Están mis amigas apoyándome y me pruebo como seis vestidos. Pero hay algo que no me convence, algunos son demasiado extravagantes y otros demasiado sencillos. Busco algo más intermedio. Hago una mueca, intentando encontrar algo entre la interminable fila de vestidos colgados. —Creo que encontré uno perfecto —comenta Yamila, y me giro. En cuanto veo el vestido, abro la boca con sorpresa, y todas las chicas hacen lo mismo. Es precioso. Por la parte de los hombros, está cubierto hasta las muñecas con una manga de puntillas, y por encima es un corsé de color blanco muy elegante. La falda cae no tan pomposa hacia el suelo, pero tiene unos detalles de perlas que lo hacen ver precioso. Y sobre todo, la manga es simplemente hermosa. Me sorprendo, corro hacia él y digo: —Es perfecto, tienes raz

