Presión

818 Palabras

Costó un poco de trabajo convencerlo, pero su curiosidad fue favorable para que decidiera venir con nosotros. Fui a mi oficina y Minerva se cruzó en la puerta. —Perdona que le diga esto, pero no debió decirle esa mentira de su mamá, señor. —Yo resolveré eso. Encontraré a esa señora y ella misma lo va a convencer. Con dinero baila el perro. —¿Esto será temporal, señor? —Sí. —¿Y qué hará luego con ese niño? —Ni yo mismo sé dónde me he metido. —¿Lo conoce? —No. ¿Cómo voy a conocer a ese niño? —No lo sé, es que ha estado actuando muy distinto a como por lo regular lo hace. Siempre ha dicho que odia esas “garrapatas” y acaba prácticamente de adoptarlo. —No te confundas, Minervita. No lo estoy adoptando. No tengo el más mínimo interés de criar a otro cuervo. Ya tengo suficiente con la

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR