CAPITULO 16

3777 Palabras
Después de que Kim saliera corriendo, todos nos quedamos mirando por donde desapareció. Parecía una película de ciencia ficción. Ni siquiera sabía que decir y los otros parecían también como si alguien les hubiera arrancado la lengua. - Bueno creo que es hora de irnos – Habló Ashley por primera vez en toda la noche y los demás parecieron obedecer porque se levantaron como si la silla tuviera un millón de agujas calvándoles en las nalgas. Dieron sus despedidas y desaparecieron por la puerta. Yo simplemente me quedé sin decir ni una sola palabra. - Ya se fueron todos – Dijo Philip entrando de nuevo al patio. Yo lo miré y sin mediar palabras me levanté y me lancé a sus brazos envolviéndolo en un abrazo. - Lo siento mucho Philip. Yo no quiero que estés triste, por favor no estés triste – Dije susurrando en su oído y abrazándolo más fuerte. - Las únicas personas en este mundo después de mi madre eres tú y este pequeño o pequeña que viene en camino – Dijo tocando mi vientre. Lo miré y él me besó en los labios - ¿No estás triste por enterarte que Thomas no es tu hijo? – Pregunté un poco sorprendida - Para ser sincero, no – Dijo con seguridad. Yo lo miré y él pareció entender – Siempre que me acercaba al pequeño sentía una extraña sensación que no sabía explicar y realmente me sentía horrible, pero, bueno, ahora se aclararon mis dudas y me siento aliviado. Además, gracias a ti, que tuviste la idea de comparar las firmas, ya sabemos que mi firma fue falsificada – Dijo abrazándome - Te amo Philip – Dije dándole un abrazo y en recompensa recibí un dulce beso. - Y yo a ti mi hermosa Laura, ven vamos a dormir mañana acomodamos todo – Dijo haciéndome levantar, llevándome a la habitación. A la mañana siguiente Hoy era el día que debía ir a mi cita con la matrona me practicaría la primera ecografía para ver a mi bebé. Me sentía ansiosa yo voy a ser madre, me sentía feliz. - Buen día mi amor – Dijo Philip dándome un beso en la frente - Buenos días – Dije con una sonrisa - ¿No has comido nada? – Preguntó levantando la ceja - Es que estoy ansiosa – Dije avergonzada - No te preocupes todo estará bien. Ahora debemos ir a la cita para conocer a nuestro pequeño o pequeña bebé – Dijo con sonrisa. Y nos levantamos para irnos a la cita con la matrona. - Estábamos sentados en la sala de espera. Mi ansiedad estaba por las nubes. Cuando estaba a punto de gritar, se abre la puerta sale la doctora y grita mi nombre. Nos levantamos Philip y entramos al consultorio - Buenos Días para ambos, Laura ¿Cómo has estado? – Pregunta con tono amable. Philip hace un gesto de saludo con la cabeza - Bien me he sentido mucho mejor – Dije con una sonrisa - Muy bien, necesito que recueste en la camilla – Dijo señalando la pequeña cama que se encontraba en la mitad de la habitación. Obedecí caminando hasta la cama y recostándome - Muy bien, levante su remera, le colocaré el gel, antes quiero advertirle que es un tanto frio así que no se asuste – Dijo esparciendo el líquido sin color sobre mi vientre y menos mal que me avisó porque en realidad el gel este era como un hielo de frio. – ¡Oh! – dijo de pronto y Philip y yo la miramos alarmados - ¿Qué sucede doctora? – Dijo Philip preocupado - No es nada malo… Bien, aquí podemos observar a dos fetos de 6 semanas de gestación que miden 0,3 cm ambos – Dijo Philip y yo la miramos con un gran signo de interrogación en la cara - ¡Muchas Felicidades Philip y Laura! Ustedes serán padres de ¡gemelos!! – Dijo con una enorme sonrisa en la cara - ¿GEMELOS??! – Dijimos al unísono - ¡Sí! – Dijo la doctora. Philip y yo nos miramos y no pude evitar que las lágrimas cayeran por mi rostro y Philip me abrazó y besó mi frente. No podíamos disimular la felicidad que ambos sentíamos. - ¡Gemelos!!! ¿Lo puedes creer mamá?? – Dijo Philip con entusiasmo – Si madre, iremos… claro que si… está bien… si también debo ir a ver eso… si… me parece bien… perfecto… está bien, besos, nos vemos… - Dijo cortando la llamada. – Mi madre quiere que vayamos a su casa – Dijo tomando mi mano - Me parece bien – Dije dándole un pequeño apretón - Quiere que vivamos en su casa – Dijo pausadamente – Si es quieres… - Tú ¿Qué piensas? – Dije mirándolo - Pues por el momento y hasta que recupere mis bienes creo que es lo mejor – Dijo lentamente – Será por poco tiempo ya que… - Philip – Dije interrumpiendo – No crees que a tu madre le extrañará que vivamos juntos… digo aun yo no la conozco y además no hemos formalizado nada aun… No quiero presionarte, pero… - Él se abalanzo sobre mí dándome un dulce beso - ¿Quieres casarte conmigo Laura? – Dijo mirándome a los ojos. Mi corazón latía a mil dentro de mi pecho – Cásate conmigo Laura. Si te casas conmigo me harás el hombre más feliz del planeta – Dijo ahuecando mis mejillas - Sí – Dije mirándolo y él abrió sus ojos grandes - ¿Cómo? – Preguntó - Que si… - Si ¿qué? - Que si me quiero casar contigo – Dije con una sonrisa - ¡SI quiero casarme contigo Philip Williams!!! – Dije tirándome a sus brazos. Él me tomó en sus brazos levantándome con cuidado y dio una vuelta para luego bajarme y darme un dulce beso y así nos quedamos abrazados por un buen rato. *** Kim No me van a vencer, no me van a atrapar, jamás me atraparan. Solo debo ser más paciente y esperar. Debo esconderme. Tomé mi celular para llamar al abogado - Abogado. ¿ya tiene novedades para mí? – Dije con impaciencia - Señora Kim, a su marido no lo dejaran en libertad – empezó a decir y yo solo oía un pitido dentro de mi cabeza - Me importa una mierda, le daré cincuenta mil libras para que pague la fianza y luego le daré a usted quince mil por sus honorarios – Dije ya a punto de gritar al abogado inútil este - Creo que usted no comprende – Dijo el abogado - Si usted no lo saca entonces lo sacará otro – Dije apretando la mandíbula - Pues haga el intento señora – Dijo con exasperación – Pero a su marido o lo que sea que es este hombre no lo sacará nadie de prisión – Dijo asegurando. Sin más corté la llamada, no podía creer que esto esté sucediendo no podía ser… Después de que acosté a Thomas en su cuna, me pegue una larga ducha. Debía pensar en encontrar una solución para sacar a Jacob de la cárcel y luego viajar a Nueva Zelanda o Australia. Una vez lista me acosté trataría de dormir un poco quizás así mi mente se despejaría. Un ruido extraño me hizo despertar sobresaltada, miré la cuna Thomas seguía durmiendo plácidamente. Creo que solo fue una pesadilla me dije a mí misma. Sonó unas voces masculinas en el pasillo, no entendía que es lo que decían, pero las voces se acercaban. El ruido se hacía cada vez más cercano y parecían murmuraciones. Oh no esto no está bien, me dije a mí misma. Relájate Kim, no pasa nada. Agarré mi celular y busqué el contacto de Louis, y apreté el botón de llamar “Es imposible conectar la llamada, el número se encuentra fuera de servicio. Inténtelo nuevamente más tarde” ¡Mierda! Y ahora ¿qué hago? A Jacob no podía llamar, podrían rastrear mi número. Necesitaba salir de aquí, algo raro está pasando con esos ruidos. Me levanté de la cama y empecé a acomodar mis cosas para largarme lo más rápido posible de este lugar, luego tomé a Thomas y me dispuse a salir cuando abrí la puerta. Me quedé petrificada en el lugar - No se mueva, deje todo lo que tenga en las manos a su costado, entregué al bebé a la oficial, y coloque sus manos a la altura de su cabeza ahora – Dijo el oficial, mientras la mujer tomaba de mis brazos a mi hijo, el oficial ponía las esposas alrededor de mis muñecas yo no podía pronunciar ni una sola palabra - Kim Liu o Shui Wang… la estoy arrestando por el secuestro de la señora Laura Hills, por producción de documentos de contenido falso, y por apropiación. No tienes que decir nada. Sin embargo, puede perjudicar su defensa si no menciona algo en lo que más tarde confía en el tribunal cuando se le cuestiona. Todo lo que diga puede ser presentado como prueba. Llévensela – Dijo el oficial y otro me sacó de la habitación llevándome a la comisaria. Me quedé estúpida cuando el oficial me llamó por mi nombre ¿cómo pudo enterarse? - Señora Shui Wang, ¿le importa si le llamo por su verdadero nombre? – Dijo el oficial delante de mí – El sargento detective Spencer y el agente de policía Smith interrogaran a la señora Shui Wang el día 12 de abril de 2014 a las 13.00 horas. De lo que me gustaría hablarle es de lo que sucedió antes de su arresto hoy en el travelodge Ok. Ahora, ¿puedes contarme con tus propias palabras lo que pasó antes? - Sin comentarios – Dije mirando la mesa - Sin comentarios. Está bien… Bien. Volvamos al principio aquí. Tengo una declaración del señor Jacob Arlington, Louis Brooks sobre lo que sucedió cuando usted ordenó el secuestro de la señora Laura Hills, y la llevó a la casa en King’s Road. ¿Sabes de lo que estoy hablando? - Sí. - Sí, claro que lo sabes. - Quiero un abogado – Dije y con eso ya no volví a hablar más - Bien. Con esto damos por terminado el interrogatorio de la señora Shui Wang siendo las 13.35 horas del 12 de abril de 2014. Usted sabe que se expone a muchos años en prisión, además su país de origen la solicita porque aparentemente usted también hizo algunas estafas por allá – Dijo el oficial con tono neutral que casi me hace perder la calma. Tranquila Kim no dejes que se meta en tu cabeza – Bien usted tiene derecho a que la defiendan voy a contactar con un abogado - Yo ya tengo uno – Dije ya cansada de estar aquí - Bien ¿quiere que lo llame? – yo asentí – ¿Tiene el número? – Asentí nuevamente – Bien escríbalo aquí – Dijo señalándome en la hoja, tomé el bolígrafo y escribí el número. Luego los oficiales salieron dejándome sola en la sala de interrogatorio *** Ya había pasado una semana desde que nos mudamos a casa de la madre de Philip, nos sentíamos cómodos y a su madre Caminé hasta Philip, él estaba hablando por teléfono con alguien - Oh, pero eso es una excelente noticia – Dijo sonriente – La mejor que me has dado – Dijo volviendo a sonreír – Muchas gracias por informarme de esta buena noticia amigo mío, por fin todo se resolverá – Dijo y luego cortó la llamada. Y me miro acercándose a mí me agarró por la cintura – ¿Sabes? – empezó – John me acaba de llamar para contarme que la policía arrestó a Kim – Dijo dándome un beso en la mejilla - ¿En serio? – dije mirándolo. Él asintió – Pero eso es ¡buenísimo! Y ¿confesó? – Pregunté con curiosidad - No aun no… Pero según lo que me dijo John, que ella dijo saber de qué se le estaba hablando, lo cual se considera como una confesión según el detective – Dijo abrazándome muy fuerte – Lo bueno de todo esto es que mañana me devolverán la empresa y la casa que me quitaron – Dijo con voz suave - ¿La casa donde vivía esa mujer? – Pregunté con el ceño fruncido - Tranquila amor… no te llevaré a vivir en esa casa – Dijo como si hubiera leído mi mente. Yo solo sonreí – La voy a vender. Compraremos otra casa – Dijo mirándome - Pues creo que con eso puedo ayudar – Dije con voz tímida - ¿Ah sí? – Preguntó - Sí… bueno el otro día cuando fui con tu madre a Chineham y vi una hermosa casa que está a la venta. Anoté el número de la inmobiliaria – Dije avergonzada. Él solo me miró y luego me regaló una sonrisa de lado - Bien, pues llamaré a ver cuánto cuesta y la compraremos – Dijo afirmando – ¿Nos vamos? – Preguntó - Si vamos – Dije saliendo hoy tenía la cita para saber si los gemelos son niños o niñas. Me sentía emocionada - Buenas tardes señor y señora Williams bienvenidos. La doctora los atenderá en unos instantes, pueden tomar asiento – Dijo amable la recepcionista. Nos sentamos a esperar y luego de un rato la misma chica nos invitó a pasar al consultorio - Bueno aquí tenemos un par de niños – Dijo la matrona. Philip y yo nos miramos sonriendo – Así es, preparen todo azul porque son dos preciosos varones que vienen en camino – Dijo con sonrisa - Es una excelente noticia – Dijo Philip con orgullo y yo solo de tanta felicidad que sentía mis lágrimas salían Los días pasaban. Los policías llamaron a Philip para que fuera a dar su declaración. Luego de una semana la empresa y la casa que Kim había robado a Philip, la policía le entregó nuevamente a él y desde entonces ha trabajado mucho para volver a retomar todo lo que casi perdió. La casa la puso en venta y una vez que recibimos el dinero de la venta Philip compró la casa que me había gustado. Kim fue condenada y deportada a China para que rinda cuentas con la justicia de su país. También Jacob y Louis fueron condenados, aunque sus condenas fueron de menos años ellos quedaron en custodia aquí en Inglaterra. El pequeño Thomas fue entregado a su abuela paterna como el niño nació en el país y su padre es ciudadano, la custodia legal quedó en manos de la abuela hasta que su padre salga de prisión. Ya una vez todo resuelto solo quedaba por planear nuestra boda. Un mes después… El día había llegado. Ángela la madre de Philip, estaba tan o más nerviosa que yo. - Laura ¿puedo pasar? – Preguntó Ángela - Si claro… pasa – Dije con tono amable - Quiero entregarte este anillo – Dijo mostrándome un hermoso anillo con piedra de coral extendió su mano pidiendo mi mano se la pasé y colocó el delicado anillo y bello anillo en mi dedo – Esto me había regalado mi suegra el día que me casé con el padre de Philip, fui y soy inmensamente feliz – Dijo con una sonrisa. - Muchas gracias Ángela este anillo es bellísimo – Dije admirándolo - Bien te dejo para que te puedas preparar – Dijo y salió por la puerta. Dejándome sola para que me pueda empezar a preparar. Me metí a la ducha para darme una ducha reconfortante, salí a mi habitación para encontrar a Miriam que estaba parada mirándome con una gran sonrisa y llena de bolsas en su mano - ¿Miriam? – Dije mirándola sin entender - La misma que viste y calza – Habló mientras bajaba las bolsas encima de la cama - ¿Qué haces aquí? – Pregunté - Pues estoy aquí para ayudarte a que te prepares para este tu día tan especial – Dijo con una sonrisa – Tu suegra me pidió que me encargará de ayudarte – Dijo lentamente - ¿Mi suegra? – Pregunté - Si. Es que me contrató como estilista en su negocio – Dijo sacando maquillajes y cepillos, secador de pelo y planchita. La madre de Philip tiene un salón de belleza que dirige desde hace unos años y le va muy bien. Pasamos parte de la mañana Miriam estiraba mi cabello con dedicación, luego del peinado empezó a maquillarme una vez que termino me ayudó a levantarme ya que mi panza estaba algo grande. Luego me ayudó a ponerme el vestido color champagne que disimulaba bastante bien mi panza. Caminé por el pasillo que estaba lleno de pequeños recipientes trasparentes con velas encendidas y que guiaba a donde se encontraba un gran arco de flores de distintos colores. Allí un sacerdote esperaba vestido de blanco. Philip se veía bellísimo en su traje del mismo color de mi vestido, a su lado estaban sus padres y mi madre que había venido para la ocasión se veía radiante. Mi madre es una mujer muy hermosa con ojos grandes color gris, y una piel tostada llevaba un vestido de color esmeralda que le quedaba realmente hermoso. Me estaba casando con el amor de mi vida, era una hermosa boda, lo más hermoso que me pasó en la vida. Caminé hacia el altar, Philip ahora me miraba, con amor. Cuando llegué y me paré junto a él una sonrisa enorme se dibujó en su rostro y sus ojos se pusieron más azules. - Estas hermosa Laura – Dijo sin dejar de mirarme - Estamos aquí reunidos para unir las vidas de Philip Albert Williams y Laura Marie Hills, dos personas que se aman… El sacerdote comenzó a hablar. No podía dejar de mirar a Philip y él parecía no poder dejar de mirarme también - Llego el momento de pronunciar los votos matrimoniales - dijo el sacerdote – Philip Albert Williams ¿acepta por esposa a Laura Marie Hills, promete serle fiel, amarla y respetarla, en la salud, en la enfermedad, en la riqueza, en la pobreza, todos los días de su vida hasta que la muerte los separe? – Preguntó el sacerdote - ¡Sí Acepto! – Dijo Philip con convicción y luego tomó mi mano izquierda y me colocó la hermosa alianza junto al anillo que su madre me había puesto en el dedo unas horas antes. Mi corazón saltaba de alegría - Laura Marie Hills ¿acepta por esposo a Philip Albert Williams, promete serle fiel, amarlo y respetarlo, en la salud, en la enfermedad, en la riqueza, en la pobreza, todos los días de su vida hasta que la muerte los separe? - ¡Sí Acepto! – Dije tomando la mano de Philip y la alianza y la coloqué en su dedo . Por el poder que me fue otorgado, yo los declaro marido y mujer. Puede besar a la novia – Dijo el sacerdote con una sonrisa. Y así finalmente nuestra boda fue el día más hermoso que me ha sucedido en mucho tiempo. La recepción fue una hermosa velada. Ya entrada la tarde nos despedimos de los invitados y nos fuimos a un hotel en Brighton para nuestra luna de miel. - ¿Cómo te sientes? – Preguntó Philip - Estoy bien, algo emocionada – Dije. La cirugía de mi brazo derecho se programó después de volver de la luna de miel. Hoy vine a mi chequeo para ver como salió, hoy me quitan las vendas – Y puedo decir que estoy nerviosa también – Dije con una tímida sonrisa - Todo saldrá muy bien - Philip me abrazo -Laura Williams – La secretaria gritó mi nombre. Philip y yo nos levantamos y entramos al consultorio - Muy buenos días – Saludó el doctor con una sonrisa – Pasen por favor, ¿Cómo se ha sentido Laura? – Preguntó el doctor - Pues muy bien, muy muy bien doctor – Dije con seguridad - Bien veamos como salió la operación – Dijo levantándose y comenzó a sacarme las vendas del brazo. Luego de lo que parecía horas de interminable trabajo, mi piel por fin hizo su aparición y mi brazo quedó sin marca alguna como si fuera que jamás me había quemado. - Su brazo quedó como nuevo – Dijo con orgullo el doctor – Ahora ya podrá llevar una vida completamente normal – Remató el doctor. Philip y yo nos levantamos y salimos felices del consultorio. Las semanas pasaban, ya casi no podía moverme por lo enorme que mi barriga estaba, ya llevaba treinta y ocho semanas de embarazo, faltaba casi nada para que los gemelos nacieran. Philip había ido a la oficina yo por mi estado ya no salía de casa, así que trabajaba desde casa. Desde que Philip recuperó su empresa, me había pedido que me encargara de la parte legal, ya que había estudiado derecho y ahora me dio la oportunidad de poder ejercer. John nos ayudaba. Todo estaba volviendo a su lugar y yo me sentía muy feliz. De repente un dolor en el bajo vientre me hizo gritar… Oh creo que los gemelos ya quieren nacer, tomé mi celular y llamé a Philip - Hola amor – Contestó Philip al primer tono - Philip, los gemelos, creo que ya van a nacer – Dije alarmada - ¿Qué?? Tranquila mi amor voy saliendo para allá – Dijo y seguramente lo hizo así porque en menos de cinco minutos – ¡Laura!! Tranquila mi amor respira profundo – Me instruía, el dolor se hacía más intenso cada vez -AAAAArgggggggHHHH – di un pequeño grito - Tranquila ya estamos llegando – Dijo Philip. Que al llegar al hospital pidió que me trajeran una silla de ruedas y una enfermera me llevaba rumbo a la sala de parto - ¡Philiiiiiip!!!! – Grite - Aquí estoy amor – dijo tomando mi mano - Todo esto – Dije señalando mi panza – ¡Es tu culpa!! - Pues amor, siempre dijiste que querías tener hijos – Dijo con pena - ¡Sí! Pero no dos a la vez – Dije tratando de aguantar el dolor - Bien pues te ahorraras venir dos veces – Dijo antes de que desapareciera entrando a la sala de partos. Al poco tiempo sonó un coro de llantos cuando nacieron mis dos hermosos bebés - Felicidades al nuevo papá, señor usted es padre de dos preciosos niños – Dijo la enfermera y mi corazón bailó de felicidad. Fin.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR