Capítulo 12

1296 Palabras

Después de ese beso no pude pensar en nada más. Los días que siguieron fueron una especie de baile, de calcular movimientos, de medir distancias. Algo así como dos depredadores queriendo atacarse uno al otro. Nos cruzábamos a propósito en su propiedad: o él hacía que regaba las plantas o yo aparecía en la puerta de su cocina a pedir azúcar. Típico. Nos conocíamos los horarios. Marcos se levantaba a las 7, yo llegaba de tocar a las 4 pero no dormía hasta que lo escuchaba rondar por la casa de huéspedes y oía la puerta de garaje abrirse. Revolví todo mi vestuario esa tarde buscando algo digno para ponerme en la noche. No tenía nada que dijera: «no soy una bajista bohemia», así que entré en pánico. Me había invitado a cenar. ¡A cenar! Y de seguro me llevaría a un lugar elegante. Esa costumb

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR