CAPITULO 10

2224 Palabras
Después de una agitada semana de búsqueda de departamento en Sutton, por fin encontré uno que me encantó. Un pequeño flat en la calle Benhill Wood. Ya estaba acomodada en el acogedor departamento. Mi humor había mejorado, ya no me sentía aterrada. No estaba segura de que Kim pudiera saber donde estaba. No había visto a Philip desde aquel día, lo extrañaba, pero sabía que era por el bien de los dos que no podíamos vernos. - ¡Hola Alice! – dije saludando al entrar al trabajo - Laura, querida… ¡me alegro verte bien! – dijo con una gran sonrisa mi supervisora - ¿Qué sección me toca hoy? – pregunté con entusiasmo - La sección Hogar – dijo, asentí con la cabeza y me dispuse a caminar hacia la sección. Para empezar mi día. El día se pasó como un suspiro, ya estaba en el horario de almuerzo, como vivía a 5 minutos del trabajo, fui hasta el Asda a comprar algunos ingredientes ya que tenía una hora libre para almorzar me dispuse a ir a mi casa y cocinar algo. No sé porque, pero al batir un huevo para hacerme un omelette, al servirlo en el plato se me revolvió el estómago. Así que dejé el omelette a medio comer. Después de salir del trabajo, mi estómago seguía protestando, no sé qué pude haber comido que me haya caído muy mal. Ignorando la molestia que sentía fui a entrenar al gimnasio. El sudor caía por mi frente como si no hubiera entrenado antes. -Tu estado físico es muy buen Laura – dijo mi nuevo entrenador Jason un moreno con músculos de portada de revista Muscle & Fitness cabeza rapada, ojos marrones claros, todo un deleite para las mujeres, salvo por el pequeño detalle de que tiene mis mismos gustos, los hombres. - ¡Muchas Gracias Jay! – dije sonriente. Y fue a verificar a su otro alumno que al mismo tiempo que yo estaba entrenado - Debes aumentar el ritmo de la máquina corazón – Jay le habló al hombre que estaba arriba de una caminadora, esté puso los ojos en blanco - Jay, tengo este equipo que es de marca no pienso que mi sudor se le pegue a esta ropa – dijo el hombre que siguió caminando. No pude evitar reprimir una carcajada, jamás había visto a nadie que venga a un gimnasio a no sudar. - Bien Laura, sigue tratando y no te distraigas por estúpidos como este – dijo apoyando su brazo en la maquina vacía. El hombre me lanzó una mirada de fastidio - No me mires a mí – dije mirándolo fijamente – es Jay quien te llamo de esa manera yo no tengo nada que ver – dije defendiéndome - Bien, mi querida Laura, creo que por hoy ya tuviste bastante. Ve a descansar, estuviste muy bien, te veo el viernes – habló Jay despidiéndome. Le agradecí y tomé mi bolso y empecé a caminar hacia la salida. Al llegar a casa me daría una ducha. De camino a la estación de tren de Sutton, tipeé un mensaje a Miriam, hoy me reuniría con ella para ponernos al día llevaba varias semanas sin verla. - ¡Hola Laura! – Sonrió con una emoción que no llegó a sus ojos – Pensé que ya no vendrías - Hola Myriam… claro que sí – dije abrazándola y ella me agarró con tanta fuerza que casi me asfixia – fue solo que el tren se demoró un poco. Tú sabes, siempre que llega a Woking hacen cambio – dije a modo de comentario - ¿Cómo has estado? Desde que supe que te mudaste no he podido dejar de pensar en ti – dijo con tono sincero - ¿Está todo bien? – preguntó con curiosidad creciente - Sí todo está bien – dije y ella con un gesto en la cara me invitaba a seguir hablando – en realidad me mudé porque tuve un segundo ataque, solo que esta vez fue en mi casa – hablé lentamente y ella abrió los ojos como platos - ¿Tuviste otro ataque? ¿Fue el mismo hombre? ¡Philip lo sabes? – pregunto conteniendo el aire y yo solo asentí en respuesta a todas sus preguntas - ¿Y qué hizo él? – pregunto mirándome fijamente - Pues al principio no le dije nada, pero de algún modo Philip ya sabía lo del ataque – dije bajo la atenta mirada de mi amiga – fue simplemente confirmarle lo que él ya sabía. Luego junto con Ryan llegamos a un acuerdo de que yo me saldría de la casa – terminé mi relato con voz tranquila. - Pero… ¿Sabe esa mujer que te has mudado? – preguntó - Pues… desde que me mude no he vuelto a sufrir ningún percance – dije con seguridad - Me alegra escuchar eso de verdad – dijo- la velada se pasó entre tragos. Luego nos despedimos y comencé a caminar rumbo a la estación de tren. - No tan rápido muñeca – Sonó una voz grave, que me hizo girar la cabeza, ahogué un grito al ver a un hombre apuntándome con un arma, desesperada tiré mi bolso a sus pies - ¡No mires! – Gritó ahora un hombre con gorro que se unió al otro que me estaba apuntando con un arma, todo mi cuerpo y mis manos temblaban. No sabía qué hacer. El hombre de gorro se apresuró a agarrarme de mis cabellos y me estampó contra la pared - Llévate todo. Pero por favor no me hagan daño – dije con voz temblorosa y suplicante - ¡Cállate! – dijo el tipo apretándome más a la pared - Por favor – Supliqué - Dije que te calles – grito con desprecio podía sentir que el otro hombre acercó el arma a mi espalda. Mientras el hombre con gorro agarraba mi bolso. Yo temblaba de miedo jamás imaginé que me podía pasar esto – al parecer tú no entiendes razones – dijo acercando su boca a mi oído, me sentía asqueada - ¿Te ha enviado Louis? – pregunté temblando - ¿Qué dices? – Preguntó confundido - ¿De qué hablas? – dijo aún más confundido - No hay nada aquí en su bolso – dijo el hombre con gorro - Bien – dijo el hombre que tenía arma detrás de mí. Me jalo del cabello y me tiro al piso. Sentí un dolor en las piernas y el brazo izquierdo. - ¿Estás seguro de que no tiene nada en ese bolso? – Preguntó el hombre que tenía el arma - Sí, aquí no hay nada. No tiene nada – dijo el hombre de gorro - Solo llévense todo. No me hagas nada – Dije desesperada y el hombre con el arma me tomó de mis brazos levantándome para luego volverme a estampar por la pared con sus manos ahora en el cuello - ¡Te dije que te callaras maldita perra! – me dijo apretándome con fuerza contra la pared - Suelta a la chica – dijo una voz detrás de mis atacantes. Seguido de un clic de arma. El agarré del hombre que me estaba ahorcando – Si aprecian su vida, por la buenas lárguense o me veré en la obligación de vaciar mi pistola en su insignificante humanidad – dijo el hombre con voz amenazante. Cuando pude fijar mi mirada paré en mi salvador era un hombre robusto con barba. Los dos hombres que me atacaron soltaron una gran carcajada - Somos dos contra uno amigo. No nos puedes ganar – habló el hombre con gorra - No lo creo – dijo el barbudo alzando una mano. De la nada salieron otros tres tipos ahora que se colocaron detrás del hombre con barba todos apuntándolos con un arma. Yo temblaba como una hoja - ¡LARGUENSE YA! – gritó más fuerte el hombre con barba No tenía ni idea de quienes eran todos estos tipos, pero estaba agradecida con el hombre de barba, porque me salvó de que me mataran. - ¿Qu…Quién eres? – pregunte todavía temblando - Eso no importa ¿Quieres que te lleve? – Preguntó mientras los otros tres hombres guardaban sus armas mirando a todos los costados. Uno de ellos agarró mi bolso metiendo todas mis cosas que estaban esparcidas por la vereda y me lo pasó - Gracias. Muchas Gracias de verdad – dije aliviada, pero con mucho dolor. Para luego correr como una desquiciada. Cuando llegué a la estación de tren, atraje varias miradas. - Oiga señorita ¿Está usted bien? – se me acercó un funcionario de la estación de tren. Pero yo solo lo ignoré y continuaba avanzando queriendo irme de ahí. De repente, me fije en el hombre delante de mí que me miraba con ojos grandes - ¿Laura? ¡Estas sangrando! ¿Qué te hicieron? – La voz de Philip llegó a mis oídos - ¡Por favor llamen a un médico! – Dijo alzando la voz a la gente que me miraba con horror - M…Me asaltaron…creo – dijo en voz baja, para luego desplomarme en el piso. Todo se volvió oscuro. Cuando desperté estaba en una habitación blanca con unos monitores y una aguja metida en mi brazo izquierdo. Era la habitación de un hospital, intenté levantarme, pero sentí un dolor muy agudo que me hizo gemir. - ¡Laura! ¿Estás bien? – La voz de Philip sonaba preocupada - Sí… estoy bien solo tengo mucho dolor, pero estoy bien – dije tratando de acomodarme - Ahora ya estas a salvo, cariño. Ya pasó. – dijo acariciando mi mejilla que ahora se estaba formando un moretón enorme. Mis ojos se llenaron de lágrimas – Por favor no llores mi amor, prometo que nunca más te dejaré sola - Cuando… - comencé a relatar – Me despedí de Myriam afuera del pub cerca de festival place, cuando me disponía a llegar a la estación de tren. Todo paso muy rápido. Un hombre se paró delante de mí tenía un arma y me apuntaba… yo le tiré mi bolso y luego apareció otro hombre que me agarró de mis cabellos y estampó mi cara contra la pared apretándome. Mientras el otro buscaba algo en mi bolso con desesperación. Luego apreció el hombre que me salvó  - ¿El hombre que te salvó? – Dijo preguntando con interés - Era un hombre robusto con barba – dije y Philip suspiró aliviado - Y ese hombre con barba ¿te dijo algo? – Preguntó - No solo amenazó a los hombres que me atacaron con otros tres tipos más que apuntaron a los dos atacantes – dije mirándolo – Le pregunté si Louis tenía algo que ver a los hombres que me atacaron. Pero no dijeron nada. – dije. En eso entró un doctor era un hombre mayor qu llevaba unos bigotes - Buenas Tardes, Laura ¿Cómo se encuentra? – Preguntó el doctor con bigote - Bien… solo con mucho dolor – respondí - Eso es normal a juzgar por los golpes que recibió. Afortunadamente solo fueron golpes no hay fracturas ni hemorragia interna, lo cual es muy favorable. Nada más necesitaré que pase la noche aquí para poder hacerle un tratamiento con los medicamentos para el dolor. Ya mañana podrá ir para su casa – dijo el médico escribiendo algo en un pedazo de papel. – Bien… descanse Laura, volveré un poco más tarde para ver cómo sigue – dijo el doctor levantándose, yo solo le regalé una sonrisa amigable y luego salió de la habitación dejándome con Philip en la habitación. - ¿Necesitas algo Laura? – Philip me preguntó por quinta vez, hacía tres días del ataque que recibí y Philip no se había movido de mi lado - No, estoy bien – dije sintiéndome relajada – ¿podrías llamar a Ryan? – pregunté como si nada. Él mi miró como invitándome a seguir – Es que… necesito preguntarle sobre lo que me pasó – dije mientras él se secaba la mano -  En realidad, quiero que venga también John – dijo, yo lo miré confundida - ¿Quién es John? – Pregunté con el ceño fruncido - John es a quien yo contraté para hacer, básicamente, el mismo trabajo que Ryan – dijo como algo casual y yo lo miré con sorpresa - ¿Contrataste a alguien para que investigue a Kim? – pregunté realmente asombrada - No precisamente, déjame hacer las llamadas y te vas a enterar de absolutamente todo y podrás hacer las preguntas que quieras – Dijo sinceramente. Y con eso salió de la cocina para hacer las llamadas. Me quedé mirando por donde se fue. – Ryan y John estarán aquí en una hora y media – Dijo Philip cuando volvió a la cocina. Yo asentí, realmente ansiosa por saber todo lo que estaba pasando. Pero principalmente quería saber porque me atacaron y no se llevaron nada y lo más importante que es lo que buscaban en mi bolso. Que es lo que esperaban encontrar ahí dentro, de que era algo importante lo era, por eso me atacaron. Esto es algo que debo descubrir. Y otro punto importante, si no fue Louis el que envió a esos hombres, entonces podría haber sido Kim… ¿?
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR