Ya en el consultorio, cuando se abre la puerta y veo a Alex no encuentro cómo reaccionar, por un lado, quisiera correr a sus brazos y recibir refugio, pero por otro lado siento algo de resentimiento, aun no descifro por qué me siento así y lo mejor es que no diga nada para evitar cometer errores. El rostro de Jessica es de alegría, pareciera que es la única feliz en el lugar. Alex corre hacia mí, es notoria su vergüenza. —Lamento mucho que las cosas se tornaran de este modo. Nunca fue mi intención, si supiera quien filtró la información le haría pagar, pero por el momento no lo sé, aunque pretendo averiguarlo. —Aunque te quiero culpar, sé que no eres responsable de eso, algún enemigo nuestro debió hacerlo —respondo. —¿Enemigo? Yo no tengo enemigos ¿Y tú? —¡No! Lo que pienso es que só

