El duque no sabía que esperaba al llegar al cuarto de Joselyn, pero estaba seguro que no esperaba encontrarse con el cuerpo de la joven envuelto solo en finísimo camisón que dejaba muy poco a la imaginación. Su vista, por un corto momento, se paseó por las suaves curvas que se dejaban entrever, dejándolo fascinado sin embargo, un pensamiento que resonó desde el fondo de su conciencia le hizo recordar que no se encontraba allí para seducir a la dama, sino para aclarar los mal entendidos que había entre ellos. Alejando la vista del cuerpo de Joselyn y maldiciendo su suerte al descubrir que la mujer que se encontraba frente a él, no era como las demás jovencitas que utilizaban ropa de dormir aburrida sino más bien un camisón bastante revelador tratándose de una joven soltera, miro a su alre

