Cuando me despierto disfruto sentir los rayos del sol, me veo las muñecas y las marcas están ahí me hacen sonreír automáticamente, me levanto y me estiro. Me pongo la bata, pero no me entra, que raro de igual forma no hace frío, esta no es la ropa de dormir que traía, debí de cambiarme estando Sonámbula. Bajo las escaleras y abro el referí para sacar una botella, miro mi reflejo en el referí y de inmediato gritó. —¡Por mi diosa!— Grita Atenea —¡Qué mierda!— dice Morningstar —Sí qué mierda es esto ¿¡Porque tengo alas!?. —Y son rojas. —No ayudas Atenea— le digo —Escuché un grito, joder Atenea olvidamos decirle. —Decirme que ¿Qué me saldrían alas?. —No amor cálmate. —¡Calmarme tengo alas y son rojas! De un rojo hermoso y oscuro ¡pero son rojas!. —Ayer cuando Atenea y yo te sacam

