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1363 Palabras

Ambos echaban chispas por los ojos... y juro por Dios que podía ver con perfecta claridad como cada uno comenzaba a preparar sus armas para en cualquier momento lanzar el primer tiro. Ambos miraron a Em. Ella se tensó. -Yo... -intentó hablar ella. - ¿Qué hace él aquí? -le preguntó Carla. -No, no, no, la pregunta es ¿Qué hace ella aquí? -le habló Ray. -Mi hija me invitó a almorzar -le respondió Carla con un notorio tono de orgullo. -Pues te cuento que a mí también -le aseguró él. -Ella me llamó primero a mí -le dijo. Carla soltó una leve carcajada. - ¡Qué infantil eres, por Dios! ¿Cuándo será el día en que dejes de comportarte como una niña? -El día en que tú dejes de ser un idiota... -Loca, siempre estuviste loca. No sé cómo diablos tuve cabeza para casarme contigo. -Simpleme

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