CAPITULO 4

2521 Palabras
Abrí los ojos cuando la alarma sonó, y sentí como los brazos de Philip me envolvían como si se aferrara a mí, me removí lentamente para no despertarlo, me salí de entre sus brazos, me levante muy despacio, miré por la ventana, hacia un día hermoso, me metí al baño para darme una ducha. Me puse un vestido color rosa viejo, Phil seguía dormido, salí despacio de la habitación y bajé a preparar el desayuno café con tostadas, un poco de manteca y mermelada de frutilla. -Buenos días hermosa – dijo entrando a la cocina sacándome de mis pensamientos, se acercó a darme un beso. -Buenos días. Dije con una sonrisa – ¿Quieres café? -Sí por favor, y comeré lo que hay en la mesa – dijo -Este pan es una receta especial, que hice espero que te guste – dije -  lo bueno de trabajar en una panadería es que se aprende a hacer los mejores panes de toda la ciudad. -Hummm esta delicioso – dijo con asombro.   Caminé por las calles del centro Basingstoke que es una ciudad, a pesar de su historia, siempre sorprende la hermosura de sus calles, por algo la llaman Amazingstoke, rumbo a Cruickshanks Cakes & Chocolate, donde trabajo, irradiando felicidad. -Buenos días Miriam – dije con entusiasmo -Buenos días Laura, te veo radiante, ¿qué ha pasado? -  Estoy muy feliz. -Se te ve… pero ahora quiero que te sientes quiero decirte algo… - dijo Miriam dejándome tensa - ¿Qué pasa? – pregunte con curiosidad. - Mira… el otro día escuche a Claire hablando por teléfono con alguien… - dijo y la mire con interés -  … no estoy muy segura de quien era la persona, pero de lo que si estoy segura es que hablaba de Philip… - De Philip? Dije sin comprender… -Sí de Philip, era como si le estaba informando, pero no pude escuchar muy bien. Me quedé mirándola sin poder creer lo que había escuchado, pestañeé varias veces. - Creo que debes de tener cuidado con respecto a este asunto. - Sí tienes razón, es mejor que mientras estemos aquí no hablemos de este tema. Vamos a trabajar dije. - Hasta mañana dije y salí caminando agarré mi celular y le envié un mensaje a Philip avisándole que llegaría en un rato. - Ya era hora de que salieras de trabajar – sonó una voz rasposa detrás de mí. Sonaba como la mismísima muerte. Luego sentí un jalón de mi brazo; todo en mí se congeló, mi respiración se agitó con urgencia me di la vuelta y observe a un hombre con ropa sucia y desgastada, apestaba a alcohol y cigarrillo, ojos brillosos y bien abiertos, cabello rapado, observe que tenía tatuajes y una cicatriz en la mejilla. - ¿Q... Qu…Qué quieres? – pregunté con voz baja y temblorosa. Él sonrió de lado como si fuese un juego. - Tú y yo haremos un trato – hablo con voz burlona, sabía que me estaba intimidando. Se acercó más a mí, y esto causo que mis músculos se contrajeran y comencé a temblar -  Tú te debes alejar de Philip Williams por iniciativa tuya si no quieres que me deleite contigo – Me lanzó una mirada que me hizo sentir desnuda. Relájate Laura relájate por favor.  - ¿Quién eres? ¿Qué quieres de mí? – hable asustada sin poder mantenerme en pie. Se acercó aún más a mí – Puedes llamarme Louis – dijo – te quiero muy muy lejos de Philip, si no quieres que lo lastime, sabes que los accidentes pasan y si cuentas alguna cosa, las consecuencias podrían ser algo dolorosas -  acto seguido me dio un fuerte golpe en el estómago, que me tiró al piso sin más caí retorciéndome de dolor y sonrió como una pantera – Esto es nada más que una advertencia -  dijo mostrándome un enorme cuchillo. El miedo y la angustia se apoderó de mí. Luego el hombre se agacho y me tomo de los cabellos haciéndome levantar – No soy idiota Laura, sé que estuvieron juntos te vigilo – susurro acercando su rostro a mí. Negué con la cabeza lo que pareció molestarle aún más me dio un golpe en la cara causando que mi labio se rompiera y sangrara – ¡uggh! – dije por el dolor pensé que me había roto todos los dientes, mi respiración se cortó por completo, él parecía demasiado relajado; hizo una mueca con la boca para luego acercarse a mí lentamente -  No querrás que pierda la paciencia y te lastime con este cuchillo – amenazó, yo simplemente pegue mi cuerpo a la pared, sintiéndome morir. Cuando se acercó más a mí, yo cerré mis ojos esperando a que el filo del cuchillo entrara en mi estómago. - ¿Por qué haces esto? – hablé sin mirarlo - ¿Qué te hice? - Te cruzaste en el camino de una persona que te considera su enemiga – dijo acercando su rostro. Mi cuerpo tembló de miedo. -Aléjate de ella -  una voz masculina, como si fuese un flash el cuerpo de Louis ya no estaba cerca de mí. Observé como Philip apretaba contra la pared y luego le propinó un golpe en la quijada al hombre. - ¿Quién eres tú? – dijo - ¿Quién carajos eres tú? – gritó el hombre se sacudió rio y empezó a alejarse. Philip corrió a mi lado, todavía estaba temblando, me miro con horror. – Laura ¿estás bien? – Preguntó con ojos grandes, no conteste, no podía contestar. Philip miró alrededor - Ven, vamos te llevaré al hospital. Asentí y con el cuerpo tembloroso caminé a su lado. En el hospital, una enfermera me limpio la herida, me puso un punto en el labio inferior que por el golpe que ese hombre me dio se había roto. La enfermera me había preguntado qué fue lo que me paso, pero yo no podía contestar. Philip se encargó de contestar las preguntas, dijo que un hombre me quiso robar. Regresamos a casa en silencio. - ¿Qué fue lo que el hombre te dijo? – preguntó Philip observándome. En ese instante recordé lo que había dicho el hombre - Mm… Me… creo que me asustó – balbuceé y despacio bajé del coche para entrar a la casa. - ¿Estás segura? Fue solo eso… ¿Un susto? – volvió a preguntar. No podía decir nada, no quería que lastimaran a Philip. Al entrar a la casa, de repente algo se revolvió en mi estómago, tire mi cuerpo para delante en el momento en que el líquido comenzó a salir por mi boca. Mi madre siempre decía que cuando uno se guarda las cosas, de alguna forma. Cuando sentí que mi cuerpo recobraba la normalidad, pegué mi espalda contra la pared tratando de llenar mis pulmones, lagrimas caían por mis mejillas Philip me tomó en sus brazos y yo comencé a llorar – Tranquila hermosa, ya pasó – dijo ahuecando mis mejillas con sus manos delicadamente - desde ahora no iras más a trabajar. Asentí y me aferré a él.           - Y… ¿qué ha pasado? – tipeé un mensaje - Ya está hecho, le di el susto que me pediste. Apareció Philip. – se leía en el mensaje de respuesta. Sin más apreté el botón de llamada y respondió al segundo timbre - Kim… - Necesito detalles de lo que ocurrió – dije – Sí le di el susto y la golpeé dos veces y la he amenazado, de pronto apareció Philip y salí sin más antes de que vea bien mi cara. – dijo él y yo perdí el control. - ¡Maldición!!! – dije exasperada y colgué. ¿Por qué tuvo que intervenir Philip?  Esto cambia mis planes… es hora de avanzar.   Caminé por las calles de Basingstoke, ya hacia una semana del ataque de Louis, y aún seguía teniendo miedo cada vez que salía a la calle. No había regresado a la panadería por recomendación de Philip, quien había estado pendiente de mí no me dejaba sola ni un rato. - Ya que estamos cerca del centro ¿Te parece que vayamos a Asda a hacer las compras de la semana? -  preguntó Philip   - Si está bien - dije acercándome a él, siempre que estaba con él me sentía muy segura. - Sabes una cosa Laura, te amo – dijo de pronto, lo miré con ojos grandes -  Te amo con todo el corazón Laura Hill - volvió a repetir. De la emoción me tiré a sus brazos – ya no tengo dudas – dijo. Mi corazón saltaba de la emoción. - Yo también te amo Philip Williams – dije pegando mis labios a los suyos.  Philip Me desperté con el sonido de la alarma, manoteé mi celular para acallar el ruido. Mi mirada fue a parar a mi costado izquierdo, Laura dormía plácidamente a mi lado, se veía hermosa, ya había pasado una semana del ataque, cuando mi corazón casi para al ver como ese hombre la golpeaba. Esto me hizo recordar que debía llamar a John, era necesario que ponga una seguridad a Laura. Desde que Kim me había amenazado con lastimarla, me hizo dar cuenta de que ella es muy importante para mí y estaba casi seguro que ella era la que estaba detrás de su ataque, es por eso que le había pedido que no regresara a trabajar a la panadería. Respiré hondo y me senté en la cama; pasé los dedos por mi cabello, cuando logré despertarme bien, salí muy despacio de la cama no quería despertarla. Me dirigí directo a la ducha; mis músculos se relajaron bajo las gotas de lluvia cálida que caía con intensidad sobre mí. Enrollé la toalla a mi cadera, caminé a la habitación mirando a Laura que aún dormía plácidamente. Tomé mi celular leí algunos emails y mensajes que me habían llegado. En eso vi un mensaje de Kim que no había leído “pensé que vendrías a casa hoy, nos tienes muy abandonados, ya perdí la cuenta de cuantas veces nos dejaste de lado” esta mujer tiende a confundirme. Rápidamente le escribí “Pasaré más tarde, me quedé dormido.” Subí nuevamente a la habitación y vi que Laura se estaba empezando a mover, me acerqué despacio a ella, al verme sonrió, se veía tan tierna, - ¿Qué hora es? – preguntó, sin más me acerqué a ella y le di un corto beso en los labios -  Cinco para las 7. Me voy a trabajar -  dije y ella saltó de la cama y me abrazó. - ¿Diga? – contesté el intercomunicador – Aquí está el señor John – dijo mi secretaria – Sí Janet hazlo pasar – dije, en eso entra un hombre moreno vestido informal unos jeans y una remera negra. - Hola John ¿cómo estás? – saludé de manera amistosa - Philip amigo! Estoy muy bien ¿y tú? cuéntame ¿para que soy bueno? – Dijo el hombre. - Mira estoy algo preocupado por Laura, ¿te acuerdas de ella? – pregunté y el asintió -  Bien, pues ella sufrió un ataque el otro el día cuando salía de trabajar, trabajaba en la panadería Cruickshanks Cakes & Chocolate – dije continuando, el hombre me miraba. Conocía a Laura por lo que le había contado cuando la conocí, él sabía que Laura me gustaba. - ¿Y qué quieres que haga por ti? – Pregunto - Pues básicamente quiero que investigues, quien podría estar detrás de ese ataque, sé que ella no tiene ningún enemigo, pero yo tengo algunas sospechas - ¿Y de quien sospechas? - Pues hace un poco más de un mes – comencé -  … que me di cuenta de que Kim me estaba mintiendo, y luego ella envió un mensaje a Laura de mi teléfono, la citó en la estación de Camberley; ella fue creyendo que se iba a encontrar conmigo y en realidad vio a Kim. - ¿Y por qué sospechas de ella? – preguntó - Pues resulta que he descubierto que me ha mentido y he escuchado ciertas conversaciones pues que son algo extrañas… - ¿Extrañas cómo? – Habló el moreno - Pues el otro día, ella estaba hablando por teléfono, la voz era de un hombre, le decía que yo podría sospechar y que ella y el bebé lo amaban o algo así – dije de pronto recordando – ah y también porque cuando le reclame la mentira que me había dicho cuando me dijo que mi madre la había llamado contándole de que Laura le había enviado un mensaje, y eso era mentira, porque yo estaba con mi madre en el preciso momento en que ella me llamo para decir que acaba de recibir la llamada comentando lo del bendito mensaje; Kim me amenazó con hacerle daño a Laura – dije y el moreno me miraba pensativo. - Muy bien ¿y por donde quieres empezar? – Pregunto - Pues, vigila la casa, si sale la sigues – dije – quiero que la sigas a donde a vaya – me levanté del escritorio y fui al pequeño mueble en la oficina y saque un fajo con £1,000, me acerqué – toma aquí tienes un adelanto – dije y extendí la mano pasándole el dinero. - Está bien jefe así lo haré y lo mantendré informado – dijo y con esto se retiró de mi oficina. Apreté el volante con las manos, realmente no quería hacer esto. No quería ver a Kim, pero hoy vine por Thomas, mi hijo. Miraba desde el coche la entrada de la casa, me armé de valor y salí caminé hasta la casa. - ¡Hola! – Saludó coqueta Kim, ni bien entre dentro y me dio una patada en el estómago. Su tono me sonaba tan falso. Tranquilo Philip disimula, me dije a mí mismo. - Hola… ¿Todo bien? – pregunté sin mucho entusiasmo, al cerrar la puerta. Suspiré - Ven mi amor, ven aquí, te preparé tu plato favorito – dijo y me presentó una tarta de acelga, que no era mucho de mi agrado la verdad. Me senté de mala gana mirando el pedazo de comida que tenía frente a mí. - Espero que te guste lo que te he preparado con tanto amor - continuó hablando. - Bien y ¿de qué quieres que hablemos? – Dije en un tono que sonó más irritante de lo que pretendía. Necesitaba calmarme para que Kim no se diera cuenta de mi mal humor. Solo quería irme de ahí. - Es que no quiero que peleemos por culpa de la insípida de Laura – dijo y automáticamente me tensé. - Laura no tiene nada que ver con esto – dije exasperado -  mira… tú me has mentido no solo una vez, sino varias veces. - Yo no te he mentido – dijo como si nada y me causó más rabia aún. Sin decir palabra me levanté y saqué más ropa de esa casa. Y salí lo más rápido que pude de ahí.
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