Lo apartó — Diego. — Te amo y te deseo, Paloma. ¿No quieres volver a ser mía? No sé si fue la tormenta o lo mucho que lo amo, pero acepté sus besos y sus caricias. — Te amo. Él procedió a quitarse la remera de la cabeza para arriba. Yo me quité mi remera. Ataca mis pechos con su boca, comienza a lamerlos y chupar mis pezones, incluso los muerde. Luego baja con su boca hasta mi estómago, lamiendo mi ombligo y bajando mis shorts junto con mis bragas. Pasa su boca a mi entrepierna y comienza a lamer hasta llegar a la zona de mi clítoris. Cubro mi boca con mis manos para evitar gritar. Me muero si despierto a los niños o a Isabel. Cuando acaba, baja su pantalón junto con su bóxer y comienza a juguetear con su m*****o y mi entrepierna como siempre. Lo subo arriba mío. Él entra en mí y c

