Los días pasaron y yo ignoraba a mi madre, no pasaba ningún tipo de palabras con ella, trataba de coincidir lo menos posible con ella, para mi suerte la casa es inmensamente grande y es muy raro vernos las caras frecuentemente, Kwan me dice que de vez en cuando le permita acercarse a mi hija, que quizás su cambio sea verdadero pero fue tan grande el daño que ella me hizo que no confío en dejarla ni acercarse un centímetro. Suko no ha dado señales de vida desde aquel encuentro, su silencio no es nada agradable, nuestros planes estaban más que claros, asesinar a ese maldito bastardo, no tendré piedad con el hombre que se atrevió a tocar a mi hija, su muerte será un mensaje para aquellos que pretendan querer hacer lo mismo. Ya ha pasado un mes y por fin Kwan dio con el lugar donde se esc

