Capítulo XV Un lugar hermoso Hace ya algunos días desde que compartimos esa videollamada tan divertida con Christian, y aún resuena en mi mente el recuerdo de aquel encuentro inesperado con mi callado cuñado, Abel. La chispa que surgió entre nosotros fue como un fuego repentino, algo que no esperaba, pero que encendió una llama intensa en mi interior. Con el paso de los días, mi deseo no hace más que crecer, alimentado por los recuerdos de esos momentos cargados de pasión y sobre todo mucho placer. Cada día que pasa, siento que hay algo dentro de mí que no se sacia fácilmente con el simple recuerdo. Parece que mi apetito por el sexo y el placer se ha despertado de una manera que nunca antes había pensado experimentar. Es como si hubiera abierto una puerta a un mundo desconocido y exc

