CAPITULO 5

3019 Palabras
Miré a mi alrededor, la noche estaba fría, caminé hasta el auto, mi bolso colgaba de mi hombro, mi cabeza se me estaba partiendo de dolor. Nunca me sentí tan irritado como hoy. - ¡Oye, Philip! – escuché un grito, automáticamente me di vuelta. La mujer de baja estatura corría hacia mí, y el solo hecho de verla venir me irritaba aún más. Se acercó a mí. - ¡Por favor Philip! Yo…yo te necesito y también Thomas nuestro hijo. No te vayas – dijo. - Kim, mira ahora no tengo tiempo debo ir a mi casa. Tengo muchas en que pensar -  dije a punto de perder la poca paciencia que me quedaba. - Philip! – volvió a gritar y me frené sin dar la vuelta – Lo que te dije va en serio, no te atrevas a cambiarme por esa insípida, porque no sabes de lo que soy capaz -  dijo como si nada. Suspiré molesto y me di la vuelta para enfrentarla - ¿Y qué es lo que vas a hacer Kim? – pregunté sin humor. -Tú no sabes de lo que soy capaz Philip. ¡Tú me perteneces! – gritó, y se dio la vuelta para volver a entrar. Me quedé como un idiota mirando la puerta cerrada. Mi celular vibró en mi bolsillo metí mi mano y saqué el aparato. “todo apunta a que el ataque de Laura fue mandado por ella”, decía el mensaje en la pantalla. Cada vez más me sorprendía de lo que me enteraba de Kim y no lo podía creer. Con rapidez me metí al coche, debía checar que Laura esté bien. Una vez que vi a Laura bien, mi corazón se tranquilizó, la miraba dormir ella es realmente hermosa, ¿cómo puede amarme? Si yo soy un bastardo – susurré sabiendo que ella no podía escucharme. Volví a mirar a la hermosa mujer durmiendo plácidamente en la cama que hacia unas noches habíamos estado juntos haciendo el amor. Había algo en ella que me ataba. El solo hecho de pensar que Kim podría hacerle daño me hacía sentir inquieto.   Abrí mis ojos cuando sonó el despertador, me estiré un poco para poder desperezarme, y apagué la alarma, con esfuerzo me levante de la cama y me acerque a la ventana no había ni una sola nube, el día iba a estar genial. Me dirigí al baño para darme una ducha y al fin poder terminar de despertarme y comenzar mi día. Una vez que salí del baño me vestí con un par de jeans y una blusa color vino. Luego de que me atacara el tal Louis, decidí que debía ponerme a investigar, aquí pasaba alguna cosa, aún resuena en mi cabeza las palabras de Kim “soportar un bebe, solo para que él me crea” esas palabras se repetían como un mantra en mi cabeza. Agarré mi celular y marqué el número de Miriam, quien contestó al segundo tono. - Laura! ¿Cómo estás? Llevo muchos días sin saber de ti – dijo mi amiga, con tono preocupado. - Hola Miriam, estoy muy bien – dije -  mira te llamo porque necesito pedirte un favor, ¿te acuerdas que te dije que quería investigar a Kim? - Sí, si me acuerdo y ¿cómo te ayudo yo? – dijo - Pues… tú conoces a alguien que pueda hacer la investigación? - Emmm… pues podría recomendarte a Ryan Green, el novio de mi hermano Ashley, él suele hacer este tipo de trabajos -  dijo sin más - Me podrías dar el número por favor – dije suplicante -  necesito llegar al fondo de esto, pero necesito discreción por sobre todo ya que no quiero que Philip se entere. - Bien te enviaré el numero por mensaje, solo ten cuidado Laura, no conocemos a esta mujer, acuérdate del extraño ataque del que fuiste víctima. – dijo con urgencia. - No te preocupes – dije tranquila – yo me sabré cuidar – dije y con eso corté la llamada para poder llamar a Ryan. - Hola Ryan, es Laura ¿Cómo estás? – dije – Miriam Brown me dio tu número.  - Hola Laura… todo bien! ¿Y tú como estas? - Estoy muy bien… ¿tienes tiempo para que hablemos? - Si… ¿en qué puedo serte útil? - Bueno quiero pedirte que investigues a una persona que está relacionada con Philip Williams – empecé - Philip Williams, es el dueño de la tienda de alfombras? – interrumpió el hombre - Si ese mismo… hace un par de semanas – comencé – había recibido un mensaje del número de Philip, que me citó en la estación de tren de Camberley – el hombre seguía escuchando -  pero cuando llegó la hora… en vez de Philip llegó una mujer asiática que dijo llamarse Kim Liu y que es novia de Philip. - Entiendo, pero ¿cómo puedo yo ayudarte? – Preguntó - Mira – dije – el asunto que quiero que sepas es que esta mujer tiene un plan en contra de Philip, por lo que me dijo, fue como que ella tenía planes y que no quería que yo interfiriera en ese plan… además me dijo que tiene que soportar un bebé solo para que Philip le crea… - Entonces… que quieres que haga yo? - Quiero que la investigues, quiero llegar al fondo de todo esto, quiero saber que planes tiene, creo que Philip está en manos de una persona sucia y oscura. - Bien, me dijiste Kim Liu, estación de Camberley ¿tienes idea de dónde vive? – preguntó - Pues ella vive en Camberley y tiene una oficina en Basepoint, y conseguí una foto que te la voy a enviar por correo. Hablé de forma rápida. -Bien, deja en mis manos, luego iré poniéndote al día con mi avance – dijo Ryan - Esta bien, muchas gracias Ryan, espero tus noticias – dije y luego colgué sin más. Esto se estaba volviendo insoportable, me sentía muy aburrida no yendo a trabajar, había visto a Philip el día anterior, pero desde entonces no hemos hablado. Me apunté en un gimnasio ya que no podía ir a trabajar por lo menos haría algo productivo con mi tiempo libre. - Hola Miriam – dije al ver a mi amiga. - Laura como estas?  - dijo abrazándome efusivamente - Pues bien! – dije respondiendo el abrazo – Sabes que quiero ir al gimnasio a ver los horarios para apuntarme a alguna clase ¿me acompañas? – pregunte - Si vamos -  respondió mi amiga y nos pusimos en camino. – Ya pudiste hablar con Ryan? Preguntó de pronto. - Si ya! Hablé con Ryan y quedo en ponerme al día de su avance ni bien pueda. – espero que todo esto termine bien de verdad – dije con sinceridad. - Pues esperemos que sea así – dijo Miriam. Volví a mi casa, necesitaba darme una ducha. Seguía sin saber de Philip, él no había contestado a mis llamadas ni mensajes. Salí de la ducha, caminé por la habitación, agarré mi celular, ni un solo mensaje o llamada, volví a bajar el aparato y me puse el pijama. Me dispuse a leer un libro, cuando de pronto suena la notificación de que había recibido un mensaje, agarré el pequeño aparato rogando que fuera de Philip, pero el mensaje era de Miriam, deseándome buenas noches y que mañana me invita a desayunar con ella en Cafe Dome. Tipeé rápidamente “muchas gracias igual para ti. Nos vemos mañana” y apreté en botón de enviar mensaje. Corrí con un vestido color blanco, ya había estado en este lugar. Me di vuelta observando a mi alrededor, parecía mi habitación, pero no estaba segura… estaba oscuro. Vi a alguien entrar por la ventana, mi corazón latía muy rápido, no podía respirar bien, me quedé quieta en el lugar por el susto. - ¿Philip?  - pregunté, el me miró y me sonrió. Estaba vestido con pantalones y remera negra – Hola Hermosa – saludó acercándose a mí con su hermosa sonrisa, en el momento en el que su mano iba a tocarme, el suelo comenzó a temblar y a romperse dejando un agujero n***o en el medio. - ¡Philip! – grité con desesperación viendo como el agujero n***o se hacía más y más grande. Él se había quedado del otro lado viendo cómo se iba agrandando el agujero. Grité cuando los muebles comenzaron a caerse todo lo que caía dentro desaparecía por ese agujero que estaba en el medio. - No tengas miedo Laura. Todo estará bien, tal como te lo dije – habló Philip gritando por arriba de la destruida habitación. Me tapé los oídos cuando empezó a sonar un ruido fuerte y molesto- - Saltaré! – gritó Philip desde el otro lado yéndose para atrás a tomar impulso. - ¡No podrás saltar! – grité, pero él pareció no escuchar, mientras el agujero se agrandaba más y más, lo vi mirando como si estuviera calculando como saltar, yéndose para más hacia atrás para tomar impulso. Lo vi como saltaba con toda su fuerza, todo quedó en silencio, Philip estaba a punto de pasar el agujero oscuro que se había formado en el piso, pestañeé varias veces cuando lo vi estirar su mano para tomar la mía, pero él no lo logró. Él seguía tratando de tomar mi mano, agarrándose del borde en el piso, rápidamente intente ayudarlo, pero era imposible. El piso comenzó a partirse a los costados. Me estiré aún más para poder agarrarlo, cuando por fin logré tomar su mano – Vamos Philip, debemos ser rápidos -  Dije con desesperación, mientras intentaba subirlo con todas mis fuerzas, él me miraba hasta que dejó de impulsarse - Laura no puedo. Debes dejarme caer o nos caeremos los dos – dijo - ¿Qué?? ¡NO! – grité agarrándolo con mis dos manos ahora, de pronto la ventana cayó por el agujero n***o, casi dándole en la cabeza de Philip. – Vamos Phil los dos podemos salvarnos – grite llorando. - No esta vez no. Yo me voy a caer, pero tú no, tú debes ir, debes dejarme caer, todo estará bien tú estarás bien -  dijo hablando rápido mirándome con sus profundos ojos azules, negué con la cabeza cuando él de repente se soltó desapareciendo por el agujero n***o en el piso. - ¡Philip!!!! – grité – Phil – dije despacio llorando con desesperación. - ¿Laura? – Una voz sonó – despierta! Dijo casi gritándome. Abrí los ojos con confusión sin entender dónde estaba, miré a mi alrededor estaba en mi habitación - ¿Laura estas bien? – preguntó ahora a mi lado Philip asustado. Cuando lo miré enredé mis brazos refugiándome en su cuello llorando fuerte. - Shhh tranquila – dijo acariciando mi cabeza. -  ya pasó – dijo. Yo no podía parar de llorar él me abrazaba con fuerza. - Fue una pesadilla, te estabas cayendo a un abismo - dije sollozando y secándome las lágrimas sin poder creer, parecía tan real – No me dejes – susurré suplicante. - Ven, acuéstate de nuevo Lau – dijo acariciando mi cabeza, mi corazón latía violentamente – todo va a estar bien yo me quedaré contigo – dijo. Yo no me moví, asentí y simplemente me acosté abrazándolo – Vamos a dormir – dijo acariciándome la espalda – todo estará bien, estoy aquí contigo y no te dejaré – susurró abrazándome. Lentamente me empecé a relajar sintiéndome protegida en sus brazos. La pesadilla me tenía atontada. Afortunadamente, Philip estaba conmigo. La luz del sol se asomaba de a poco por la ventana podía oír la respiración tranquila de Philip profundamente dormido a mi lado. No pude pegar el ojo, no tenía sueño, aunque mi cuerpo estaba cansado mi mente no quería descansar. Me levanté de la cama lentamente para no despertar a Philip quien dormía plácidamente. Caminé por la casa, bajé a la cocina, recuerdo de pequeña que cuando no podía dormir, mi madre me traía un vaso de leche tibia para que me diera sueño. Puse el líquido blanco en un vaso y lo metí al microondas, luego me senté en la mesa cuando de pronto apareció Philip. - ¿Cómo estás? – preguntó - Mejor… creo – dije tímidamente – ¿y tú? Puedo preguntar ¿Qué te hizo venir junto a mí? Te llamé varias veces y envié muchos mensajes y no me contestaste ¿Está todo bien? – dije de pronto y él me miró con seriedad - Laura – comenzó diciendo – vine aquí a verte anoche para decirte que debo dejar de verte, esto implica que no voy a contestar tus llamadas ni mensajes…  por lo menos por un tiempo – dijo de pronto – es por tu bien - sentenció causando que mi corazón se detuviera por completo. Lo miré sin poder creer lo que estaba escuchando.  - ¿Qué?? ¿Por qué? – pregunte de pronto, mis ojos se llenaron de lágrimas que comenzaron a caer. Las facciones de Philip se suavizaron y se acercó a mí. - Laura, escúchame – dijo tomando mi rostro en sus manos – es lo mejor que puedo hacer ahora mismo, conmigo cerca no estás bien, y no quiero que te pase nada. Tú eres muy importante para mí. – dijo esto último casi susurrando. Yo solo lo miraba. - Philip… yo… - empecé. - Laura que dejemos de vernos ¡es lo mejor! – me interrumpió alzando la voz. Y luego dio media vuelta y se fue. Escuche como se cerraba la puerta de la entrada de manera violenta yéndose de mi vida por segunda vez. El silencio que había en toda la casa me estaba consumiendo, la luz de la luna ya se filtraba por la ventana dando una iluminación tenue, no sé cuánto tiempo paso desde que Philip se fue. Apoyaba mi mentón en mi rodilla, sentada en la cocina, me sentía vacía, triste y confundida. La mañana corría lenta, estaba yendo a Sutton ya que después del ataque que recibí, me daba un poco de miedo volver a la panadería, me habían ofrecido un trabajo de tiempo completo en el Primark de Sutton. Desde la última vez que Philip vino a mi casa no lo había vuelto a ver.  El lugar estaba abarrotado de gente comprando, caminé hasta la parte trasera del local para hablar con el administrador del local con quien tenía la entrevista. Llegue a una puerta donde estaba una pequeña recepción. - Buenos días, soy Laura Hills y vengo para una entrevista – dije ella asintió - Sí, pasa toma asiento, enseguida te atenderá el señor Adams -  dijo con una sonrisa. Quince minutos más tarde… -Señorita Hills, pase por favor el señor Adams la espera para su entrevista -  dijo la mujer de la recepción. Asentí y me levanté encaminándome hacia la oficina. - Buenos días señorita Hills, es un placer soy Nathan Adams, administrador de esta tienda – dijo un señor elegante, delgado y alto, de mediana edad con cabello entre cano una amplia sonrisa y unos ojos color miel. - Mucho gusto señor Adams, soy Laura Hills y me siento muy feliz de que haya sido seleccionada para este trabajo. – dije con una sonrisa. - Bien pues, comencemos con su entrevista, en su hoja de vida usted puso que estaba trabajando en Cruickshanks Cakes & Chocolate en Basingstoke… ¿qué fue lo que te motivó a aplicar para un puesto aquí en Primark? – preguntó el hombre, yo pestañeé varias veces pensando en una repuesta para decir ya que no había pensado en ese detalle. - Pues… - comencé – estoy en una etapa de transición y para mi es una oportunidad en la cual puedo aportar mis habilidades y podría encajar muy bien en este trabajo porque tengo experiencia en atención al cliente. – el hombre me miraba con interés, entonces me animé a seguir – En la panadería yo trabajaba directamente con los clientes.  - Eso está muy bien ya que aquí nos debemos a los clientes, y se necesita de personas que tengan cierta experiencia atendiendo a clientes que en ocasiones pueden llegar a ser intensos. – dijo con una sonrisa - ¿tienes experiencia con, digamos, clientes difíciles? – preguntó. - Si, en la panadería también había clientes difíciles, y el mejor remedio para ello es darle una sonrisa amable y tratarlos con amabilidad – dije con convicción, el hombre me miraba con un destello de aprobación en los ojos. - Bien, el horario es de 09 a 18 de lunes a sábados y domingos de 10:30 a 16:30, tus días de descanso serán lunes y martes – con esto el peliblanco se levantó y me extiende la mano – Bienvenida señorita Hills, la espero a partir de mañana su horario comienza a las 9 de la mañana, nada más que por mañana necesito que este para las 08:30 para que pueda firmar su contrato – dijo el hombre y yo me levanté de mi asiento estrechando su mano    - Muchas gracias señor Adams por esta oportunidad, que tenga un excelente día. Hasta mañana – dije y con eso salí de la oficina con una enorme sonrisa en los labios. No lo podía creer, conseguí un nuevo trabajo, me sentía feliz.  Por lo menos había algo bueno después de todo, y que mejor que bien lejos de donde sucedió el ataque. Ya en tren de vuelta para Basingstoke, siento vibrar mi celular, un nuevo mensaje de Ryan se leía en la pantalla, abrí el mensaje Se leía en el mensaje, mi corazón latía muy rápido rápidamente tipeé apreté el botón de enviar y rápidamente recibí un si por respuesta. Mañana será el día en el que descubriría el plan de Kim Liu en contra de Philip.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR