Cuando la secretaria de su hermano le dijo que ya podía pasar, William tuvo un presentimiento algo extraño, no sabía cómo definirlo pero cada vez que se acercaba a aquella oficina que debió ser suya se preguntaba lo que habrán estado discutiendo su hermano y aquel asistente. Sabe que deben relacionarse, son jefe y empleado y no cualquier empleado no, si no del empleado que más cercanía debe de tener con el jefe. Sin embargo habían pedido que esperara afuera en lugar de darle paso de una sola vez, cosa que no había pasado antes.
¿Estaba siendo paranoico? Por supuesto que sí, pero William es de los hombres que una vez analiza ciertas situaciones y estas no se repiten como lo hicieron anteriormente entonces su cabeza comienza a hacer hipótesis que muchas veces son ciertas y otras no.
¿Qué hipótesis tenía ahora? Pues nada en específico pero pueda que hayan estado hablando de unos negocios secretos, y para beneficio de William unos negocios sucios de Elliot. Por favor, ningún empresario puede estar limpio en su totalidad, una vez que tienen éxito quieren más, pero ni solo éxito, quieren poder y sabe que Elliot, por más recto que se vea debe tener sus ambiciones de poder.
Igual si logra conquistar al hermoso asistente podría sacarle un poquito de información. Se siente muy atraído hacia ese hombre de uniforme y coleta alta, pero nunca ha desistido en usarlo para sacar a la luz lo que sea que Elliot esté escondiendo.
--Buenos días.--…--Abre la puerta y entra. Aquel par de hombres no se miraban; Jefferson tenía la mirada clavada en el escritorio y Elliot estaba sentado en su silla como si no pasará nada. Pero algo andaba mal aquí.--…--Espero no haberlos interrumpido.—
Jeff contestó un bajito “buenos días” aún con las palabras de su jefe haciendo eco en sus oídos. Había pasado de verdad y hace solo unos cortos minutos, su jefe le había propuesto algo que involucra lo personal, la vida íntima de ambos y cosas que hacen las personas que… las personas que se gustan.
--Buenos días William. Disculpa si no te hice entrar apenas llegaste, es que siempre vienes sin avisar y no tengo tiempo apartado para ti.--…--Coloca su mejor sonrisa. Jeff logra verla y su corazón late con más fuerza, es demasiado preciosa aquella dentadura y la manera en como su boca se estiraba para dejar aquella hermosa expresión.--…--Y no, no interrumpiste nada. Mi asistente y yo conversábamos un poco de lo que tenemos para esta semana.—
--Para ser algo tan básico y normal se tardaron.—
--¿Qué estás insinuando? Mmm no creo que sean palabras que debas decir frente la resina que estás pretendiendo. Más si la involucra.—
Ok, William analizó mejor lo que dijo y odiaba que Elliot tuviese razón, pues no midió sus palabras y el hecho de que Jefferson podía mal interpretarlo.
--Hombre no seas dramático. Solo pienso que deberías darle un respiro al muchacho.—
--No creo que sea así. Jefferson está muy complacido con nuestro horario ¿No es así, Jefferson?—
--Si, por supuesto que sí señor. Mi horario es bastante cómodo.—
William hizo una mueca. Iba a sentarse pero luego se recordó a si mismo que no estaba aquí para hablar con su hermano.
---Es bueno escuchar eso. Sería una pena si eres maltratado o explotado aquí.—
---William…
--No he dicho nada malo, solo me gusta ver cómo los trabajadores de la empresa que fundó mi querido padre se siente cómodos con sus tareas. No podría decía con certeza cuántas personas he visto siendo explotadas.—
--Pero este no es el caso.—…--Sonríe sin muchas ganas.—
--Así puedo ver.--…--Aunque lo único que veía era al asistente de su hermano.—
Insiste en que el ambiente en esta oficina está muy tenso.
--¿A qué has venido?--…--Pregunta lo más directo posible. No le ha gustado el ser interrumpido cuando estaba teniendo una sería conversación con su asistente de bonito cabello y hermoso rostro, pero en eso anuncian la llegada de William.—
Una locura.
--Solo quise pasar a saludarte pero he venido a hablar contigo Jefferson.—
El nombrado alza la cabeza. Luego se señala el pecho con cuidado.
--¿Yo?--…--El par de hombres que miraban al asistente sintieron ternura por la afirma tan pacífica y confusa en la que se señaló.—
--Si, tu mismo –
--Pues yo…
--Pueden salir y hablar afuera donde más les plazca. Jefferson recuerda que te dije ¿Ok? Esperaré por ti para terminar con lo que tenemos pendiente.—
Jeff pasó saliva.
¿Qué tenían pendiente? Ah sí, un interés extraño de su parte.
--Me parece bien, vamos Jefferson.--…--le llama con bastante confianza. Elliot solo puede arquear una ceja y pues independientemente de lo que Jefferson elija ya no hay vuelta atrás, ya dijo lo que tenía que decir. Al diablo con la rectitud.—
--S-si.—…--Mira fugazmente a su jefe antes de salir de la oficina por completo.—
--¿Podemos ir a tu oficina?--…--Sonaba chistoso escuchar “tu oficina” cuando solo tenia un pequeño espacio para trabajar pero no había otra forma de llamarlo ¿Verdad?—
--Esta bien.—
William caminaba adelante y Jefferson lo seguía pensando en si todo este tiempo fue demasiado obvio como para que su jefe se diera cuenta de que le gusta, lo cual es raro porque ha tratado de comportarse con bastante normalidad todos estos meses antes y después de la cancelación del compromiso. Intentaba dar con la verdadera razón para que su jefe esté actuando de esta forma hoy, un lunes por la mañana pero nada coherente surgía.
Cuando llegaron a la oficina entraron. William cerró la puerta una vez que él asistente estuvo dentro.
--¿Para qué ha venido a hablar conmigo, señor William?--…--Se pone erguido.—
--Creo que ya debes imaginarlo. Saberlo en todo caso.--…--Saca las manos de sus bolsillos.--…--He dejado en claro mi interés por ti desde hace bastante tiempo, meses en realidad, mandándote detalles para que sepas que estoy pendiente de ti.--…--Sonríe ladino fijándose en los labios del hombre frente suyo.--…--Pero hoy he venido a saber qué es lo que piensas al respecto y si podríamos dar otro paso.—
> pensó Jefferson.
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Elliot miraba su reloj de muñeca notando que habían asado unos quince minutos desde que su hermano y asistente se fueron ¿Jefferson le habrá dado alas a William? Era obvio que su hermano no buscaría a su asistente para preguntarle algo básico de la empresa, y sabiendo sus intenciones pueda que ahora mismo le esté proponiendo… lo que sea.
Se puso de pie y dio una vuelta por su oficina, estaba nervioso ¿Por qué lo estaría? Se supone que la gusta a Jefferson, lo vio oliendo su ropa, escuchó sus palabras en medio de la embriaguez y como este le decía que era muy sexy.
No sé estaba apresurando para nada, estuvo mucho tiempo al lado de Olivia pero ya era parte del pasado y ahora mismo, luego de casi tres meses puso completo atención en alguien. Ni quería que esa persona se le fuera negada, no le importaba que pudiera sonar posesivo pero aquel bailarín nocturno debe corresponderle.
No puede estar equivocado. No.
Tomando una respiración profunda Elliot salió de su oficina y fue hacia donde estaba su secretaria para preguntarle si William ya se había ido pero antes de abrir la boca su mirada captó la figura de su hermano frente las puertas del ascensor, lo estaba esperando. Fue entonces que las puertas del ascensor se abrieron y lo vio entrar, no tenía una expresión muy feliz que se diga, pues su celo fruncido y mirada de pocos amigos lo delató de inmediato. Cuando el ascensor cerró sus puertas y se llevó a su hermano fue entonces que Elliot miró hacia el largo pasillo de la derecha donde su asistente estaba parado. Expresaba preocupación en sus ojos cafés.
--Señor ¿Está usted bien?--…--Pregunta la pelirroja viendo cómo su jefe estaba a punto de decirle algo pero de pronto guardó un silencio sepulcral.—
Jefferson sentía que se había quitado un peso de encima luego de hablarle claro al señor William.
“He recibido cada detalle que me ha mandado; las rosas, las notas y dulces. Me siento bastante halagado de que un hombre como usted se sienta atraído hacia un simple asistente como yo. Pero debo ser sincero con usted y es que no siento por usted lo que usted siente por mi. Usted es bastante guapo y el suelo de cualquiera pero no el mío. Me apena no poder corresponderle.”
Luego de sus palabras el señor William había asentido con una sonrisa no muy alegre y se marchó despidiéndose con un corto “Adiós Jefferson, cuídate” y fue bastante difícil para Jeff rechazar a ese hombre, fue el hombre que ha tenido más detalles con el desde que tiene uso de razón, lo hizo sentir bonito e importante pero eso no era suficiente para entregarse a una relación.
Si tan solo sintiera con el señor William lo que siente con el señor Elliot todo fuera más fácil.
Y ahora, haciendo contacto visual con su jefe desde la distancia que los separaba no podía decir con exactitud si estaba feliz o con miedo de lo que les deparaba ahora ya que…
“Si aceptas lo que sea que él te proponga asumiré que solo es una alucinación mía y no te gusto, pero si lo rechazas entonces yo tendré la razón”
Le dio completa razón a su jefe, estaba expuesto, sus sentimientos quedaron al descubierto y no había forma de borrar eso.
¿Realmente quería borrarlo? La verdad es que no, porque por más miedo que sintiera le ganaba el deseo y las ansias de ser tocado por su jefe, de que le dedique algo más que trabajo, más que un paga por sus servicios. Deseaba obtener lo que solo en sus fantasías había podido disfrutar.
Elliot entonces supo que su asistente había rechazado a su hermano. Se sintió victorioso por ello, él tenía razón, no eran alucinaciones suyas… su empleado lo deseaba.
Jeff no soportó más y se fue a su oficina.
Elliot lo siguió.