Nieve

1560 Palabras
—Atlas— murmuraron los hermanos —¿Para donde vas?— grito Cristian atrás de Atlas —¡No me sigan!— grito Atlas —¿Que no te siga mujer? ¿acaso no sabes nada? ¿no sientes?— Kristen se poso al frente de Atlas tomo sus manos y las coloco en su pecho —¿Sientes esto?— susurró Kristen —Ya valieron mierda— murmuró la anciana —Mire señor solo siento que su corazón esta acelerado debería irse a ver con in doctor ho algo— dijo Atlas seria —¿Señor?— murmuró Kristen sin saber qué responder –¡Si señor!— Atlas los aparto del camino —No soy anciano ¿no ves?— Kristen se detuvo y la anciana se rió —Eso mismo le he preguntado yo todos estos años— dijo la vieja —Lo siento— dijo Kristen —Mira Atlas —Que no puedo mirar hombre— grito Atlas —Solo dile escúchame Atlas— intervino Cristen —Está bien— murmuró Kristen —Escúchame Atlas, ¿Soy viejo?— —¿Eso es lo único que te preocupa?— dijo Atlas —No se si eres o no eres, solo se que tienes un ritmo cardíaco muy elevado es como el de la anciana metiche— Atlas gruño por el bastonazo que le dio la anciana —¿Por que hizo eso?— gruñeron los mellizos —¿Ustedes también quieren?— grito la anciana —Por eso digo, hay que respetar a los mayores— intervino Cristian —Menos mal que no puedo verlos, odio a los cobardes— dijo Atlas —Mira respeta a tus mayores niña— afirmó Kristen —Pero no le he faltado el respeto señor— se burló Atlas —¿Señor?— —Te dijo anciano hermano— se burló Cristen —¿Para donde se fueron?— grito Kristen buscando por todos lados —Una ciega y una anciana ¿en donde se esconden?— dijo Cristian —¡No la llames así!— gruño Kristen —¿Entonces?— —No se llámala, mmm ¿Atlas?— —Por favor Kristen— dijo Cristian —Eso es tan común ese es su nombre, más bien deberíamos llamarla no se tal vez ¿Luz? mm —¿Sombra? ¿Cieguita? —Awww. No se llámala como quieras— gruño Kriten —Mejor entremos— Mientras tanto, en la villa —¿Sabes, Kristen?– dijo Cristian. —Me pregunto cómo hace Atlas para vivir sin ver— —También También pregunto lo mismo—respondió Kristen. —Es como si tuviera un sexto sentido— —O tal vez sea porque es ciega— dijo Cristian con una sonrisa. —No tiene que preocuparse por ver cosas feas— —¿Es en serio?— murmuró Kristen serio —Es verdad— se defendió Cristian —Pero en serio, hermano, ¿cómo crees que hace para defenderse?— Kristen se encogió de hombros. —No lo sé. Pero creo que es porque tiene una gran intuición. Y también es muy valiente— —Valiente— repitió Cristian —Eso es la palabra perfecta para describir a Atlas— —Atlas— murmuró Kristen Los dos hermanos se quedaron en silencio durante un momento, reflexionando sobre la conversación. —¿Sabes, Kristen?— dijo Cristian de repente. —Me pregunto qué pasaría si Atlas se enamorara de nosotros— —¿Tu crees que nos amara?– —¡Si!— afirmó Cristen Kristen se rió. —Eso es imposible. Atlas no se enamora de nadie, osea se ve fuerte y libre— Cristian sonrió. —No sabes eso. Tal vez sea porque no ha encontrado a la persona adecuada, y esos somos nosotros sus Alfas— Kristen se encogió de hombros. —Tal vez. Pero creo que Atlas es demasiado independiente para enamorarse de alguien– Cristian se rió. —Eso es cierto. Pero nunca se sabe. Tal vez un día Atlas se enamore de nosotros y nos haga la vida imposible— Kristen se rió. —Eso sería divertido— Los dos hermanos se quedaron riendo y bromeando durante un rato, hasta que finalmente se callaron y se quedaron reflexionando sobre la conversación. —Kristen— dijo Cristian después de un momento. —Me pregunto qué pasaría si Atlas se enamorara de nosotros. ¿Crees que podríamos hacerla feliz sin ella vernos?— Kristen se encogió de hombros. —No lo sé, para ser sincero tengo miedo— –¿Por qué?— —Cristian— dijo Kristen serio —Esto es grave ¿no te das cuenta? Cristian sonrió. —Vale la pena intentarlo— De repente, la puerta de la villa se abrió y Isaías entró, seguido por Jack. Se sentaron junto a los hermanos, que estaban todavía reflexionando sobre Atlas. —¿Qué pasa, chicos?— preguntó Isaías con una sonrisa. —Nada, solo estamos hablando de Atlas— respondió Kristen. Isaías asintió. —Ah, sí. Atlas. Por lo menos, ella no va a ver todo este desastre— Los hermanos se hicieron los ofendidos y comenzaron a hacer ruidos y gestos exagerados. —¡Eh, eh, eh! ¡Somos demasiado hermosos para tener nuestra edad!— dijo Cristian, riendo. Isaías se rió. —Bueno, bueno. Lo dije por el salón ya que Atlas no ve eso, —Ha, eso— dijo Cristian —¿Como la van a enamorar?— intervino Jack osea quiero decir que tienen que enamorarla de otra manera. No por el físico, sino por la personalidad— Los hermanos se miraron entre sí, pensativos. —Y por cierto, no vieron la cicatriz que tiene Atlas— dijo Isaías, cambiando de tema. —¿Será que alguien la llegó a lastimar?— Los hermanos se enfurecieron de repente y comenzaron a preguntar quién podría haber lastimado a Atlas. —¿Quién podría haberle hecho eso?— preguntó Kristen, con la voz llena de ira. —¡Vamos a encontrar a quien sea y lo vamos a...— comenzó a decir Cristian, pero Isaías lo interrumpió. —Espera, chicos. No sabemos qué pasó. Vamos a hablar con Atlas y ver qué dice— Los hermanos se levantaron y salieron de la villa, decididos a encontrar a Atlas y descubrir la verdad sobre su cicatriz. De repente, Jack los detuvo y les dijo: —Hey, hey, hermanos. No es por hablar mucho, pero... pero Atlas no es una mansa paloma, ¿entienden? Atlas se trae lo suyo. Atlas es luchadora, guerrera y bru —¿Bruja?— gruño Cristian —¡Deja de j***r con eso ya!— —Lo siento— dijo Jack —solo digo que por lo que yo sé y lo que me han contado, esa mujer no es una mujer— Los hermanos se miraron entre sí serios, sus colmillos empezaron a descender mientras sus ojos oscuros llenos de odio se formaron —¿Qué quieres decir, Jack?— preguntó Kristen. —Chicos calmados. Quiero decir que Atlas no es alguien con quien se pueda jugar– respondió Jack. —Ella es peligrosa. Ella es una fuerza de la naturaleza. Y si ustedes se la ponen encima, bueno... pueden prepararse para una pelea, todos hablan de como es su método de batalla además es ciega ¡Mierda es ciega! ¿Como rayos mato a todos esos lobos?— Cristian se rió. —¿Una pelea? ¡Eso es lo que estamos buscando! ¡Vamos a demostrarle a Atlas quiénes somos! y la vamos a enamorar– Jack sacudió la cabeza. —No, no, no. Ustedes no entienden. Atlas no es alguien que se pueda vencer con fuerza bruta. Ella es astuta. Ella es inteligente. Y ella es peligrosa. —Estoy empezando a creer que te gusta mi cieguita— dijo serio Kristen —busca la tuya, ella ya tiene dueño y esos somos nosotros— —¿Dueños?— hablo una voz desde la espesa nieve —Más bien esos supuestos dueños ya tienen una.... —¿Se cayó?— —Cállate Isaias— intervino Cristian serio —Ahora si continuo, es que había mucha nieve allí arriba— dijo Atlas —Esos dueños.. —Tienes nieve en la cabeza— dijo Kristen —Todo es parte del camuflaje— dijo Atlas seria apuntando —Estoy de este lado— murmuró Cristian ocultando su risa —Ay no— se dio la vuelta —¿Pueden quedarse quietos? me marean— gruño Atlas —Lo siento pero es que te ves tierna con esas trenzas— dijo Cristen —¿Trenzas?— Atlas se toca el cabello —¿Tengo pantuflas de conejo?— todos se que da callados –Mejor me voy— —¡Espera! ¿Como haces eso?— intervino Jack –¿Hacer que?— dijo Atlas seria —Desaparecer— dijo Isaias –¿en donde están? ¿Como te vas?— —Con los pies, y bueno ¿que es eso?— —¿Que cosa?— dijo Isaias —¡Un momento!— grito Kristen —¡Ella no puede ver!— —¿Como caímos en su juego?— gruño Jack —La ciega de la oscuridad— —¡Deja de ponerle apodos Cristian!— gruño Kristen
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