14 “El rechazo de la mate” Eva sabía que su juicio estaba nublado. Comprendía que la rabia la estaba consumiendo, quizás, al darse cuenta que le permitió a un hombre que no la quería en su vida tocar su cuerpo. Sentía rabia consigo misma por perder los estribos, y darle el privilegio de poseerla a un sujeto tan arrogante como lo era Sebastián Drake. Su voz tembló, porque las palabras no querían salir de su garganta. Se sentía traicionada, y herida. Tal vez rota. Bajó la mirada cuando vio a sus padres, su ropa estaba desencajada, así que podía deducir que todas las personas ante ella comprendían lo que había sucedido si aquel hombre lobo estaba en celo. —Yo… —Gimió, apretando el borde de su polera, y mordiendo su labio inferior—, yo… ¡Yo rechazo ser tu mate, señor Drake! El pelinegr

