Eiden Entramos a mi edificio, besándonos como dos desesperados, subimos al elevador, entre besos y caricias. Se abrieron las puertas, afortunadamente el elevador conectaba directo a mi departamento. Entramos y nos quitamos la ropa, no alcanzamos a llegar a la habitación porque ella me tiró en el sillón, comenzó a dejar besos en todo mi cuerpo hasta llegar a mi m*****o. Ella me vio y dibujo una sonrisa pervertida. Ella comenzó la felación, sacaba y metía mi pene en su boca, su lengua jugaba con la punta de mi cabeza provocando que me llenará de placer. Eiden —Aaahhh nena que rico, si nena, ooohhh si trágatela toda, ooohhh mmmm que rico No la deje que siguiera, no quería terminar en su boca, así que la levanté para se se subiera en mí. Mis manos recorren su cuerpo, el cual ya conoz

