—Son unas palabras muy bonitas, pero ¿cuán reales son? He oído esas palabras antes y no lo niego, es irónico, porque fue en la boca de personas que a la primera oportunidad, no dudaron en abandonarme. Viniendo de una chica tan insegura e inmadura como tú, ya no sé qué esperar. —Lo digo en serio. —Bien. Veamos cuan cierto es— se levantó de la cama y lo seguí con la mirada—. Pongamos a prueba tus palabras. Si estás aquí es porque algo te hizo cambiar de opinión. Tal vez tu cabecita ha creado historias y por eso te sientes horrible. No necesito que me mires con lastima. Tengo una lista interminable de muertos. Para ti eso no debe ser nada nuevo. Has sido testigo de lo mucho que disfruto arrebatándole la vida a un ser humano. Tengo una adicción que no puedo controlar. No tengo recolección de

