Es ella.

2063 Palabras
Eiden Despierto sintiendo el cuerpo pesado, trato de moverme pero no puedo, volteo a ver que me impide hacerlo. Me sorprendo al ver que la chica que traje a mi departamento aun sigue en mi cama, como pudo pasar esto, se supone que ella debió de haberse ido muy temprano Eiden —Pero que diablos, señorita despierte ¿??? —Mmmm no molestes quiero dormir más tiempo. Eiden —Que despierte, tu no debes de estar aquí. Ella abrió los ojos y me sonrió como boba. ¿??? —Buenos días guapo. Eiden —Porque se quedó en mi departamento, usted debió de haberse ido temprano. ¿??? —Tu me dijiste que no me fuera, entre sueños dijiste, conejita no vayas quédate conmigo. Trate de recordar si yo le había dicho eso, se me vino a la mente ese momento, pero no era a ella a la que le decía eso, era a la mujer que invade mis sueños Eiden —Te pido una disculpa, estaba muy dormido, necesito que te retires. ¿??? —Creía que podíamos volver, ya sabes. Eiden —Te vuelvo a repetir que salgas de mi departamento. Camine hasta el baño, necesitaba una ducha antes de salir de este lugar. Cuándo salí la chica ya no estaba, me vestí y tome billetera, fruncí el ceño al darme cuenta que me faltaban doscientas libras. Eiden —Pero que mierda, maldita vieja todas son iguales. Tome mis llaves y camine a la salida, subí a mi auto, al llegar al restaurante donde vería a Daniel y a mi hermana trate de disimular mi enojo. Luz —Creí que no llegarías. Eiden —No me perdería un almuerzo contigo. Daniel —Y conmigo si. Eiden —A ti te veo todos los días. Daniel —Que ingrato. Luz —No me ves todos los días porque no quieres casi no te apareces por la mansión. Eiden —He tenido mucho trabajo y llego cansado a mi departamento. Luz —Podrías llegar a la mansión junto con Daniel. Eiden —Solo quiero un rato de privacidad, estar solo. Luz —Mejor dicho están en la cama con tus amantes en turno. No le dije nada a mi hermana ella tenía razón, no iba a la mansión porque me gustaba estar follando cuanta mujer se dejará en mi departamento. Eiden —Bueno ya mejor díganme a qué debemos este almuerzo. Mi hermana tomo la mano de Daniel el la vio y sonrió. Luz —Hermanito te tenemos una sorpresa. Eiden —De qué se trata. Luz —Pues ayer fui al doctor porque últimamente me he sentido un poco mal y me dijo que estoy embarazada. La noticia que Luz me dio fue impresionante ella trató de embarazarse durante muchos años y no logró y por fin ahora está embarazada. Daniel —No dirás nada. Eiden —Si claro felicidades me da mucho gusto por ustedes por fin van a tener una hermosa familia. Luz —Vamos a tener una hermosa familia, Eiden este bebé también es tu sobrino a pesar de que no eres mi hermano de sangre yo te amo como tal así es que tú también eres parte de esta familia y de este proceso. Eiden —Gracias por siempre estar a mi lado y a ti Daniel te espera un arduo trabajo tienes que cuidar ahora más que nunca mi hermana y a mi pequeño sobrino o sobrina. Daniel —Créeme eso tengo muy en cuenta, no tienes ni una idea de qué tan feliz estoy. Eiden —Yo también estoy muy feliz por el nuevo integrante de la familia un ser tan pequeñito. Después del almuerzo me di cuenta de que era casi mediodía chequé mi agenda y notando que tiene una cita a las once. Eiden —Mierda. Luz —Que sucede Eiden —Me voy, tengo una reunión muy importante y ya voy tarde. Luz —Tu y el trabajo, no hay nada mas importante que eso. Eiden —Perdón hermanita pero esta reunión es muy importante. Le di un beso a mi hermana. Eiden —En la semana voy a la mansión. Luz —Eso espero. Eiden —Te veo en la oficina después de que dejes sana y salva a mi hermana. Daniel —Si ya no tardo. Salí del restaurante y manejé así a la empresa solo espero que esa mujer aún siga ahí. Llegó lo más rápido que pude entro sin saludar a nadie y suba el elevador al abrirse este un aroma peculiar inunda mis fosas nasales, debo estar alucinando Ya está despierto imagino su aroma, sacudo mi cabeza para tratar de alejar esa sensación pero es imposible el aroma sigue ahí. El elevado se abre en mi piso por un instante agacho la mirada y al levantarla me cruzo con unos hermosos ojos avellana la mujer de mis pensamientos, la que invade mis sueños está parada frente a mí. Mil y un, preguntas rondan por mi cabeza qué hace aquí? Cómo me encontró? Me vendría a ver a mí? Todas esas tienen una sola respuesta. Alexandra —Usted. Eiden —Buenas tardes. Mi secretaria se levanta rápidamente y se dirige a mí impidiendo que le preguntara más a la linda mujer que tengo frente a mi. Coni —Eiden la señorita es Alexandra Brown tiene una cita contigo desde las once le dije que no ibas a llegar pero insistió en quedarse. Qué ¡!!! Ella es Alexandra Brown la dueña de la otra mitad del edificio no puede ser con ella es con la que me tengo que arreglar. Coni —Quieres que la despache para que sigas con tu día. No!! Claro que no quiero eso cómo se atreve a insinuarlo lo que más quiero es tenerla dentro de mi oficina solo ella y yo. Eiden —Señorita Brown siga a mi oficina tenemos asuntos que arreglar, por favor Coni que nadie nos moleste nadie. Coni —Pero Eiden, tienes una reunión en 15 minutos con los… Eiden —Dije que nadie me interrumpa. Coni —Como digas. Eiden —Otra cosa por favor no me tutees no le he dado ese permiso. Coni —Si señor una disculpa. Alexandra camino a mi lado entramos a mi oficina le hice una señal para que se sentara enfrente de mí. Su dulce aroma invadía mis fosas nasales, tenerla tan cerca era un delirio, sus hermosos ojos avellana me hipnotizan y esos labios rojos me invitaban a besarla, sabia que me tenía que controlar pero era imposible, esta mujer me volvía loco. Alexandra —Señor Smith soy Alexandra Brown la dueña de la otra mitad del edificio que mi tonto hermano le vendió. Eiden —Un gustó señorita Brown dígame a que debo su visita. Alexandra —Señor soy una mujer de pocas palabras así es que iré directo al grano cuánto quiere para que me regrese los papeles del edificio que mi hermano le vendió. Una sonrisa se dibuja en mi rostro, así que queremos lo mismo. Eiden —Que le hace pensar que lo quiero revender. Alexandra —Pues ese edificio no seria de mucha utilidad sin su otra mitad la cual no estoy dispuesta a vender. Eiden —Al parecer queremos lo mismo pero pues podemos llegar a un acuerdo. Alexandra —Pienso, cuánto quiere por devolverme las escrituras del edificio. Eiden —Señorita no me malentienda pero cree usted tener la cantidad que su hermano me debía para poder recuperar los papeles de dicho edificio. Alexandra —Pues a cuanto haciende la deuda. Sabía que ella no tenía mucho dinero, tenía una duda con el banco y se veía muy interesada en recuperar esos papeles quizá esta sea mi oportunidad para obtener lo que quiere. Eiden —Medio millón de libras. Ella abrió los ojos tan grande que se podía apreciar mucho mejor sus hermosos ojos sabían tuve que aguantar la risa para que no pensara que me burlaba de su reacción. Alexandra —Perdón cuánto dijo creo no haber escuchado bien. Eiden —Sabe que escuchó muy bien lo que le dije, lo siento señorita pero es la cantidad que su hermano me debía y cuándo me dijo que me pagaría con la mitad de esa propiedad no dude en aceptar, estoy muy interesado en ese edificio no iba a desaprovechar la oportunidad de obtener aunque sea la mitad sabiendo que el otro dueño pues por ende tendría que venderme la otra parte. Alexandra —Pues se equivocó porque yo no quiero vender absolutamente nada entiendo ese edificio mis padres lo compraron con tanto sacrificio era su vida entera no entiendo por qué mi hermano hizo lo que hizo y tampoco lo justifico a él nunca le importó nada que tuviera que ver con nuestros papás pero a mí sí. Usted dijo que podemos llegar a un acuerdo dígame qué quiere para que me regrese lo que me pertenece. Eiden —Que pasaría si le digo que no quiero vender absolutamente nada y que es mejor que lo haga usted. Alexandra —Sabe creo que no estamos llegando a nada al parecer los dos queremos lo mismo y no entiendo en su interés sobre el edificio que pertenece a mi familia pero sabe qué así como usted no la deja tan fácil yo tampoco se la dejaré lamento decirle que no le venderé mi parte así es que pues tendremos que vernos esa forma afortunadamente las caras para ver a qué acuerdo llegamos nos vemos señor Smith. No, no quiero que se vaya quiero que siga aquí, tenerlo un poco cerca se siente también, demonios, qué cosas estoy diciendo qué me pasa con esta mujer. Eiden —Bien cuando decida venderme sabe dónde estoy, sé que tarde o temprano vendrá que no se va a hacer tan fácil conseguir el dinero que le estoy pidiendo para que le regrese dichos documentos. Alexandra —Lo estaré esperando el día Que decida regresarme esos papeles con su permiso que tenga un lindo día señor Smith. Ella sería el amor media vuelta y sale de mi oficina me deja caer y me sigue y me recargué cerrando los ojos, al hacer eso sus ojos se avellana aparecieron. Unos toquidos interrumpieron mis dulces pensamientos. Eiden —Adelante. Daniel —Como fue que encontraste a la chica que tanto estabas buscando porque ella no la acabo de ver salir. Eiden —Si es ella. Daniel —Como fue que, la que diste con ella. Eiden —Recuerdas a Alexandra Brown. Daniel —Si es la hermana de Bruno Brown…. No me digas que es ella. Eiden —Si la mujer misteriosa es la hermana del bastardo de Brown. Daniel —Vaya qué chiquito es el mundo y a que vino Eiden —Quiere recuperar los papeles del edificio. Daniel —Ufff y que le dijiste. Eiden —Ambos queremos lo mismo, tu que crees que le dije. Daniel —Qué te gusta y quieres una cita con ella. Eiden —No digas tonterías, le dije que no le iba a vender nada y que era mejor que ella me vendiera a mi porque nunca iba a poder pagar la cantidad que su hermano me debe. Daniel —Y si consigue el dinero. Eiden —Dudo mucho que lo consiga. Daniel —Y que piensas hacer. Eiden —Esperar a que se de por vencida y me veda su parte. Daniel —Ya veo, pues tibes todo planeado y lo mejor de todo es que ya no te gusta, digo tu no mezclas los negocios con el placer así que por ese lado esta todo bien. Eiden —Si ahora mi único interés es conseguir el edificio completo. Daniel —Bueno Entonces ya no sirve de nada que te dé lo que investigo mi hombre. Eiden —No, digo si, digo no. Daniel —Decídete si o no, sabes mejor te mando el PDF para que sepas más sobre ella y así ves si te sirve de algo para conseguir que te venga el edificio. Eiden —Si esta bien. Daniel me mandó la información por correo, deciden abrirlo y guardarlo en otra carpeta para verlo después, ahorita no tenía cabeza para saber más sobre ella, lo único que me interesaba era pensar en otras cosas para dejar de pensar en ella. Yo no mezclo los negocios con el placer.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR