— Mierda…
Mi mamá estaba afuera de la casa, regando las plantas.
— ¿Ella es tu mamá?
Preguntó Nate, estacionándose.
— Sí…
Comencé a temblar.
— ¿Estás bien?
Nate me miró.
— Yo… eh… yo…
— ¿Maddy?
Mi madre se nos acercó.
— Mamá…
Desabroché el cinturón a toda velocidad.
— Buenas tardes señora Tucker
Saludó Nate mientras yo salía del auto.
— Buenos días… — contestó ella, mirándolo fijamente, apretando con fuerza mi hombro — Gracias por traerla
— Fue un placer — Nate me sonrió — Nos vemos Maddy…
— Nos vemos…
Fue lo único que dije, sin hacer ningún gesto, pues los dedos de mi madre, clavados en mi piel, me estaban haciendo daño.
— Entra a la casa, no has lavado los baños
Me indicó mi madre, soltándome, el auto de Nate se alejó calle abajo.
— Sí…
— ¿A ese chico te referías la anterior vez? — preguntó de pronto, cerrando la puerta detrás de nosotras, mi estómago se encogió — ¿Era él?
— Sí…
Susurré, entonces mamá comenzó a reír.
— Ay por dios, Maddy… — mamá negó — Se le nota en la cara que lo único que quiere contigo es llevarte a la cama — acarició mi mejilla — Pensé que eras más inteligente, Maddy
— Él no es como tú dices…
— ¿Cómo lo sabes? — preguntó con una ceja alzada — El año escolar no lleva mucho tiempo de haber comenzado, dijiste que es nuevo, así que realmente no lo conoces
— Él es diferente, me lo ha dicho, él…
— Maddy, los hombres te dirán lo que quieras oír y ya dependerá de ti a quien le abres las piernas — mamá volvió a acariciar mi mejilla, me estremecí — ¿O es que quieres ser considerada como una zorra más?
— Mamá…
— Él no quiere nada serio contigo
— Eso no lo puedes saber
— Conozco a los de su tipo, tu padre era igual y ya ves…
— Él no es mi papá…
— Quizá, pero tiene toda la pinta — puso mala cara — Además, hija… ¿Ya se vieron juntos? — negó con la cabeza — No me lo tomes a mal, pero él tiene cuerpo de atleta y tú a su lado pareces una vaquita
— ¡Mamá…!
— Las vaquitas como tú son las víctimas preferidas de ese tipo de chicos
— No soy una vaca… — apreté los puños — Deja de decirme eso
— No lo digo para que te sientas mal… — respiré hondo — Pero mira a Margot Lawrence, alta y delgada, ganó un certamen de belleza local ¡Y sale con un empresario que practica remo! — contuve el aire en mis pulmones — Y creo que se van a casar — se cruzó de brazos — Tal vez tenga suerte, tal vez no, el punto es que chicos como él solo buscan chicas que se ven como ella y tú, hija… lamentablemente no se puede hacer mucho por ti… — hizo una mueca — Quizá si te peinaras de otra forma, pero… lo mejor será que te mantengas a la sombra, ya llegará alguien para ti, pero definitivamente no ese chico, estás muy gorda como para salir con él… — vuelve a reír — Así que no te hagas ilusiones, lo único que él quiere es darte vuelta en su cama…
— Eso no es cierto…
— Yo sé de eso, hija, y no te lo digo para hacerte sentir mal
— ¡¿Entonces con qué intensión me lo dices?! — grito, mamá me mira con los ojos bien abiertos — ¡Siempre dices que no lo dices con la intención de herirme! ¡Pero lo haces! ¡Nunca soy tan bonita como las hijas de tus amigas! ¡Soy tu hija! — amargas lágrimas comenzaron a caer por mi rostro — ¡Deberías de quererme! ¡No compararme! ¡Estoy harta de que me compares!
— ¡Deja de gritarme! ¡¿Qué te sucede?! — mamá me mira con enojo — ¡¿Eso te enseñó ese chico?! ¡¿Quién le habla así a su madre?!
— ¡¿Y qué clase de madre atormenta a su hija día y noche?! — mamá me mira con los ojos bien abiertos — ¡Siempre me estás haciendo sentir fea! ¡Siempre me estás diciendo que soy fea! ¡¿Qué clase de madre le hace eso a su hija?! ¡¿Realmente te parezco fea?! — lloro — Deberías de quererme… no maltratarme…
— No digas tonterías, no te maltrato
— Claro que lo haces… — la miro — Nunca decirme algo positivo es una forma de maltrato
— Sí te digo cosas positivas
— ¡No! ¡Nunca lo dices!
— ¡Pues no sé qué quieres que te diga!
— ¡Que me quieres tal como soy!
— ¡Solo quiero que mejores tu apariencia!
— ¡Entonces dime eso! — grito — ¡Dime que me peine de otra forma, que tal ropa se me vería mejor o que cambie mis gafas por unas más modernas! — respiro hondo — Pero deja de decirme que soy fea y que ningún chico se fijaría en mí… — la miro — Mamá… ¿No te das cuenta que me dañas?
— Pero esa no es mi intención
— ¡No interesa si no es tu intención! ¡Lo que interesa es cómo me estás haciendo sentir! ¡Y tú siempre me haces sentir como si fuera el ser más feo sobre la Tierra! — me limpio la lágrimas — Ni siquiera soy capaz de creerle los halagos a Nate o Sabrina, porque pienso que son mentira, y sí… realmente me haces creer que jamás nunca se fijaría en mí a menos que apuesten o sea una broma… — respiro hondo — Una madre no debería de hacerle esto a su hija…
— Bueno… no entiendo como el compararte con otras chicas no sea un maltrato — mamá puso los ojos en blanco — Pero ya, está bien, dejaré de hacerlo, pero entonces obedéceme y deja de comer tanto que vas a pasar a ser talla seis
— Mamá…
— No eres fea, eres bonita, pero pareces una vaca y eso no va a atraer nunca a ningún hombre… — bajé la mirada, ella no había entendido nada, mis gritos habían sido en vano — Y apresúrate en cambiarte, tienes que limpiar los baños
— Sí mamá…