
Leonor Rossi es una psiquiatra joven y prometedora cuando recibe el caso de Adrián Keller, un paciente institucionalizado desde la adolescencia con un diagnóstico tan claro como inquietante. No hay misterio clínico: todo está documentado, evaluado y contenido. O eso parece.
Adrián es lúcido, estable y cooperador. Mientras el sistema prepara su reinserción y la medicación disminuye, Leonor se convence de que comprender su mente es la clave para mantener el equilibrio. Adrián, en cambio, observa cómo cambian los marcos y aprende a ocupar un lugar cada vez más central.
A medida que los límites profesionales se redefinen y las decisiones “razonables” se acumulan, la relación entre médico y paciente se transforma en algo que nadie nombra, pero todos permiten.
Una novela psicológica perturbadora sobre el control, la ética y el peligro de creer que entender es suficiente.
