Capítulo XIV ¡Secretos! Movida por el deseo de saciar mi curiosidad entre abro un poco la puerta, solo lo suficiente para poder ver dentro de la habitación. Mi impacto fue bastante grande cuando mis ojos encuentran a mi hermana de rodillas y no orando precisamente; se estaba devorando la salvajada de v***a de su novio Abel. En ese momento, comprendí todo… El sí tenía encantos maravilloso, solo que no estaban visibles, los tenía en su interior, literalmente… estaban perfectamente escondidos bajo sus pantalones. A ver, Abel no es un chico feo, por el contrario, es un chico bastante guapo, extremadamente callado para mi gusto; pero, tenía lo suyo, tiene su cabello color cobrizo, muy alta y delgado, sus músculos se notaban un poco. Sin embargo, lo que era más visible eran las venas en sus b

