Habían pasado casi tres meses desde que su querido prometido la había descubierto follando con otro hombre. Aquella noche fue la más dolorosa de todas, la noche perteneciente al peor día de su vida y el comienzo de sus lamentos y agonía interna.
Quiso a Elliot Smith desde la primera vez que sus labios se posaron en los ajenos, saboreo el verdadero deseo y anhelo cuando Elliot la desnudó por primera vez y la tomó con verdadera experiencia y cuidado digno de un príncipe de cuentos de hadas. Supo desde ese mismo momento que Elliot Smith sería el hombre que le daría ala felicidad completa, que sea el hombre de su vida y al único que amaría completamente.
Pero lo jodió todo.
Había planeado todo demasiado bien para obtener lo que quería de aquel director y que todo se quedara ahí pero todo se le volvió un desastre y terminó con lo más bonito que había logrado en su vida.
--Mi amor ¿Hoy tampoco vas a ir a trabajar?--…--Olivia niega.—
--Me duele la cabeza. Además, mañana debo ir al canal a firmar mi contrato como periodista.--…--Al menos aquel viejo cumplió su palabra.--...—No quiero sobrecargarme.—
--Me parece bien que pienses en tu salud, pero sé cuánto has anhelado ser periodista. Deberías estar celebrando con tus amigas o con una sonrisa de oreja a oreja.—
Debería si, pero no tenía ganas de nada.
--De seguro para mañana ya estaré mejor.--…--Eso esperaba. Le gustaría no estar pasando por esto y despertar la lastima de sus padres y sus allegados pero no es de las que saben disfrazar sus sentimientos y si siente tristeza se le nota demasiado bien, es como si sus emociones se tatuaran en medio de su frente. No es buena para fingir lo que no siente. Es por ello que le tratan como una niña propensa a caerse y morir en un barranco. Era frustrante hasta más no poder.--…--Solo necesito dormir un poco y listo.—
Marlene estaba muy preocupada por su hija ya que desde que el compromiso con Elliot fue cancelado ella no ha vuelto ha ser la misma, no sonríe como antes, no se ve llena de energía y pasa encerrada en su cuarto la mayor parte del tiempo, a veces bebe pensando que no se dará cuenta pero lo hace.
Olivia vendió su departamento y volvió a casa de sus padres, obvio que a ellos no les molestaba eso pero igual era extraño. Sabían cuánto le encantaba a Olivia ser independiente, aunque agradecen ese paso de su hija, así podían vigilarla y cuidar de ella durante este tiempo difícil.
--Mi amor sé que ya hemos tocado el tema muchas veces y todas te niegas en responderme pero insistiré siempre.--…--Acaricia la cabeza de su hija.--…--¿Qué fue lo que pasó con Elliot? Cancelar el compromiso así tan de repente nos dejó sorprendidos a todos.—
--No quiero hablar de eso, mamá.—
--Nunca quieres hablar de eso pero es lo que te tiene así, no somos ciegos, te la pasas triste todo el tiempo. Las cosas han empezado a marchar mal desde que cancelaron el compromiso.—
--Terminamos en buenas condiciones.—
--Alguien que termina en buenas condiciones no estarían echados en sus camas casi todos los días. Estás cayendo en depresión, me duele verte así.—
Olivia miró a su madre, esa mujer de piel dorada y ojos color azules que le había dado la vida. No parecía envejecer jamás.
--Sabes que pasé muchos años al lado de Elliot y no es fácil aceptar que no estaremos más juntos. Lo superaré algún día pero por ahora no. No estoy lista.---
Nadie sabía la razón por la cual terminaron. Olivia no quería hablar de ello debido. La vergüenza que sentía consigo misma por echar todo a perder metiéndose con un viejo a cambio de que le dieran un puesto como periodista en el mejor noticiero del país. Era muy indigno, ella no tenía la necesidad de dejarse follar de un viejo verde para conseguir lo que quería pero hoy en día nadie da nada a cambio de nada, todo tiene un precio. El director Salomón le dio a escoger y ella escogió; follaron y él me dio un puesto en el noticiero.
¿Pero a qué costo?
Si, al costo de su felicidad.
--Lo entiendo mi amor pero no es bueno guardarse las cosas siempre, es bueno hablar, ser aconsejado.--…--Su mano va hacia la de su hija y le da un apretón cariñoso.--…--Soy tu madre, siempre puedes confiar en mí. Solo quiero que seas feliz y verte tan decaída me duele.—
--Lo sé madre. Cuando me sienta lista conversaré contigo.--…--Espera poder hacerlo. Sentía que no podría mirar de nuevo a su madre después de decirle que engaño a Elliot y por ello todo terminó.—
---Esta bien mi vida. Iré a supervisar que ya hayan empezado a hacer el almuerzo.--…--Deja un beso en su frente.—
--Ok mamá. Intentaré dormir un poco entonces.—
--Bien. Cualquier cosa que necesites me llamas.—
Olivia asiente de acuerdo y ve a su madre salir de la habitación. Su vista buscó su teléfono y lo vio en la orilla de la cama y se preguntó si estaría bien llar a Elliot, pues desde aquella noche nefasta ellos no se han vuelto a ver las caras pero Olivia lo llama todos los días, solo que él no responde nunca. Lo extraña demasiado, extraña su voz, su presencia, el calor de su cuerpo. Todo eso ha desaparecido tan de repente que Olivia se siente enferma y que la única medicina que logrará calmarla es la presencia de Elliot.
Tampoco ha vuelto a poner un pie dentro de empresas Smith, no ha podido, no ha tenido la suficiente fuerza de voluntad para ello. Cuando Wendy ha llamado y comienza a preguntar las razones de porqué rompieron el compromiso Olivia no puede hacer más que cambiar el tema aún si Wendy insiste e insiste. Cuando su madre dijo que esto ha sido una sorpresa para todos lo mentía, pues ambas familias quieren explicación o una razón.
Pero Olivia espera no dárselas nunca.
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Wiliam no lo entendía.
Había sido tan constante y positivo que recibir una respuesta negativa por parte de Jefferson Santorska lo ha descolocado mucho. Nadie podía estar feliz cuando la persona que te atrae te rechaza, y aún si Wiliam es un hombre maduro hecho y derecho no puede evitar querer lanzar unas cuantas cosas como un nene al que le han negado su dulce favorito y está a punto de armar una rabieta.
Joder, ¿Es qué acaso tiene un maleficio encima o que? Pareciera que todo aquel que le gusta no puede corresponderle. Es una maldita estupidez.
No sabía que pensar.