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708 Palabras
13 Siento el placer de la libertad, que termina durando muy poco, cuando escucho un sonido intenso de una alarma retumbar por toda la zona. Comienzo a buscar de donde mierda viene ese maldito sonido, hasta que recuerdo el brazalete electrónico que Mijail me obligó a colocarme. ¡He salido del perímetro y por eso se activó! Mis ojos se abren asustada, para cuando regrese, Mijail ya se daría cuenta que intenté escapar y estaría en serios problemas. Esta vez nada me salvaría. Trato de darme la vuelta para regresar, pero, es demasiado tarde, Mijail se encuentra con la mirada seria, está vestido con un traje Armani que lo hace ver tan ardiente, se quita el saco en señal de frustración, la cólera que siente, la paga el árbol que está justo al lado de él, porque lo comienza a patear con violencia hasta destruirlo por completo. Al menos agradezco que no soy yo. —Puedo explicarlo—, musito cuando veo que viene hacia mí como un tigre hambriento, no obstante, solo pasa por encima de mí y me ignora para darle un par de órdenes a sus hombres. —Llévenla a que se cambie—, le comunica a uno de sus hombres calmadamente y sin mirarme. Esta actitud me da mucho miedo, porque las aguas tranquilas, traen consigo la muerte; solo quiero que todo esto acabe, quiero ser libre. Los sujetos me dejaron dentro de la habitación poco tiempo después, escuché cuando Mijail les dijo que no se separaran de mí ni un instante. —Eres una idiota—susurra Lorren apenas entra a la habitación en donde me dejaron encerrada. —Lo siento—, me excusé cabizbaja. Un suspiro largo se escapó de mis labios. —Vas a arruinar todo el plan, niña, sino es que ya lo arruinaste…— ella tenía razón. —Tengo miedo, tengo miedo de Mijail, no sé qué hará conmigo ahora, él es malo—, hago una pausa—Mijail me va a matar cuando se canse de mí, me ha secuestrado… solo quiero mi vida normal, la vida que tenía antes de que él se cruzara en ella—Lorren me miró con lastima. Las manos pálidas de la mujer secaron con cuidado mis mejillas húmedas. —La señora Volkov está al tanto de todo, hasta de ese detalle— señala el brazalete—, a media noche y cuando todos estén borrachos, incluyendo al joven Mijail, vendrá alguien y te sacará esa cosa, en medio de la confusión por la fiesta te sacaremos de aquí—. terminó de decir y se marcha dejándome sola y con miles de dudas dentro de mi cabeza. Bajé de nuevo en donde se encontraba la gran fiesta del mafioso ruso, ahora usando un vestido n***o floreado, sin duda es hermoso, que logró captar la atención de todos los hombres presentes. Observo al fondo del salón a Mijail muy a gusto con un par de gemelas que se encuentran sentadas sobre sus piernas, y que prácticamente se le están restregando encima. Alrededor del pelinegro se halla un grupo de hombres que notoriamente también son delincuentes como él. Cuando por fin entro al campo de visión de mi captor, este sonríe haciendo que mis pies se detengan. Muerdo mi mejilla interna para que el deseo que tengo de tomar un cuchillo ahora mismo y clavárselo en el pecho, desaparezca. Las gemelas me miran y se retiran. —Te ves bellísima—, musita Mijail y confirmo que este hombre es bipolar. —Gracias—, respondo secamente y apartándome lo máximo que puedo de él. Un mesero me extiende una copa de vino, la cual me tomo de golpe, ganándome la mirada de reproche por parte de Mijail, Lorren está al fondo haciéndome señas para que me comporte y no me embriague y empeore la situación. Cuarenta minutos después Mijail, está tan alcoholizado que anda diciendo tonterías a todos los invitados. —¿Ya les dije que yo seré el primero en entrar en ella? — esta es la cuarta vez que lo dice durante toda la fiesta. Los señores me miran con pena, de seguro se dan cuenta que soy una adolescente y él alguien mucho mayor que yo.
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