Me desperté temprano porque hoy debo comenzar mi trabajo en la oficina y pronto comienzo la facultad. Aunque odio obedecer a mi padre, reconozco que me hará muy bien despejarme porque odio seguir en la casa con estas personas. Terminé de alistarme en menos de media hora, alisando mi cabello, maquillándome, perfumándome y colocándome una falda negra y una blusa roja. Cuando estuve lista, bajé a desayunar uniéndome a la familia. —Buenos días, Allison, te deseo mucha suerte en tu primer día en la empresa. —Gracias, Cristina —comencé a observar mi desayuno, pero sinceramente no se me antoja; al contrario, me está provocando náuseas. —¿Quieres que te preparen otra cosa? Negué con la cabeza. —¿Me ayudas con mi tarea? —me pide Matías. —Otra vez la dejaste para último momento. Él simplement

