo para socializar. Sin embargo, cada vez que teníamos la oportunidad de coincidir en casa y nuestras miradas se cruzaban, compartíamos una sonrisa cómplice, de esas que escoden miles de secretos. Indudablemente, tenía el mejor hermano del universo, y nadie podía discutirme ese hecho. El único inconveniente que encontraba en este momento, era que al haber sentido una v***a tan deliciosa como la de Fabián, mis deseos lujuriosos, en lugar de cesar, aumentaron; ya no podía pensar en otra cosa, solo imaginaba tener una poll

