10. Confesión

1819 Palabras

Creo que ella estaba igual pues se apresuró con el registro, había reservado una hermosa suite con una bella vista, pero no pudimos disfrutarla ya que en cuanto entramos al cuarto me acerqué y la abracé, quería hacerla mía. Comencé a besarla, mis manos se enredaron en su pelo lo que provocó espasmos en ella, bajé con mis manos presionando su columna vertebral. Ella se agitó y pegó su pelvis con la mía, mis pantalones me apretaban, sobre todo con su roce y sus gemidos: ella me necesitaba tanto como yo. Mis dedos presionaban ciertas zonas de su espalda y hacía que ella saltara o se encorvara, produciendo en mí más excitación. ―Sebastián... ―jadeó deseosa de dar un paso más. Yo no respondí. Subí mis manos hasta su cuello y lo rodeé acariciando con mis pulgares su mentón. Las manos de Monse

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR