Capitulo 4

2501 Palabras
Sábado por la noche: . Elliot tenía sus manos encima del volante de su auto, dudas existenciales en su cabeza y, por supuesto, las palabras de sus amigos resonaban aún en su cabeza. “Hermano ya ha pasado bastante tiempo desde que saliste con nosotros. Ya es tiempo de volver a ser ese trío animado que solíamos ser. Haber cancelado un compromiso no marca el final de tu vida, hay que seguir ¡Vamos a salir juntos al club! Tenemos que divertirnos”  Eso le dijo Dominique hace dos días atrás mientras Nathaniel le apoyaba. Sus amigos lo creían sumergido en una depresión a causa de lo que pasó con Olivia (y eso que ni sabían el final de la historia) pero la verdad era que su falta de tranquilidad no se debía solo a la infidelidad de Olivia no, pues sus pensamientos ahora eran abarcados por su asistente. Mismo asistente que lo rechazó hace cinco días atrás, pero que su rechazo vino acompañado con su honestidad dejándole en claro que tenía razón… le deseaba. Y Elliot también lo deseaba, no había que darle tantas vueltas a un asunto tan evidente. Es sábado por la noche y Elliot debería estar muy tranquilo en su departamento descansando por los días de trabajo agotador, tal vez debería estar revisando los nuevos modelos, revisando ciertos documentos que necesitaban de su atención. No tendría que estar en las afueras del club In Fall, definitivamente no. Pero como los seres humanos somos tan contradictorios él están aquí mismo esperando ver a su asistente ¿Tiene idea de lo patético y enfermo que debe verse justo ahora? Pues lo sabe, sin embargo no puede arrancar en reverso para irse a su departamento. Éstos días las cosas han sido tan profesionales y normales que Elliot no puede con la ansiedad. Luego de haberse dicho ambos que se gustan…. Las cosas no podían marchar tan frías y cotidianas, Jeff se ha propuesto cumplir con su papel de asistente que no le mira por más de dos segundos. Elliot odia eso. Quiere que lo mire, que ceda, que deje de lado la idea de que lo busca por despecho o algo así porque esto no es así. Le ha deseado desde que estaba con su ex prometida, solo que su amor por ella no me mostraba realmente que aquello que llamó “incorrecto” solo era algo normal que puedes sentir con alguien que te empieza a gustar. Mientras pensaba en lo acosador que se veía pudo ver a su asistente corriendo hasta la entrada del club, pero la entrada trasera. La forma en como corría le sacó una sonrisa ya que tenía el cabello suelto y se movía sin orden debido al viento y los movimientos. Jeff entró y con la primera persona que se topó fue Marcel. --Jeff ¿Otra vez tarde? Ya deberías estar en tu puesto muchacho.— --Lo siento, lo siento, de verdad lo siento.--…--Hablaba con la garganta seca debido a su maratón.— --Tus disculpas no me dan dinero, chico. Tu trabajo si así que ando a cambiarte de una vez en lugar de perder el tiempo. Que no se repita de nuevo.— --Me cambiaré. No volverá a pasar.--…--Marcel entrecerró los ojos y se cruzó de brazos diciéndole con esa expresión un: Ni tu mismo te lo crees.— Jeff fue corriendo hace el camerino. Joder, no le gustaba que lo regañaran y menos por ser impuntual pero a veces pasan cosas que… bueno, no te dan l a imagen de puntualidad que quisieras. Sus hermanos eran los culpables, si, ellos y su insistencia y lloradera de todos los fines de semana, pero es que hoy se pudieron más problemáticos que de costumbre ¡Cómo si fuera posible! Pues ambos se abrazaron a sus piernas y no lo dejaba salir del departamento. Gritaban: “¡No nos dejes!” “¡Llévanos. Podemos estar con tu amiga Maya. Ella es divertida y nos da helado.” Pero como Jeff es el mayor y a veces debe poner mano dura logró dejarlos en la casa de la vecina, obvio que se notaban muy molestos e indignados con su hermano por dejarlos de nuevo con la aburrida señora Rosa pero así es la vida, así es la situación de los hermanos Santorska. --¿Problemas con Marcel?— --¿Cómo sabes?— --Jeff, los gritos de Marcel se escucharon fuerte y claro por aquí.--…--Lían responde Obvio mientras agarra sus gafas (ya que estaba disfrazado de doctor)--…--Te estaba buscando desde hace rato, era obvio que no iba a estar muy feliz de que llegaras tarde.— --Y por ello estaba esperándote en la entrada para darte una cálida bienvenida.--…--Lo que dice Max logra que Lían se ría. El sarcasmo de Max es bastante agrio pero cómico a la vez.— --Ja, ja si muy gracioso ¿No? Reírse de mis desgracias no es bueno.--…--Hace un puchero yendo hacia el estante para sacar uno de los disfraces. Hoy se pondrá el de estudiante de instituto.--…--¿Por qué no están con las chicas?— --Vinimos a cambiarnos.— --¿Y eso?— --Hoy vienen unos clientes de Marcel, por ello hoy está más quisquilloso de lo normal.— --Y está vigilando todo él mismo.--…--Dice Max como si fuera un secreto.— --Oh, eso sí es increíble.--…--Y no era el hecho de que Marcel trajera clientes, era el hecho de que estaba inspeccionando hasta el vestuario de sus trabajadores. Él no se involucra en esas cosas pero Jeff supone que quiere impresionar a estos “clientes”--…--¿Entonces qué debería ponerme yo?— --Con el de estudiante está bien. Marcel quiere lo común, no sabe el gusto de sus clientes y prefiere no arriesgarse.— --¿Estuviste espiando, Lian?— --¿Qué? Yo solo me aseguro de nuestra integridad como trabajadores. No te voy a negar que cuando Marcel habló de sus clientes todos nos asustamos, escuché cuando hablaba por teléfono con uno de ellos, lo hice por un buen motivo.— --Ok entiendo, gracias por eso.--…--Rueda los ojos con diversión y empieza a quitarse la ropa para ponerse el trajecito.— --Ya nos vamos, no queremos que Marcel enloquezca con nosotros también.--…--Dicho esto ambos salen corriendo gracias a la mirada asesina que Jeff les dedico.— --Son un desastre.--…--Y se viste.— Cuando por fin está listo no pierde más tiempo y va directo a su puesto, no se ha interesado mucho en retocarse, pues los reflectores del club apuntaban siempre a sus compañeros. Además de que no le daba mucho tiempo para arreglarse si con suerte pudo llegar a trabajar sin que Marcel haya querido despedazarlo vivo. Ni siquiera puede aplicar el “tan molesto que me hubiera despedido” porque no puede hacerlo aunque quiera, el contrato los ata a ambos. Uno debe trabajar para el otro y el otro debe aguantarse a su empleado por el tiempo estimado. Con su cabello más revuelto que de costumbre, su camisa blanca sin abotonar, corbata torcida , tenis negros, calcetines hasta las pantorrillas y un pequeño bóxer blanco, se dispuso a bailar como lo hace todos los fines de semana. Es ahora, que no está preocupado por Marcel que puede volver al martirio que lo ha tenido tan ansioso estos últimos días. Todo debido a Elliot Smith. Uno no supera fácilmente como el hombre al cual admiras, gustas y deseas de pronto te diga que quiere llegar a tener algo contigo (fuera del trabajo y completamente personal) del tipo pasional. Podría ser un suelo hecho realidad para muchos pero a Jeff le causó temor ¿Por qué? Pues porque fue testigo de como los ojos de su jefe brillaban con el siempre hecho de que nombraran el nombre de Olivia Styles, vio como él la besaba con ganas, vio como sonreía por su causa y también fue testigo de como se quebró cuando aquella mujer le fue infiel, de su mal estado y como se veía tan adolorido. Le cuesta creer que alguien me amó tanto a una persona pueda llegar a sentir algo por alguien más. No quiere salir lastimado. Pero cómo había deseado ceder para que el señor Elliot lo besara, que sus fuertes manos lo tomaran de la cadera, de la espalda, de su cuello mientras lo besaba profundamente. Lo había querido con todas sus fueras. Pero como muchas veces hacemos todo lo contrario a lo que nos dicta el corazón… Jeff sigue aquí sin saber cómo saben los labios de su jefe pero completamente seguro de que hizo lo correcto en rechazar su jugosa oferta. --Ey chico.--…--Jeff se agachó sin soltar el tubo, pues un hombre algo mayor le estaba llamando.--…--Eres muy hermoso ¿No te gustaría ir conmigo a otra parte? Pagaré bien por tus servicios.— El hombre vestido con vaqueros, mocasines y camisa negra de manga larga alzó su mano intentando tocar la pierna de Jeff pero este se alejó. --No estoy interesado.--…--Pasó saliva y buscó con su mirada a Marcel, quien por suerte también lo miraba pero no parecía muy interesado en intervenir, al contrario, le hizo un ademán con su mano apuntando hacia el tipo.--…--Si quiere dejar algo por mi baile puede hacerlo.— Marcel estaba conversando con un trío de hombres menos mayores pero por la vestimenta que traían tan similar a la del viejo propuesta indecente supo que era de los clientes que tanto hablaron sus compañeros. --No voy a darte ni un peso por verte bailar. Bailas bastante feo. Vamos, ganarás mucho conmigo ésta noche.--…--Sonríe. Jeff pudo ver algo brillar en sus dientes, era un colmillo de oro.— --En éste lugar pagan por vernos bailar, señor.— --Puras babosadas niño, igual todos los que trabajan como tú terminan abriendo las piernas por unos buenos billetes.--…--El menor hizo una mueca e intentó levantarse, le dio asco. Había pasado mucha necesidad pero nunca recurrió al camino de la prostitución por lo que no se iría con éste señor a ningún lado a que lo follara por unos miserables billetes que no necesitaba.--…--Ven aquí.— Para ser un tipo mayor tenía bastante fuerza, eso lo supo cuando el hombre lo agarró del tobillo. Se quejó con una mueca. Giró a ver a Marcel pero vaya sorpresita que se llevó al no verlo por ningún lado, cuando no necesita si desaparece. Qué conveniente eh. --S-suélteme.— --Eres un chico muy bonito, no me gusta que los niños bonitos se resistan.— Jeff estaba a punto de gritar y armar un buen escándalo pero todo pasó tan rápido que lo dejó atónito, pues ya no sentía la opresión en su tobillo. El hombre mayor estaba tirado en el suelo y frente suyo aquel hombre que lo hace suspirar con su sola presencia. Si, hablamos de Elliot Smith. ¿Qué se supone que está haciendo? --Hijo de perra.--…--Jeff pudo ver sangre en la comisura de su boca.-- --Te dijo que lo dejaras.--…--Fue lo único que dijo.— El hombre se coloca de pie y lanza un golpe pero Elliot lo esquiva y empuja al viejo, cerca se escuchan murmullos ya que se han dado cuenta de la pelea. --Señor Elliot no.--…--Trata de alejarlo pero su jefe no parece contento con haberle dado un buen puñetazo al hombre mayor, no, si no que iba a por el.--…--No vale la pena.— Elliot giró su cabeza en dirección al bailarín pero pronto sintió un golpe el su pómulo bastante fuerte que lo hizo tambalearse. Jeff miró como uno de los clientes de Marcel llegaba al rescate del viejo verde, totalmente dispuesto a pelearse con Elliot pero éste se levantó bastante rápido y le hizo frente lanzando un puñetazo certero al rostro ajeno, pegando justo en la nariz. El hombre cayó de trasero al suelo. Jeff miró hacia la entrada y venían los vigilantes por lo que bajó rápidamente yendo hacia Elliot, rodeo su muñeca y tiró de él. --¿Qué haces? No he terminado con ese viejo abusador.— --Solo sígame. Joder, si que le gusta causar problemas.--…--Lo guío al pasillo que daba hacia los camerinos y la entrada trasera.— --No deberías pensar eso del hombre que te defiende.--…--Se prometió a si mismo que solo entraría al club a ver por un par de minutos a su asistente y se iría pero no pudo controlarse al ver cómo ese hombre lo agarró, supo que las cosas iban mal a ver la expresión de miedo de Jeff, nadie más le prestó atención a la situación y fue a su rescate.— El menor tuvo a punto de responder un “No pedí que me defendiera” pero cerró la boca porque de verdad agradecía que su jefe lo haya defendido. Cuando llegaron a la puerta y salieron del club fue que Jeff soltó la manos de su jefe. --Debe irse. Yo también me iré porque… oh por Dios.--…--Nota como el pómulo derecho de su jefe sangra.--…--Está sangrando.--…--Se acerca para mirar mejor.— --¿Ah enserio?--…--El hombre que lo golpeó llevaba anillos, era obvio que le causaría un herida abierta más que un hematoma en si.— --Si. Tengo que curar eso.— --Eh, Jeff no estás muy vestido que se diga.--…--El menor se mira a si mismo. Cierto, aún sigue con el atuendo de estudiante sexy.--…--Ten, te daré mi saco para que te cubras, hace mucho frío.--…--Se lo quita y se lo extiende al bailarín asistente.--…--Amárralo a tu cintura.— --Se va a arrugar.--…--Dice como si fuera lo peor del mundo.— --Calla. Mejor lo hago yo.--…--Rodea la cadera ajena con el saco y amarra las mangas en la parte delantera.--…--Y entonces parece que llevas una falda.--…--Dice orgulloso de lo que ha hecho (solo es un nudo pero Elliot se contentaba con las pocas cosas bien hechas que hacía, por más sencillas que fueran)--…--Vamos a mi auto.— Jeff asintió sonrojado al máximo por lo que su jefe había hecho. No era la gran cosa, pero había sentido las manos ajenas rozar la piel de su estómago (el cual sigue al descubierto) y de su espalda. Llegaron al auto y Jeff dijo: --Tengo que curarle esa herida.--…--Era lo más importante para él justo ahora, además, no tenía ganas de regresar al club hasta mañana.— ---Vamos a mi departamento. No queda lejos.--…--Jeff iba a decir algo pero en eso su jefe de adelanta y le dice.--…--Ponte el cinturón de seguridad, no quisiera que la policía nos llame la atención. He causado bastante disturbio ésta noche.--…--Sonríe. No es para tanto, después de todo hoy en día las peleas en negocios nocturnos son muy comunes… pero Elliot siempre ha sido un hombre pacífico al que no le gusta la violencia. Salvo cuando debe recurrir a ella.— --Claro. No más problemas esta noche.--…--Pero la pelea pareció pasar a segundo plano para el menor.— Estaba yendo con su jefe a su departamento en medio de la noche. Esto si que es muy problemático para su autocontrol. 
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