LXXIX

2337 Palabras

Llegó el dichoso paseo a acampar, donde mi madre había dejado claro que era obligatorio, aunque aveces me cuestionaba si había sido una decisión de ella o de la señora Sartori, tomando en cuenta lo que había comentado a mi hermana, echándome una mirada de reojo. Si estaba nerviosa por lo que podría pasar y también me preocupaba lo que podría estar pasando por la cabeza de mi hermana, ya que estaba llena de sexo y fiestas. Íbamos a estar solo nosotros en medio del bosque y sabía a ciencia cierta y claramente comprobada, que estaría como perro faldero detrás de Christian y por alguna razón eso me hervía el interior de maneras descomunales. No lo había vuelto a ver desde la noche de la fiesta, donde después de escapar corriendo, no volvió a aparecer. Estuve prácticamente toda la noche con

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