La ira que recorría las venas de Leonard Salerno era incontenible, el fue el primero en confrontar a su hermano mayor con unas palabras salidas directamente desde su inflamado corazón, no comprendía del todo el porqué, Antonella había sido despegada de su lado por el y ahora le era infiel con una mujer que no tenia mucho de haber llegado a la casa y al que el estúpidamente había creído indiferente para su hermano. —¡Todo el maldito tiempo Lucían hablando de maldito códigos, los jodidos códigos de lealtad y terminaste follando a Leisel cuando es otra mujer quien ostenta el titulo de tu mujer! —El corazón de Leisel bajaba y subía con una fuerte opresión, Leonard no parecía contenerse en mirarla de manera despectiva estaba decepcionado de ella. —Leisel sal de aquí—Ordenó Lucían, la chica se

