Capítulo 31

1629 Palabras

Aterrizamos en el aeropuerto, Kwan vino de incógnito ya que no sabíamos si Suko tendría hombres vigilando las pistas clandestinas, nos fuimos a una casa de seguridad que Kwan había comprado cuando supuestamente lo dieron por muerto, no sé que hacer, debo sentarme a esperar que al bastardo de Suko le dé la voluntad de contactarme. Han pasado dos días y mi ansiedad y desesperación se han apoderado de mi, no sé en dónde está mi hija, no sé que está planeando ese maldito imbécil, justo en esos momentos recibí la llamada tan esperada —Hola ¿Suko eres tú? —   —Adivinaste, en un momento te enviaré un mensaje de texto con la dirección del lugar donde nos encontraremos con los socios nuevos que hiciste por allá por Inglaterra, espero que los lleves al encuentro y hagas lo que te dije, si de verd

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