- Señor Philip… su novia se ha despertado – Anunció el doctor, sin más me levanté y caminé hacia él
- ¿Cómo dijo? – Pregunté por si no haya escuchado bien
- Que la señorita Hills ha despertado, y puedo asegurarle que tanto ella como el bebé están en perfecto estado, no puedo estar más feliz por darle esta excelente noticia – Dijo con una sonrisa optimista – En un rato la vamos a trasladar a una habitación para que pueda verla – Dijo y con eso se retiró. Mi felicidad era tan inmensa como el universo.
***
Mi cabeza me dolía, como si mi cráneo se fuera a partir, y el dolor que sentía era insoportable. Intente moverme Oops, fue una muy mala idea, eran taladros a punto de romper mi costado. En ese momento escucho abrirse la puerta y veo al doctor con su típica bata blanca entrado en los cincuenta…
- Buenos días Laura, ¿Cómo se siente? – Dijo el doctor entrando a mi nueva habitación
- Pues podría decir que estoy bien. Solo me duele muchísimo la cabeza, mi costado derecho y el brazo derecho – Dije señalando el brazo y tratando de aguantar el dolor
- Bien señorita Hills, que sienta dolor es normal, usted recibió quemaduras de tercer grado en ese brazo, pero el pronóstico es alentador. Usted solo necesitara de dos cirugías para que su brazo esté bien nuevamente, su recuperación es milagrosa, me alegra que esté bien, y principalmente porque usted y su bebé se han salvado – Dijo el doctor y mis ojos se abrieron como platos
- ¿Usted dijo bebé? – Pregunte
- Sí así es, usted está embarazada – Dijo como si hablara del clima. Lo miré son poder decir una sola palabra – Es usted una persona muy fuerte. Muchas Felicidades por su embarazo. Ahora la dejaré para que su novio pueda entrar – Dijo y se retiró. Yo me quedé mirando por donde el doctor había desaparecido. ¿Embarazada? Pero eso significa que… ¡Oh dios mío! ¿cómo le digo a Philip? ¿Se pondrá feliz? ¿O no? Y… ¿si me odia? - ¿Qué es lo que voy a hacer? – dije en voz alta y toque mi panza
- ¡Laura mi amor! – Dijo Philip entrando y sacándome de mis pensamientos
- Philip – Dije susurrando. Él se acercó a mí y besó mis labios con dulzura
- Estoy tan feliz de que ya hayas despertado – Dijo con una sonrisa tierna – Estaba muriendo de miedo de que no volvieras a despertar – Dijo con sinceridad
- Yo también tenía miedo, mucho miedo – Dije mirándolo, era inevitable la conversación que estaba por suceder. Él se sentó en la cama mirándome con sus profundos ojos azules
- Laura, ¿no tienes nada que contarme? – Preguntó mirándome
- Estoy embarazada Philip – Dije muy rápido. Él me miró sin expresión – No sé cómo sucedió, pero pasó y yo… - Él se acercó y me dio un beso haciéndome callar
- Me dices que estas embarazada y piensas que no me va a ¿gustar? – Dijo con una pequeña sonrisa
- ¿No estás enojado conmigo? – Pregunté
- ¿Por qué crees que me enojaría? – Pregunto – Siempre he querido tener hijos
- ¿Y cómo te sientes, al enterarte que vas a tener uno conmigo? - Pregunté con cierta intriga. Una pequeña sonrisa se comenzó a formar en sus labios
- ¿Cómo no me voy a poner feliz Laura? Eres lo mejor que me pasó en la vida – Dijo emocionado - ¡Por supuesto que SOY EL HOMBRE MÁS FELIZ DEL MUNDO! – Dijo gritando y yo no pude sino sonreír y luego él pegó sus labios a los míos y abrazándome
- No me jales tanto, aun me duele todo el cuerpo – Me quejé con una sonrisa
- Disculpa no quise… - Dijo con preocupación
- Te estoy molestando tonto – Le dije con tono burlón. La puerta se abrió, y nos explotó la burbuja en la que estábamos. Era John y Ryan que entraron con un oficial de policía
- Disculpen la interrupción, pero el Detective Spencer quiere hacerte unas preguntas Laura, ¿cómo te sientes? – Preguntó John
- Me siento bien – Dije
- Buenos días señorita Hills, primeramente, quiero decirle que me siento muy feliz de que usted este bien y mejorando – Dijo amable el detective – Ahora quisiera que usted me cuente todo, absolutamente todo lo que recuerda – Dijo quitando una libreta y una lapicera esperando que yo comience hablar
- Pues, yo estaba celebrando con un par de compañeros de trabajo era el cumpleaños de Lana, luego recibí un mensaje de Philip y me di cuenta de que eran la diez de la noche, entonces me despedí de mis compañeros y de camino a la salida contesté el mensaje de Philip diciéndole que ya me iba. – Me tenso y respiro profundamente, el detective me miraba, me aclaré la garganta – Luego vi una profunda oscuridad y cuando desperté… un hombre con un pasamontaña y una mujer estaban delante de mí, mirándome…
- ¿Y sabe quienes eran? – Preguntó el detective interrumpiendo. Yo asentí – ¿Me puede decir sus nombres?
- Del hombre que tenía la máscara no estoy muy segura de saber quién era, se le parecía a un hombre que me había atacado en otras ocasiones, que me dijo que se llama Louis …
- El nombre es Louis Brooks, un conocido gangster que no hace mucho salió de prisión – Dijo John interrumpiendo mi relato
- Sé quién es - dijo el detective mientras anotaba en su cuaderno. Luego volvió su atención a mí - ¿Y la mujer? – Preguntó
- Kim – Dije
- ¿Cómo? – Preguntó el detective
- La mujer era Kim – Dije
- Kim Liu es la mujer que trabajaba para mí en Birch mi empresa, que ahora me quitó, aun no sé cómo lo pudo hacer – Dijo Philip con rabia contenida. El detective anotaba todo en su pequeño cuaderno
- Bien… ¿Alguna otra cosa que recuerda señorita Hills? – Me preguntó mirando fijamente
- No estoy muy segura, pero ella habló de un plan y preguntó por un falsificador si ya se había comunicado o algo así – Dije recordando vagamente
- ¿Un falsificador? – Preguntó el detective con creciente interés
- Sí, aunque en ese momento el dolor que sentía era infernal, estoy casi segura que eso había preguntado – Dije con convicción
- Muy bien señorita Hills, muchas gracias por su colaboración – Dijo cerrando su cuaderno y levantándose – Espero que se recupere pronto – Dijo amable despidiéndose de los demás para luego salir de la habitación dejándome sola con Philip.
- ¿Estas bien? – Pregunté mirándolo. Él asintió, pero tenía una mirada triste – Philip… Habla conmigo por favor – Dije suplicante
- Es que, no tengo nada Laura. No tengo nada que ofrecerte. Lo he perdido todo. Esa mujer me sacó todo – Dijo con rabia
- Philip – Dije
- Ahora que estas embarazada, no sé que hacer. No tengo trabajo, ni dinero, ni casa – Dijo realmente perdido. Me traté de mover, pero el dolor que sentía en mi costado no me dejó, gemí de dolor - ¿Estas bien? ¿Quieres que llame al doctor? – Dijo alarmado
- No, no, no – Dije con voz comprensiva – Solo quise moverme – Dije haciendo una mueca de dolor – Philip todo estará bien, ya verás que todo esto se va a solucionar y si no puedes recuperar, pues armaremos otro negocio que será mucho mejor y mucho más grande del que tenías y yo, si me lo permites, estaré a tu lado y te ayudaré. Prometo ayudarte a recuperar Birch – Dije mirando a los ojos. Él me sonrió y besó mis labios
- Claro que vas a estar a mi lado. Te amo Laura Hills – Dijo con dulzura y volvió a besar mis labios
- Yo también te amo Philip Williams – Dije con una enorme sonrisa
***
Kim
- ¡Maldita sea!! ¿Por qué no contestas el maldito teléfono? – Dije gritando y para rematar mi rabia Thomas lloraba como un maniático - ¡Ya cállate! – Grité exasperada. Jacob no contestaba mis llamadas, tampoco Louis me contestaba – ¿Qué demonios estaba pasando? ¿Por qué no contestan?
Las horas pasaban, por fin el niño se quedó dormido, pero seguía sin saber de Jacob. No era normal, él siempre contestaba mis llamadas. Le enviaré un mensaje apreté el botón de enviar.
Estaba sentada en mi oficina, sin hacer nada. No tenía ganas de hablar con nadie. Saqué un cigarrillo de mi bolso, hoy fumaria no me importaba nada más llevaba cuatro días sin saber nada de Jacob. Él no era de desaparecer sin decir nada. Su teléfono seguía habilitado, pero no me contestaba ni las llamadas, ni los mensajes. La secretaria me miraba de reojo simulando trabajar
- ¿Necesitas algo? – Pegunté
- Mi horario de trabajo ya se cumplió – Dijo lentamente – sé que debo quedarme hasta que usted se retire, pero hoy llegó mi abuelo de visita y vamos a tener una cena familiar y…
- Bien, vete – La interrumpí, la verdad que estaba harta y no tenía ganas de escucharla
- Muchas gracias señora Kim. Hasta mañana – Dijo y yo solo asentí y la vi salir
Miré el cigarrillo que tenía en las manos y lo encendí. Y comencé a fumar sin importarme nada.
***
Jacob
Estaba sentado en un calabozo, después de que la policía y el maldito de Philip irrumpieran en mi casa. Llevaba cuatro días estando aquí, tratando de que admita lo que pasó. Sería interesante que Laura nunca despierte. Ojalá y se muera esa sería la única vía de escape. Así podría ir con Kim y darnos la vida que tanto soñamos. Siempre quisimos ir a un largo viaje, recorrer el mundo y salir de esta mierda. Un ruido en la puerta me sacó de mis pensamientos.
- Jacob… Laura se ha despertado y ¿qué crees? Ya habló – Dijo mirándome fijo. Vamos Jacob no bajes la guardia. Capaz que el detective solo quiere hacerte hablar – Usted sabe que se enfrentará a muchos años de cárcel si no me cuenta ¿Por qué la señora Kim Liu o Arlington ordenó el secuestro de la señorita Hills? – Lanzó la pregunta sin filtro y me tensé en mi lugar, pero aun así no iba a hablar – Cuanto más se niegue a hablar, peor será para usted – dijo
- Yo no conozco a ninguna Kim Liu – Dije sin expresión. El hombre sonrió
- Pues eso no es lo que se aprecia en las informaciones recabadas – Dijo todavía sonriendo, sacando una carpeta y esparciendo una cantidad de fotos. Donde se me veía entrando a la oficina y saliendo con ella. Había cientos de fotografías de nosotros, en el parque, jugando con mi pequeño hijo, yendo en su auto a Brighton, uno del zoológico de Londres, otro en el museo de ciencias y así seguía. Me quede pasmado, estos hombres ¿nos habían seguido? ¿esto no es ilegal? – Como ve Jacob, cuando dice que no conoce a Kim Liu, no le creo. ¿Qué esconde? – Preguntó
- Quiero un abogado – fue todo lo que dije
- Bien, ese es su derecho, le voy a asignar uno. Pero Jacob, si no quiere pasar muchos años en prisión, será mejor que hable; ya sabemos quién es la señora Kim Liu y créame que ella no tendrá piedad de usted cuando la agarremos- Piénselo, si usted colabora conmigo, le beneficiará – Dijo el hombre y salió de la celda. Me quedé mirando la puerta cerrada. Suspiré incapaz de creer que estos desgraciados tenían esas fotos. No lo podía creer.
***
Tres semanas después…
Tres semanas había estado acostada sin poder moverme en esta cama de hospital. Hoy por fin me iba a levantar de esta cama. El doctor se sentía optimista con mi recuperación. Un dermatólogo me reviso las quemaduras que había recibido y se mostró muy optimista con la operación. Ya había venido el cirujano plástico y dijo que no era una cirugía compleja que con una o dos cirugías mi piel quedaría como si nunca hubiera tenido las quemaduras. También me visitó la matrona que me hizo una serie de preguntas, luego me tomó unas muestras de sangre y orina, luego me tomó la presión y el peso me lo iba a tomar una vez que pueda pararme. Philip se sentía feliz, por un lado, pero también sabía que estaba preocupado por lo que nos esperaba. Y más porque Kim se las arregló para quitarle todo ¿cómo pudo pasar eso? En eso se abre la puerta y entra el doctor sacándome de mis pensamientos
- Buenos días Laura ¿Cómo amaneció hoy? – Preguntó con voz amigable
- Buenos días, estoy bien – Dije con una sonrisa
- Me alegra que lo esté, hoy vendrá una fisioterapeuta que le ayudará para que pueda empezar a levantarse. También la matrona avisó, que vendría también para tomarle el peso. Si todo sale como esperamos, usted muy pronto podrá ir a su casa. – Dijo con optimismo el doctor. Asentí con una sonrisa. – Bien la dejo para que siga descansando – Dijo el doctor caminando hacia la puerta. Me quedé sola nuevamente.
Philip
Estaba realmente perdido. No sabía qué hacer. ¿Cómo Kim había logrado quitarme todo lo que tenía? No recordaba haber firmado nada. Entonces ¿Qué fue lo que pasó? Un golpe en la puerta me saco de mi trance. Caminé hacia ella y la abrí encontrando a John
- ¡John! Ven pasa – dije haciéndome a un lado
- Tengo novedades Philip – Dijo con una sonrisa. Lo miré con ansiedad invitándolo a que siga – Y son buenísimas noticias. – Dijo con amplia sonrisa
- John deja el misterio ya dime por favor, sabes que no me gusta el suspenso – dije a punto de perder la paciencia
- Tenemos a Kim ya sabemos cómo hizo para apoderarse de todo. La aplastaremos Philip – Dijo con una sonrisa.
- y… puedo preguntar ¿Qué es lo que tienes? – Pregunté nuevamente
- Siéntate, te lo mostraré todo detalladamente – Dijo sentándose en el sillón y sacando varios documentos de su maletín – Solo te pediré que me invites algo de tomar – Dijo con tono divertido
- Oh, ¡claro! ¡Perdón! ¿Qué te gustaría? – Pregunté
- Pues tráeme lo que tengas menos agua y café – Dijo sonriente. Y no pude evitar la risa. Caminé hasta la cocina para buscar las bebidas. La adrenalina corría por mi cuerpo, a pesar de lo que pasó puedo decir que no todo está perdido.