Horas antes
Cristian
El cuerpo desnudo de Nahomi reposa sobre el mío, inhalo el olor a su cabello, su característico olor está presente, peino su abundante cabellera castaña mientras pienso en todo lo que nos ha ocurrido, quisiera tener una vara mágica y borrar todo lo malo que nos ha ocurrido pero eso es imposible, lo que si podemos hacer es seguir adelante y aprender de cada caída como levantarnos, mi alarma suena y con cuidado salgo de la cama, cubro la espalda de mi amada y apago el despertador, me pongo las sandalias cómodas que uso para estar en casa.
Llego a la cocina e inicio a preparar los alimentos para el desayuno, sin hacer mucho ruido bato los huevos y la masa para los panques, vierto las mezclas de dos sartenes distintos mientras pongo la cafetera, cocinar es después de la opera lo que más me gusta hacer, saco un par de vasos y vierto zumo de naranja.
Estoy muy concentrado en mis quehaceres que la llamada que entra a mi celular me saca de balance, me seco las manos con una toalla y voy hasta la encimera en donde lo había dejado, frunzo el ceño cuando veo de quien se trata.
—Señor, buenos días— saludo al maestro Albert, quien es un anciano dotado con múltiples talentos en el arte de la música clásica.
—Buenos días Cristian, lamento llamarte tan temprano, pero necesito que todo el equipo este presente, tengo unas informaciones importantes que ofrecer— me dice y apago la estufa cuando retiro el ultimo panque.
Mi hora laboral inicia a la 1pm apenas son las 8am, pensaba pasar la mañana con Nahomi, pero el tono de voz del maestro me preocupa así que contesto:
—Ahí estaré señor— le digo y me agradece, cuelgo la llamada y sirvo el desayuno en el comedor, cuando todo esta listo voy a la habitación para despertar a Nahomi, pero lo tranquilo que luce su rostro me hace retroceder, debe estar agotada, ayer fue un largo día, disfrutamos de cada segundo, dormir abrazados como antes, amarnos y tomarnos de las manos al caminar por las calles, amo tanto a esa castaña, sonrío y le propino un beso en la frente, vuelvo a la cocina y como mi desayuno rápidamente, al terminar me ducho y visto casual, tomo mis llaves y le escribo una nota a Nahomi para que no se preocupe cuando no me vea en casa.
Al llegar al teatro estaciono en el estacionamiento subterráneo, subo al ascensor y llego hasta la oficina del maestro, la puerta está entre abierta, toco con mi puño la hoja de madera y detrás de esta escucho un “adelante” entro y el espacio lleno de manuscritos y pentagramas, detrás del escritorio está el hombre que me llamo y que ha sido mi maestro durante todo el tiempo que he vivido en Londres.
—Bienvenido Cristian— se pone de pie y me extiende su mano, lo saludo y me pide que tome asiento —los demás no tardaran en llegar— dice, soy el primero en llegar, mis compañeros llegan varios minutos después, Nathaly me abraza cuando llega y yo le correspondo.
El equipo está formado por más de treinta personas, entre cantantes, escenógrafos, maquillistas, los que tocan los instrumentos musicales y entre otros, el maestro nos invita a la sala cuatro en donde nos colocamos en el escenario todos sentados en el piso por excepción del maestro.
—Muy bien equipo, los llame para darle informaciones importantes— todos escuchamos atentos a lo que el habla —lo primero es que ya no habrá casting para la obra “La Boda de fígaro”— todos los presentes nos sentimos decepcionados, es una gran obra importantísima, los murmullos no se hacen esperar y el maestro tiene que pedirnos “silencio” para poder continuar —el hecho es que la obra fue movida para dentro de cuatro meses— nos informa —y los personajes principales, ya fueron elegidos— se hace un silencio sepulcral, para poder participar en una obra hay que hacer casting en el que un jurado calificador nos evalúa para calificar nuestra presentación, por eso todos estamos sorprendido, el que escogieran a los participantes sin avisarnos es un atropello a las normas del teatro.
—¿Como es eso maestro?— pregunta uno de los compañeros —todos aquí sabemos las reglas, por eso no estamos preparando para el casting— dice con molestia y los demás lo secundan.
—¡Silencio!— pide el maestro —tendremos la visita de los duques y duquesas de Kent y Fife y ellos exigieron que los participantes de la operan sean los siguientes que mencionare, y sobre todo la presentación será en el palacio de Kent— las palabras del maestro me causan enojo, los duques de Kent son mis padres y todos mis compañeros lo saben, ellos no me tratan con indiferencia o como un heredero al trono, yo les pedí que nunca lo hicieran porque quería ser una persona normal.
—Fígaro será interpretado por Cristian Müller- lee el maestro las hojas que tiene en las manos, el conde de Almaviva será Louis Black, Susana estará interpretada por Amelia Wilson— todos fruncimos el ceño ante la mención del nombre de la heredera al trono de Fife, quien fue mi prometida antes de conocer a Nahomi, con la que rompí mi compromiso para cumplir mi sueño.
Las miradas de decepción en los ojos de mis amigos y compañeros me duele han de creer que yo tuve algo que ver con dichos cambios pero no es así, yo nunca les pediría nada a mis padres y mucho menos perjudicaría a mis compañeros de esa forma.
El maestro sigue dando los nombre y Nathaly no está incluida –Maestro, con todo el respeto que se merece quisiera dirigir unas palabras— pide mi amiga enfrentando a el maestro.
—Adelante señorita Nathaly— acede al maestro.
—Creo que digo en nombre de todos que esto es un atropello, durante días hemos estado esperando con ansias el casting, todos incluso propusimos un personaje y los que querían el mismo estudiaríamos juntos, no creo que sea justo lo que piden los duques— habla con precisión y con el mentón el alto, los demás la secundan y yo decido acompañarla poniéndome de pie.
—Coincido completamente con mi compañera señor, creo que los duques deben adaptarse a las normas del teatro y no imponer su voluntad— les digo a todos pero Louis me mira por encima del hombro.
—Enserio Cristian, nos dirás que no les pediste a tus padres que hicieran esta payasada— dice molesto.
—Por supuesto que no, yo nunca haría algo como eso— le digo serio.
- ¡Enserio! por favor quieres que te tratemos como uno de nosotros cuando claramente tu no conoces el esfuerzo del trabajo, porque siempre lo has tenido todo- me insulta —eres heredero al trono de Kent, puedes mover las piezas que quieras solo por placer— me molesta que hable como si no me conociera.
—Basta de disputas, el que no se sienta complacido no me importa— dice enojado el maestro –es un pedido importante de los duques y no voy a dar marcha atrás, los escogidos por pafor deben iniciar ya con los ensayos— dice el maestro y todos se disipan, me quedo parado en medio del escenario, veo a Nathaly tomar sus cosas lista para salir pero la intercepto cuando intenta irse.
—¡Nathaly! Espera— le grito y se detiene —lo siento— le digo.
—Sabes lo importante que es ese papel para mí— me dice con lágrimas en los ojos —estudie cada dialogo y ensaye todas las canciones en casa, no me molestaría si ella ganara en el casting pero que la tomaran por encima de todas las que trabajamos aquí arduamente, eso no está bien— me grita.
—Sabes que no tuve nada que ver— le aseguro –hace meses que no hablo con mis padres.
—Sé que no tuviste nada que ver como también sé que te quedaras con los brazos cruzados sin hacer nada por nosotros, que disfrutes tu papel— me da la espalda molesta, la tomo del brazo de forma suave.
—Lo arreglare- le digo seguro — lo prometo— no tengo idea de que hacer pero debo impedir que mis padres interfieran en mis asuntos, porque sé que de eso se trata quieren que vuelva a casa pero eso no pasara hasta que no acepten a Nahomi como mi futura esposa.
—Ya veremos— levanta las cejas y se marcha.
Durante toda la mañana y parte de la tarde mis compañeros me miran y murmuran entre ellos, el que mis padres se impusieran ante las reglas del teatro es un claro ejemplo de que su poder no tiene límites, me han soportado mi estado de rebeldía como le llama mi madre, por mucho tiempo, según ella ya debía estar casado con Amelia y tener hereros, pero eso no pasara porque no la amo y no visualizo mi futuro a su lado, mi destino está al lado de mi amada Nahomi.
Con mi celular marco el número del asistente de mis padres pero no contesta, sabe perfectamente que soy yo y no contesta, la ira nubla mi mente, debía mudarme a Italia con Nahomi allí no tendríamos la vigilancia de mi familia, porque sé que me mantienen vigilado día y noche cosa que me molesta.
Me enfoco en leer los diálogos y sacar algunos resúmenes, la obra es de humor, y muy buena data del siglo 18 y ha sido interpretada en casi todo el mundo por grandes artistas.
Le escribo un mensaje a Nahomi diciendo que aún no me desocupo, ella me indica que está en la galería, cosa que provoca una sonrisa en mí, sé que esta triste y siento que hay algo más que no me ha querido decir, respeto su decisión y esperare hasta que ella quiera hablarlo.
Al anochecer me marcho a mi edifico, continuo llamando a mis padres pero no contestan, cosa que me frustra ya que debo hablar claro con ellos de que no se metan en mis asuntos, las luces están apagadas por lo que las enciendo, me saco la gabardina negra y los zapatos, llego a la habitación y los ubico el armario, mi celular se ilumina con la llamada de mi madre, contesto rápidamente.
—Madre que significa lo que hicieron— le digo mientras pongo el celular en alta voz.
—Nosotros estamos bien hijo, gracias por preguntar— me reprende –te pasas meses sin llamarnos y solo lo haces para reclamarnos— me dice.
—No pueden disponer de mi trabajo a su antojo mama, gente honrada se esfuerza por conseguir esos papeles— le digo molesto.
—La función será en nuestra casa hijo, quiero al mejor personal en la presentación— me dice como si fuera lo más natural del mundo.
—Pues no me parece lo que hicieron y te pido que desistas de esa tonta idea— le pido
—No lo hare, ya la decisión está tomada y no hay marcha atrás— me dice imponente.
Peino mi cabello para atrás con mi mano libre, no puedo tener una disputa con mi madre, ella siempre gana, pero esta vez no es solo por mí –que es lo que quieres madre— le digo –que te llame todos los días, que te visite de vez en cuando— le digo.
—Sabes perfectamente lo que tienes que hacer y eso es lo que quiero que hagas, que cumplas con tus obligaciones y dejes de estar quemándote con esa mujer.
—Su nombre es Nahomi y es la mujer que amo— le digo serio.
—Si quieres resolver las cosas ven a hablar conmigo en persona— me pide –ven a tu casa a hablar con tus padres— me pide, los extraño mucho en verdad lo hago pero son muy dictatoriales y debido a eso me aleje de ellos –Por favor hijo, quiero verte— me suplica.
—Lo pensare— le digo y cuelgo la llamada.
Me siento al borde la cama y analizo lo que está pasando, de alguna forma debo hablar con ellos para convencerlos, quizás ir por un día logre mi objetivo, Kent está a 52 kilómetros de Londres por lo que antes de tomar una decisión definitiva esperare a que mi amada regrese.
Al levantarme de la cama decido cambiar las sabanas ya que hemos dormido con ellas dos noches, retiros las colchas y sabanas, coloco las sucias en la lavadora y busco limpias.
Acomodo el cubre colchón y al levantar levemente el colchón siento un papel, arrugo las cejas, tomo el papel entre las manos y es un sobre que tienes el nombre del hospital, decido terminar de arreglar la cama, pero el sobre vuelve a llamar mi atención, sin permiso lo abro.
La hoja de adentro esta arrugada y tiene señal de haber estado mojada, leo el contenido y el corazón se me dispara, tiene fecha de hace tres días, son los resultados que la doctora le entrego a Nahomi, pero ella no me dijo nada, las lágrimas salen de mis ojos.
“Esterilidad” leo y vuelvo a leer, Nahomi quedo estéril luego del aborto, Dios esta noticia tiene que ser una broma, seguramente Nahomi quería ver como reaccionaria si nos pasara algo así, quedarnos sin hijos sin nuestros sueños.
La puerta de la habitación se abre dándole paso a Nahomi que al verme se paraliza, estudio su lenguaje corporal y se abraza así misma indicando que tiene miedo y está asustada, me pongo de pie con el papel en la mano y le pido que me explique, que me diga sorpresa amor, estoy esperando las risas de burla pero no hay nada de eso, solo lágrimas y dolor.
—No podre tener hijos propios nunca más— me dice temblando, no hay rastros de la Nahomi feliz, ahora tengo a una que tiembla y llora sin parar, arrugo el resultado y lo arrojo al zafacón, me vuelvo a verla.
—¿Por qué no me lo dijiste?— le reclamo.
—No sabía cómo decírtelo— habla –como le dices al amor de tu vida que debe buscar su felicidad en otra parte porque contigo no la tendrá— me duele todo por dentro, ahora mismo no se bien como ordenar mis pensamientos, son tantas cosas que no sé qué hacer o decir.
—¿Pensabas decírmelo algún día?— le vuelvo a reclamar –oh pensabas guardarte ese pequeño detalle.
—Sabes que no te mentiría, solo quería disfrutar de mis últimos días contigo, antes de que me dejaras sola en mi miseria— me paso las manos por la cara frustrado —Cris por favor perdóname por no decírtelo antes— intenta tocarme, la miro a los ojos y luce tan cansada le tiembla la barbilla y las manos tiene la nariz roja y los ojos llenos de lágrimas, la acerco a mi pecho y la abrazo.
La acción la sorprende y llora en mi pecho mojando mi suéter con sus lágrimas, acaricio su cabello, no tengo palabras para consolarla porque ni yo mismo tengo consuelo, no puedo entender porque la vida se empeña en hacernos daño, perder nuestro hijo fue devastador pero que no volvamos a tener hijos es una verdadera tragedia.