Hace una semana que mi madre falleció. Me quedé oficialmente en su casa, bueno, mi casa, porque la heredé junto con Matías. Ella no tenía muchas propiedades, solo esta propiedad, el carro y un seguro que quedó a mi nombre, el cual me ayudará con mis estudios.
En este momento estoy en la mansión de mi padre, decidida a buscar a Matías para que viva conmigo. Ahora me siento mucho mejor y puedo cuidarlo, además él está acostumbrado a mí.
—Qué bueno que vienes, mi amor. —dice mi padre con una sonrisa forzada.
—Solo vine por Matías. Soy mayor de edad y puedo cuidarlo. —respondo con firmeza.
Él niega con la cabeza.
—Su custodia la tengo yo, es mi hijo y vivirá conmigo. Sabes que esta también es tu casa.— Me ofrece con una falsa amabilidad.
—Yo nunca viviría donde vive esa mujer. —replico con desdén.—Ya veremos si te quedas con él.
—No seas terca, mi amor. Sabes que yo puedo mantenerlo y tú no.
—Puedo trabajar para darle todo lo que necesite. —insisto.
—Alli, hermosa —interviene la voz chillona de Cristina acercándose a mí.
—¿Qué quieres? —respondo con frialdad.
—No seas grosera. Estás invitada este fin de semana a cenar con nosotros. Regresa mi amado hermano, Troy.— Presume — Será el nuevo CEO de la empresa de tu padre.
—Troy, el idiota que te presentó a esta zorra será el CEO. —mi tono es cortante.
—No hables así de tu tío, Allison. Troy es un hombre capaz y un excelente CEO. Ha formado una carrera...
—Él no es mi tío y esta mujer no es nada mía. —concluyo con determinación.
[...]
En este momento estoy en mi cama, recostada en los brazos de Adams, quien es mi alma gemela y está intentando consolarme después de todo lo que me ha ocurrido.
—Vamos, Ally. —me dice con voz suave.
—Mi vida se arruinó. —suspiro con tristeza.
—Qué bueno que nunca te acostaste con ese estúpido. Se rumorea que solo quería tu virginidad.— Rodeo los ojos.
—¿Y por qué no me lo dijiste? —pregunto con curiosidad.
—Me habrías escuchado. Estabas como tarada por él.
—Te juro que quiero vengarme de él y de mi padre, también de esas tipas, y no sé cómo. —confieso con resentimiento.
—Yo si fuera tú me acostaría con el primero que veo.
Reí.
—La verdad no estaría mal. Estaba dispuesta a acostarme con Drake, pero él no lo merece. La venganza perfecta para papá sería que lo haga con alguien mayor. Él se acuesta con niñitas de mi edad y yo lo haré con alguien de su edad.— Compartí mi plan.
Él ríe.—Con un viejito.
—Con su peor enemigo. Pero él no tiene enemigos.— Rodee los ojos.
—Entonces con su mejor amigo, la traición dolería más.— Propone Adam
—Exacto.— Asentí
—Bueno, basta de bromas. ¿Quieres helado, guapa?— Propone pensando que estoy jugando
Negué con la cabeza.
Adams me acaba de dar una gran idea. Sé perfectamente quién me ayudará a vengarme de mi padre, porque es quien inició todo al presentarle a mi padre a esa tipa. Ese tipo también debe pagar todo el sufrimiento que me ocasionó, pero él puede reconocerme debido a que ya me ha visto.
Tal vez podría hacerme un cambio de look, el cabello o maquillaje diferente. Adams es un experto en cambios de look y él podría ayudarme.
—Necesito despejarme. ¿Qué te parece si salimos mañana? Después de todo, es sábado.— Propuse
—Tengo planes con mi novio.—El niega con la cabeza
—Vamos, Adams, estoy deprimida y te necesito. Quiero que me ayudes a arreglarme.— Le supliqué con las manos.
—Ya no quieres parecer una niña de preescolar.
—Quiero parecer todo menos una niña.
—Entonces, ¿qué quieres? ¿Una zorra? —me pregunta con complicidad.
—Aunque te burles, es exactamente lo que quiero. —Comencé a buscar en mi celular una fotografía de mi víctima. —Necesito llamar la atención de él.
—Yo también necesito llamar su atención, es justo como el doctor me lo recetó. Dime, ¿quién es este guapo, Ally?— Pregunta esbozando una sonrisa.
—Es quien pagará todo el daño que me han ocasionado, pero no te preocupes. Él nunca lo sabrá.
—Me asustas cuando miras así. ¿Quién es?— Réplica Adam
—Es mi amado tío Troy.