Martina pasea por el espigón hasta el faro/baliza que ya está encendido. Le gusta ir de noche, paseando con el mar a un lado y el puerto al otro, oyendo el vaivén del agua golpeando y metiéndose entre los cubos de hormigón. Cuando llega al final, se sienta en un escalón y contempla las luces del pueblo. Es un momento de paz, en el que espanta a sus demonios y trata de encontrar solución a sus problemas. Pero la respuesta no acaba de llegar. Más bien tiene la sensación de qué lo único que consigue con cada cosa que hace, es complicarse más la vida y complicársela a los demás. La situación en la cena es bastante tensa, porque es el momento en que coinciden las tres y la tirantez entre ella y Elena se puede cortar. Más bien de Elena hacia ella, pero es que tampoco se lo puede reprochar. ¿Sa

