Kim
Otra noche que el idiota de Philip pasa la noche fuera de casa. No me contesta los mensajes. Esto no es bueno, no me gusta para nada. Como se atreve a ignorarme, él no sabe con quién se está metiendo. Tomé mi celular y sin pensarlo dos veces marqué el número que me sabía de memoria.
- ¡Hola! – contestó al segundo pitido
- Jacob, ya no aguanto más necesito que apuremos todo el traspaso de las propiedades y acciones de Birch a mi nombre. Philip se está acercando a esa estúpida y no puedo permitirlo ¡no lo puedo permitir!! – dije con rabia contenida
- Kim ¿Tú crees que esa mujer pueda tener algún tipo de influencia en Philip?
- No… pero él está distante y como la muy estúpida está enamorada del idiota …
- Entonces debemos apresurar el plan, no podemos quedarnos con las manos vacías
- Pues eso es lo que te estoy diciendo Jacob ¿acaso no me escuchas? – dije casi gritando
- Está bien… ¡Cálmate!! Mañana llevaré los documentos que Philip debe firmar y asegúrate de que lo haga – dijo para luego cortar la llamada.
***
Philip se encontraba en la cocina preparando el desayuno, bajé para ayudarlo, quería hornear unas galletitas. Hoy era mi día libre así que quería aprovecharlo lo más que podía y él estaba dispuesto a pasarlo conmigo.
- ¡Buenos días! – dijo con una gran sonrisa, sus radiantes ojos destellaban alegría, al menos eso yo lo sentía
- Buen día… ¿dormiste bien? – pregunte con una sonrisa y él me miraba serio
- Sobre lo que hablamos ayer – comenzó a decir – Necesito pedirte que no te involucres. Aun no estoy seguro, pero tengo la leve sospecha que puede ser peligroso – dijo mirándome con seriedad
- Philip… - comencé a decir - ¡No Laura! – yo hice una mueca, a punto de quejarme - ¡Escúchame! ¡NO QUIERO QUE TE INVOLUCRES EN ESTO! – dijo casi gritándome
- Pero Philip… tampoco quiero que te pase nada. Sea lo que sea que esté planeando esta mujer – Él hizo una mueca – solo escúchame… solo quiero que estés bien y que no te pase nada – dije acercándome a él – en serio, no quiero que te pase nada – le dije con sinceridad
- Laura, escúchame – dijo tomándome en sus brazos – de verdad esto puede ser muy peligroso para ti – dijo mirándome a los ojos
- ¡Por qué lo dices? – pregunté confundida
- No quería decírtelo, porque no quería que te asustes, pero… Kim me ha amenazado con hacerte daño – de repente me vino a la cabeza y lo mire con ojos grandes
- ¿Crees que… - pero no pude acabar mi pregunta
- ¡Sí! Es muy probable – dijo contestando la pregunte que no había terminado.
Me quedé mirándolo sin poder creer lo que había escuchado.
- Entonces esto es mucho peor Philip - dije de repente y él me miro
- ¿Qué estás pensando? – Preguntó
- Voy a contarte algo, pero no quisiera que te molestes conmigo – dije acariciando su rostro, él asintió – pues yo contrate a un detective – empecé a decir y él me miraba con interés, así que continúe – Ryan… como te dije desde aquel encuentro yo estoy segura que ella tiene un plan…
- Y… ese tal Ryan ¿ya te dijo algo? – me interrumpió
- Pues… me dijo que todas las tardes, después de que tú sales de tu oficina, ella se reúne con un hombre y que se suelen quedar hasta tarde y algunas veces revisan lo que parece ser documentos… ¿Tú que crees que pude ser? – pregunte de pronto
- Pues… no lo sé – dijo con una profunda sinceridad
- Philip prométeme que te vas a cuidar... ¡Por favor!!! – le dije con tono suplicante
- Ven – dijo estirándome hacia él abrazándome – No te preocupes, nada me pasará
- ¿Lo prometes? – dije escondiendo mi cara en su pecho – Lo prometo – dijo abrazándome más fuerte.
Y nos quedamos abrazados por un buen rato.
***
Estaba a punto de explotar de la rabia. Jacob no aparecía, no contestaba mis llamadas, ni los mensajes. ¿Dónde demonios te metiste Jacob? Maldije entre dientes y con rabia contenida. Jacob sabe que mi paciencia es muy poca, como se atreve a hacerme esto. Cuando estaba a punto de explotar de rabia, entra el muy maldito.
- ¿Dónde carajos te metiste? ¿Alguien te ha visto? – dije casi escupiendo en su cara – tú sabes muy bien que no me gusta que seas impuntual
- ¡Hey cálmate! Ya estoy aquí y nadie me vio – dijo como si nada – Aquí están los papeles que Philip debe firmar – dijo pasándome una carpeta que casi destrozo al arrebatarle de las manos – Más te vale que utilices tus encantos mientras le haces firmar este documento – dijo en tono de advertencia
- Tranquilo, tengo mis métodos – dije leyendo el documento – esto una vez que firme será nuestro y ya podremos largarnos con todo el dinero – dije con una creciente impaciencia – Bien ahora debes irte antes de que alguien te vea, ten mucho cuidado al salir – dije mirando por los lados para ver si había alguien alrededor y plantarle un beso en los labios – Te amo Jacob y ya pronto tendremos todo en nuestras manos y viviremos la vida que nos merecemos – dije abrazándolo y luego salió de mi oficina.
Bien era el momento de actuar… me levanté de mi escritorio y caminé hacia la oficina de Philip.
- Philip, tengo algunos documentos que debes de firmar – dije y él levantó la mirada – son algunas transferencias para realizar los pagos de las telas de la fábrica de Italia – dije con un tono de aburrimiento
- Bien... déjalos aquí que voy a revisar los papeles – dijo para luego fijar su atención en la computadora. ¡Maldita sea! No tenía tiempo que perder ya no lo soporto
- No tenemos mucho tiempo los pagos debo enviar de ser posible hoy antes de que salgamos – dije conteniendo mi rabia
- Kim… - empezó y mi sangre empezó a hervir – realmente hoy no es un buen día para medir mi paciencia y además así no funciona la cosa… debo revisar los documentos antes de firmarlos, siempre fue así
- ¿Acaso no confías en mí? – pregunte con tono de asombro y ofensa
- No es eso… debo cotejar si los montos están bien, no quiero que luego me envíen una colación porque el pago no está completo – dijo y acabe por perder la paciencia tirando los documentos encima de su escritorio, y saliendo del lugar dando portazos, llevando conmigo el documento más importante.
Ya lo volvería a intentar un poco más tarde…
***
Estaba a punto de explotarme la cabeza, con todo lo que tenía dando vueltas ahí dentro y para rematar mi día de mierda… aquí estaba Kim exigiendo que firmara unos documentos… realmente no tenía ganas de lidiar con esta mujer. La observé desde la oficina, se la notaba algo nerviosa, respiré hondo y me dispuse a mirar los documentos uno por uno. Laura tiene razón desde ahora tendré mucho cuidado con todo, de ser posible revisare cincuenta veces antes de estampar mi firma en cualquier papel. Esto me hizo recordar que debo comunicarme con John.
Saliendo de mi oficina llevaba los documentos en la mano – Kim, aquí te dejo los documentos firmados. Avísame cuando hagas las transferencias por favor, quedé con Gibbs que le avisaba para poder pedir más telas… - dije con tono profesional mirándola
- Está bien, hare la transferencia en diez minutos – dijo como si nada
- Me pasas la confirmación cuando la tengas – ella asintió y yo me apresure a salir de la oficina.
- John, necesito hablar contigo. ¿Podemos vernos ahora? – dije ni bien contestó la llamada - ¡Sí!... bien nos vemos ahí estaré en veinte minutos – dije para luego cortar la llamada
- ¡Philip! – dijo llamando mi atención – amigo ¿cómo estás?
- Bien… bueno más o menos. ¿Quisiera saber si tienes alguna cosa para mí? – Pregunté con tono desesperado.
- Pues por el momento, solo estamos vigilando. No ha habido nada raro por el momento – dijo John
- Hoy Kim llevo unos documentos para que firmara, le saque unas copias a todo después de firmar y quiero entregártelas para que puedas dar seguimiento. Avísame lo que descubras en estos documentos – dije
- Esta bien amigo… cualquier cosa te lo haré saber – dijo levantándose y saliendo del lugar
La noche pasaba lenta, me tuve que poner una careta falsa con una cara más alegre, necesitaba fingir frente a Kim para que no sospeche nada.
- ¿Podemos salir? ¡Quiero ir a bailar! – Preguntó divertida yo la miré sin expresión. Lo único que quería era salir corriendo del lugar
- No creo – dije intentando disimular mi mal humor
- Oh vamos amor quiero que vayamos a bailar – ahora insistió agarrándome del brazo
- Esta bien… vamos – dije con fastidio y lentamente caminé hasta el coche. Llegamos al lugar que estaba repleto de personas. Yo solo quería huir lejos de allí. En ese momento pensé en Laura. ¿Qué estaría haciendo?
- ¿En qué piensas amor? – pregunto Kim sacándome de mis pensamientos. Una canción de una banda noventera con un ritmo pegadizo comenzó a llenar la pista de personas. Observé a una pareja que bailaba al ritmo de la canción y nuevamente vino Laura a mi mente.
- Esto es perfecto – escuche que dijo Kim, pero yo no la oía. Pensaba en Laura, no quiero acercarme mucho a ella para que no corra ningún peligro. Mi cabeza aba muchas vueltas, necesitaba salir de ese lugar.
- Oye Philip ¿me estas escuchando? – de pronto Kim me jalo del brazo
- Ehhh… si… bueno – balbuceé intentando recordar de qué estaba hablando
- Que te presento a Ashley y su novio Graham – ¡Uff que alivio!
- Es un gusto – dije casual, aprovechando que se encontró con gente – Necesito utilizar el baño – dije saliendo del lugar. Y me encaminé a la salida de la discoteca. Respiré profundamente. Comencé a caminar hacia mi auto, al subir arranque y me como un imán terminé frente a la casa de Laura. Estaba todo oscuro probablemente estaba dormida. Miré a mi alrededor para ver si había alguien, pero no me percate de ningún movimiento extraño.
Entré a la pequeña oficina cuando me encontré con Alice. Estaba decidida a tomar mi carpeta de tareas y dedicarme solo a mi trabajo por hoy no quería pensar en nada ni siquiera en Philip. Al llegar al escritorio sobre mi carpeta se encontraba acostada una hermosa rosa blanca. Fruncí el ceño fruncido agarrando con desconfianza
- ¿y esto… qué es? – dije señalando la rosa en mi mano
- ¿Una rosa blanca? – dijo Alice mirándome como si me hubiera salido un tercer ojo. La mire levantando una ceja
- ¿Y no sabes por casualidad quien la dejo aquí? – Pregunte con creciente curiosidad
- Bueno eso no lo sé. Cuando llegue la rosa ya estaba ahí encima de tu carpeta – dijo con una leve sonrisa. Me quedé mirando la rosa sin decir nada.
El día se pasó más lento que el caminar de un caracol. Cuando por fin llego mi hora de salida ya estaba oscuro. Caminé hasta la estación de tren sin muchas ganas de verdad.
Cuando llegué a Basingstoke, la primera persona a quien vi después de salir al andén fue a Philip
- ¡Laura… te estaba esperando! – dijo con voz aliviada
- ¿Qué pasó? – Pregunté con confusión
- Nada más quería verte, me preocupo por ti – dijo con sinceridad – ¿quieres ir a tomar algo al Millstone? - preguntó casual y yo asentí
El lugar estaba iluminado por diferentes colores completamente abarrotado de personas, agradecía este momento en el que podía pasar con Philip, se sentía tan bien. Ya sentados en nuestra mesa, se acerca una mujer a tomar nuestro pedido.
- Hace mucho tiempo que quería venir aquí contigo… ¿te gustó la rosa? – dijo de repente yo le miré con ternura
- La rosa blanca… ¿fuiste tú? – pregunte y él asintió. Yo solo pude sonreír y luego miré alrededor
- Es un muy bonito lugar – dije comentando
- No tanto como mi compañía – dijo coqueto
- Aww… pues gracias por el cumplido – dije con una sonrisa – tú eres hermoso – dije mirándolo – y tengo miedo – admití por primera vez. La camarera volvió con nuestros pedidos
- ¿Miedo? ¿miedo de que? – preguntó confundido
- Miedo de que Kim te haga algo, sinceramente no quiero que te pase nada Philip – dije tomando su mano – el no saber lo que planea me desespera – dije con sinceridad
- No va a pasar nada, yo te prometí que me cuidaría y eso es lo que estoy haciendo – dijo tomando su bebida. La noche pasaba de forma rápida. Sin darme cuenta ya estaba enfrente de mi casa me despedí de Philip con una sonrisa y le di un corto beso en los labios.
Abrí mis ojos cuando sonó mi alarma, estaba de muy buen humor. Me desperecé ne la cama antes de levantarme, el sol que se peleaba con la nube se filtraba de vez en cuando en la habitación. Me dirigí a la ducha al salir me envolví en la toalla y luego me vestí con el uniforme y me dispuse a alistarme para ir al trabajo.
- ¡Hola Alice! ¿Cómo estás? – saludé a mi supervisora al entrar y tomé mi carpeta para disponerme a trabajar
- Veo que estas de muy buen humor, Buen día Laura – dijo sonriéndome - ¿ya supiste quien te dejo la rosa? – pregunto con curiosidad
- No aun no – dije con una sonrisa. Sabiendo bien que ya conocía a quien dejo esa rosa para mí. Puede que ese gesto me haya hecho amanecer tan bien o quizás por la velada de la noche. Me sentía como una adolescente tonta, sabía que quizás no era bueno el hecho de verlo… pero necesitaba verlo, simplemente para sentirme segura.