Humillación.😡

1618 Palabras
Alessia. — ¿Dónde está? El capitán debe estar aquí esperándonos… —Efraín le dice. — Ana… Tyler está ocupado en otras cosas, ya deja de gritar y apártate que los demás pasajeros quieren pasar a sus puestos. Esa mujer está como loca peleando con Efraín y con Linda, y vengo yo a meter mi cuchara. — Señorita…, disculpe, pero el capitán está ocupado, y ya aquí estamos nosotras y el copiloto. No entiendo cuál es el problema, deje los gritos y vaya a sentarse, que tenemos una fila larga esperando para entrar. — la mujer me miró con cara de querer asesinarme y yo quería reír, y más cuando varios pasajeros comenzaron a aplaudirme y a insultarla a ella. — Mira, estúpida, poca cosa, ¿quién te crees que eres para meterte donde no te llaman? — ay no ahora, si agárrenme. — Mire, señorita, ¿qué demonios le sucede? ¿Quién se cree usted para venir a insultarnos? Desde que llegó está buscando problemas… — y fui interrumpida por el capitán Tyler. — ALESSIA, se puede saber… ¿Por qué le estás gritando a un pasajero? ¿Qué te sucede? — ese hombre me gritó delante de todo el mundo. Efraín se quedó en shock y Linda ni se diga. La mujer esa puso cara de tristeza y salió corriendo a pegarse al pecho de él. Él trató de alejarla de él, pero esta se pegó como una garrapata. Le iba a explicar, pero la tipa esa me quito la palabra. — Tyler… menos mal saliste, esa mujer estuvo a punto de golpearme, qué horror, ¿de dónde la sacaste? Se ve que es una corriente. Los otros pasajeros que habían estado oyendo todo empezaron a pelear con ella y a desmentirla. Una señora mayor dijo. — Eso es mentira, tú nos tenías a todos aquí parados sin poder pasar porque tú querías que viniera el capitán, y empezaste a insultar a todos los miembros de la tripulación, eres una grosera. — Tyler, no le creas, todos mienten para defender a esa mujerzuela. —Cuando dijo así, me le acerqué y levanté la mano para abofetearla, pero él me detuvo. — ¿Qué crees que ibas a hacer? No puedes reaccionar así — la mujer esa sonrió con malicia. — Quiere decir… ¿Qué ella sí puede insultarme? Y ¿usted permitirá eso? — Él me miró fijamente a los ojos y no dijo nada, solo se quedó desafiándome con sus ojos penetrantes. Efraín se acercó por detrás de mí… y me sostuvo del brazo, halándome hacia atrás, para luego decirme. — Ven, Alessia, no vale la pena… sigamos atendiendo a los verdaderos pasajeros, ven. — ambos miramos a Tyler con la esperanza de que dijera algo, pero nada, es como si no le importara. Linda se me acerca y la señora que me defendió hace un rato y me hablan para tranquilizarme. — Amiga, no le prestes atención, esa mujer es un grano en el culo, supuestamente es una prima lejana del capitán, pero yo lo que veo es a una mujer desesperada por meterse a su cama. — Si mi niña no le prestes atención, aquí todos vimos lo que hizo, y él es un tonto. Yo te adoro por ponerla en su sitio. Sonrío sin poder evitarlo, porque ambas me subieron el ánimo, pero esta humillación no se la perdonaré nunca y si después de este vuelo me quiere despedir, pues bien que lo haga, pero no me dejaré de nadie. Voy a mi puesto a seguir recibiendo y llevando a sus asientos a los pasajeros, y me doy cuenta de que el capitán lleva a la tipa esa a la parte VIP, qué bueno, porque a mí no me tocó esa área. Sigo en lo mío, las personas me felicitan, me dicen que no es la primera vez que esa mujer hace un escándalo así… que no me dé mala vida. Me dediqué a hacer mi trabajo, le di las instrucciones a los pasajeros tal cual como me había mostrado Linda y lo había visto en mi carrera. En dos oportunidades fui llamada por Efraín para llevarles agua a ambos, pero ni miré al capitán Tyler. La segunda vez que entre él intentó preguntarme algo, pero me di la vuelta y salí sin siquiera mirarlo. Y así transcurrió todo el recorrido, no volví a ver a la mujer esa, y tampoco le hablé al jefe. Llegamos a Brasil, y al día siguiente tendríamos un vuelo desde ese país hasta New York. Tendríamos nuestro hospedaje por la aerolínea; correrían todos los gastos por cuenta de mi jefe. Linda y Efraín me invitaron a comer en el restaurante del hotel, y como había comentado que me gustaría conocer el país, pues decidieron llevarme a dar un paseo después de cenar. — Vamos a comer muy rico, amiga, ya verás que te encantará. Y luego iremos a conocer un poco… — el capitán Tyler interrumpió a Linda al oírla hablar. — Linda… no creo que sea buena idea, que salgan, mañana salimos muy temprano, y las calles no son muy seguras… — No irán solas, Tyler, yo iré con ellas — le respondió Efraín desde lo ocurrido en el avión, él estaba distante con su amigo. — No tienes de que preocuparte si lo que crees es que llegaremos tarde mañana. Saldremos máximo dos horas. Él no dijo nada, solo asintió, y pude ver de reojo que me miró en varias oportunidades, pero yo no lo miré. Me levanté para ir al sanitario antes de irnos, y cuando salí, mi jefe estaba esperando fuera del baño. No lo miré, seguí de largo, pero él me tomó de la muñeca; enseguida me solté de su agarre. — No vuelva a tocarme, manténgase alejado de mí. — bajó su mirada, me iba a ir y me detuve al oírlo hablar. — Alessia, yo… — no lo dejé terminar de hablar. — Como le dije antes, no me toque, no me hablé y si quiere despídame, mañana en lo que lleguemos a New York me iré y no volveré a la aerolínea si así lo desea. — Yo… no he dicho eso… no tienes que dejar tu trabajo. Solo quiero… — No se preocupe, mantengamos la distancia y, como usted mismo dijo, solo haré mi trabajo; eso es todo, con permiso. — camino lejos de él, sin mirarlo siquiera, esa humillación, no se la perdonaré. Y peor aún no me dejo ni explicar por escuchar a la mujer esa, pues bien que así sea. Llegué a la recepción y Efraín y Linda ya me están esperando. Mi amiga observa mi cara y sin perder tiempo me dice. — Amiga… ¿Te pasó algo? —Efraín me mira con atención. — ¿Estás bien, Alessia? — Sí, si estoy bien, vámonos, ya quiero conocer un poco Brasil. — ambos asintieron no muy conformes. Pero al final nos fuimos, ninguno dijo ni preguntó más sobre el tema, la pasamos genial, me llevaron donde está el Cristo de corcovado o Cristo redentor. Todo me fascinó, siempre había querido salir de New York a conocer otros países, por eso me apasionaba tanto ser azafata, porque así tendría la oportunidad de viajar a otros países y estados. Y aquí estaba en mi primer viaje, bueno, Dios y mamá gloria me ayuden a que no sea el único. Ya de regreso al hotel, íbamos sonrientes y felices, habíamos comido hasta unos helados riquísimos, y unas bebidas que ni hablar, hasta me sentía sabrosa, ja, ja, ja. Todo estuvo bien hasta que vimos a Tyler a las afueras del hotel, con un cigarro en su mano y todo desaliñado, y con cara de furioso, pero ¿si no nos tardamos nada? Hasta estamos llegando antes. Se acerca a nosotros como un demonio, y cuando pienso que me va a reclamar, lo hace con Efraín. — ¿Dónde demonios estaban Efraín? ¿Te das cuenta la hora que es? —Efraín observa su reloj. — Sí, por supuesto, son las 11:00 de la noche, ¿qué te sucede, Tyler? ¿No podías dormir sin mí en la habitación? — Linda y yo tuvimos que contener nuestra risa al ver el rostro de nuestro jefe rojo como un tomate. —Efraín, no te hagas el chistoso, sabes muy bien a qué me refiero. Sabes que es peligroso… — Ya basta Tyler, tu molestia es porque la cagaste con Alessia, y no sabes cómo arreglar las cosas, no vengas a pagarla con nosotros,— lo mira desafiante —Tú fuiste el que metió la pata hasta el fondo, no defendiste a un m*****o de tu tripulación, ¿qué puedo yo esperar hacia mí? — y pues el jefe no podía quedarse callado, sino que decidió seguir metiendo su pata. — No es lo mismo, no te compares, tú eres mi amigo y eres el copiloto, ella es nueva, está a prueba y además es una… — ok, no lo pude evitar, me le acerqué y le dije a la cara. — ¿Soy una qué? — tragó saliva —. ¿Una insignificante nueva azafata? — Alessia, yo… no es lo que quise… — lo interrumpí. — Oh, claro que si es lo que quiso decir, mire… yo soy una persona humilde, pero de buen corazón y sé hacer mi trabajo. — me volteo hacia Efraín y Linda — Que pasen buenas noches, descansen. — Alessia… no… — lo oí hablar, pero no me detuve, seguí adelante hacia mi habitación, no necesito sus disculpas. Jamás en mi vida me habían humillado como lo ha hecho él y dos veces el mismo día, lástima, tan guapo y tan patán.
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