Nahomi
Mis ojos no dejan de reparar al hombre que amo, y con el cual construí una vida, el que se convirtió en mi confidente y fiel amigo, con el que descubrí una parte de mí que creí inexistente, no tengo el valor de enfrentarlo y confesar la verdad que le había ocultado, por ser egoísta, solo espero que no me odie, suficiente tengo con todo lo que está pasando como para que encima de ello tenga que sumarle odio y desprecio de su parte.
El me recibe en sus brazos y continúo llorando, humedeciendo su suéter con mis lágrimas, me niego a perderlo, no quiero separarme de él, me siento cansada de todo esto, mis fuerzas no son suficientes para continuar, el peso del mundo lo cargo sobre mi espalda, los pensamientos de en mi cabeza son un desastre, tengo cumulo de trabajo atrasado, encima la anemia, la ansiedad, de no saber por dónde empezar a desenredar la telaraña que teje la jaula en donde esto encerrada.
Me sienta sobre sus piernas al borde de la cama y recuesto mi barbilla de su hombro, el acaricia mi ante brazo y mi cabello, no ha vuelto a decir nada y yo me preparo esperando lo peor.
- Cris, yo te amo con todo mi ser y sé que tú también me amas, ambos construimos un futuro distinto al que enfrentamos ahora, ninguno sopeso la idea de perder a un bebe o la esterilidad- continuo llorando y con las pocas fuerzas que me quedan, me tomo el tiempo de hablar y ser franca – esto nos supera a ambos, pero soy yo la defectuosa, la que no podrá cumplir nuestro sueño- lo tomo por la barbilla y lo obligo a mirarme a los ojos – se lo importante que es para ti ser padre, así como lo confesaste anoche, tener una casa más grande y que tus hijos correteen por todo el lugar y se bañen en la piscina- me mira intentando hablar pero cierro sus labios con mi dedo índice – tienes el privilegio de cumplir tu sueño, yo no seré un obstáculo que impida que lo logres- con todo el dolor de mi alma le expreso mis sentimientos – eres una persona maravillosa y sé que serás el mejor padres jamás conocido, tus hijos se sentirán orgullosos de un padre como tú- le digo a pesar de que no quiero que se aleje.
El corazón se me encoje al imaginarme mi vida sin él, todo lo que hemos logrado en los tres años que llevamos juntos, recuerdo cuando rentamos este lugar y más adelante decidimos comprarlo, las clases de cocina que me dio, las risas, las lágrimas, las peleas, las reconciliaciones, todo se suma añadiendo más peso a mi decisión.
Sé que con otra persona nunca seré igual de feliz o más de lo que fui y soy con Cristian Müller, un hombre que se enfrentó a todo un reino por defender nuestro amor, impuso nuestra felicidad por encima de cualquier cosa material o emocional, estar conmigo ante todos los impedimentos, no nos detuvo, al contrario, eso nos dio la convicción de que lo nuestro es real y eterno.
Pueda que pasen mil año y aun así mi corazón lo amara, aunque tome a otra por esposa y tenga cientos de hijos, nunca olvidare al hombre que me hacía cosquillas en los pies, cuando me sentía cansada y no tenía ánimos de levantarme, no dejare de amarlo, porque todas las mañanas extrañare que me traiga el desayuno a la cama, que me diga que me ama cada que lo sienta.
Cuando era niña me aferre a una mantita de color violeta, la llevaba conmigo a todas partes, no quería que mi madre la metiera en la lavadora porque entendía que perdería su esencia, mis padres se preocuparon por ese comportamiento manifiesto en mí que decidieron llevarme a terapia durante un tiempo.
Aún recuerdo el día que me tuve que desprender de mi mantita violeta, fue de las cosas más difíciles que enfrente en mi niñez, ni siquiera alejarme de mis padres por días fue tan doloroso como, tener que lavar a mano mi mantita y donarla a la caridad.
En ese entonces fui diagnosticada con apego involuntario, por eso se me dificulta alejarme de las personas que quiero, mi subconsciente se aferra a ellas y me es duro despedirme, me paso igual con Anika, cuando se marchó a la universidad.
Con mis padres es diferente porque ellos siempre se despedían de mí y sabía que volverían a mi lado, no tenía dudas de eso, pero ahora es igual a cuando me desprendí de mi mantita, siento la misma aflicción en el pecho.
– Pequeña, si estás diciendo esas cosas para que me aleje, no está funcionando- me dice Cris tomando mi rostro entre sus manos, sus ojos rojos me miran con intensidad. Se lo que siente por mí, de eso no hay dudas.
– Cris, sabes que es lo correcto- le hago saber – prefiero que te vayas ahora.
– No, puedes pedirme que me marche así sin más, somos Cristian y Nahomi, nosotros no nos damos por vencidos a la primera- me recuerda – visitaremos todos los médicos que sean necesarios, hasta que encontremos una solución- me dice.
– ¡No!- le grito – no merecemos pasar por eso Cris, y que pasa si todas las repuestas posibles son negativas, nos desgastaremos buscando una solución inexistente, no quiero que nuestra relación se marchite y nos desgastemos en algo inevitable.
– Estas dándote por vencida sin luchar Nahomi, tú no eres así- me reclama – hay muchas maneras de cumplir nuestros sueños, si no podemos….
Lo corto antes de que termine – ese es el problema Cris, que no es un “no podemos”, es un “Nahomi no puede”, por eso quiero terminar con esto ahora- el corazón me late con fuerza al decir la palabra que nunca creí decirle – prefiero dejarte ahora a hacerlo más delante, cuando estemos cansados y te sientas obligado a estar conmigo.
–No estas siendo consiente de tus palabras pequeña- me dice dolido – sabes que eres todo para mí, hemos vivido muchas cosas y las hemos superado, estoy impactado con la noticia pero nunca me ha pasado por la mente en que debamos separarnos Nahomi, eso no tiene sentido para mí- me dice y sé que es así, pero debo ser realista.
– Eso dices ahora, pero ¿que pasara cuando transcurra el tiempo y todos nuestros amigos tengan sus propios hijos?
– Podemos adoptar- propone – podemos brindarle un hogar y una familia a una criatura que no la tenga.
Sonrío sin ganas – no podemos satisfacer nuestras necesidades emocionales con una criatura inocentes Cris, eso no es justo para ese alguien, ni es justo para ti, tener que someterte a eso, se cuan feliz te haría tener un niño que tenga tus ojos, no puedes perder la oportunidad de ver corretear una personita que venga de ti- le hago saber – no puedes quedarte con la duda, solo por estar conmigo- lo miro a los ojos y me siento a horcajadas sobre su regazo – sé que me amas y te duelen mis palabras, pero quiero que respetes mi decisión y me des la alegría de poder apreciar un ser que provenga de ti, que tenga esa seductora mirada y esos ojuelos de infarto, que tenga esas cejas pobladas y esos labios rojos, eres hermoso y mereces mantener tu legado- lo abrazo con ganas y uno mis labios a los suyos, no quiero que peleemos más, porque no existe justificación que me haga cambiar de opinión.
– Escúchame pequeña- me pide, pero no se lo permito y continúo disfrutando de sus labios, de la grata sanción que me provocan, cada neurona se enciende y no pierdo tiempo en pedir lo que tanto quiero.
– Te pido que me hagas el amor, siendo nosotros, olvidando que nos ha pasado y el que pasara mañana, necesito sumergirme en mi cariño aunque con esto me marques aún más y alimentemos la herida que cargamos.
Rápidamente entiende mi petición y no me hace esperar, se quita el suéter y admiro su abdomen esculpido y sus brazos fornidos, su respiración se agita y con delicadeza se aproxima a quitar los botones de mi blusa.
Me cierro a los pensamientos negativos y acaricio su espalda, al sentir el tacto de su lengua sobre mis pezones, relajo los hombros y espiro el cuello en busca de los tiernos besos que no tardan en llegar.
Siempre hemos sido anatómicamente perfectos, nuestros cuerpos encajan a la perfección, nuestros ojos se oscurecen, las pupilas se dilatan producto del éxtasis que se expande por nuestro sistema nervioso.
El resto de nuestra ropa nos estorba por lo que nos apresuramos a retirarla de nuestros cuerpos, depositándola junto a las demás que están en el piso de madera.
Las sabanas limpias que cubren el colchón, se arrugan por los movimientos corporales que desencadénanos al unirnos siendo uno, nuestras mentes solo se enfocan en el ahora, en ser Cristian y Nahomi, la pareja de artistas que se conoció en el teatro y que desde entonces no se han separado, esta vez no hay lágrimas, ni nada que perturbe nuestro encuentro, solo los dos amándonos como siempre lo hemos hecho.
A la mañana siguiente soy la primera en despertar, estiro mis extremidades y salgo de la cama, anoche dije lo que tenía que decir, y permanezco firme en lo que pienso, con la toalla voy hasta el baño en donde limpio y cuerpo y dientes.
Dicen que en la noche será el lloro, más en la mañana vendrá la alegría, eso no califica para mi ahora, pero sí puedo decir que me siento más segura que antes, e interiorizado conmigo misma y sé que es lo mejor para todos.
La puerta del baño se abre y veo al hombre más perfecto del mundo, cubierto con un albornoz, tiene el cabello despeinado y los ojos hinchados.
– No puedes pretender que nos separemos, luego de hacer el amor, en la forma que lo hicimos anoche- me reclama.
– Sabes que no nos estamos separando porque no nos amamos- lo enfrento – lo hacemos porque ahora es lo mejor para todos.
– No puedes hacernos esto.
– Dime una cosa Cris, ¿qué pensarías que fueras tú el que estuviera en mi posición?- le pregunto – ¿qué es lo que harías? - leo en sus ojos el miedo a responder – sé que me dirías justamente lo que yo te he dicho, a pesar de que te estés muriendo por dentro- me acerco a él y lo abrazo – entonces entiendes el dolor que estoy sintiendo por dejarte ir- limpio sus lágrimas con mis dedos – debemos ponernos de acuerdo en cómo lo haremos – sonrío y el niega.
– Esto no es real- me dice mientras peina su cabello con sus dedos.
– Lo es, y por eso necesito que asimiles lo que nos pasó y que nos despidamos como los adultos maduros que somos, nos amamos y sé que durante toda nuestra vida así será, es momento de respetar la decisión que es la mejor para todos.
El me agarra de las manos – no lo acepto y no lo asimilo, no quiero perderte y no me iré a ningún lado sin ti.
– Entonces quien se marcha seré yo- le digo con firmeza – me iré y perderemos el contacto- le amenazo a pesar de que me duela decirlo.
Su agarre se suaviza en su manos y la decepción crece en su mirada – nunca pensé que serias tan cobarde, cuando enfrente mi familia lo hice por mí pero sobre todo por ti, por nosotros, porque estar juntos es el complemento de nuestra felicidad, ahora quieres que vivamos incompletos y siendo infelices- sus palabras me ablandan por dentro – y ahora te pregunto Nahomi, ¿qué es la felicidad para ti?
La pregunta hace eco en mi cabeza, mi lengua se torna pesada y mi boca no se abre, el me repara esperando la respuesta que no me sale en palabras y toma mi silencio como respuesta.
– Entonces que seas feliz.