Desperté en una amplia cama, y en un instante, reconocí la familiaridad de las sábanas y la disposición del espacio que indicaban claramente que me encontraba en la cama de Iván, dentro de su departamento. Mientras mis ojos se ajustaban a la luz ambiente, mi mente se llenó de pensamientos tumultuosos al confrontar la realidad de mi situación. Mi mirada se posó en Iván, quien yacía a mi lado. En ese momento, una oleada de reflexiones invadió mi mente, llevándome a cuestionar las decisiones que me llevaron a engañar a Diego. Las sombras del arrepentimiento y la confusión se deslizaron por mi conciencia mientras intentaba comprender en qué estaba pensando al permitirme llegar a este punto en mi vida. — Al fin despiertas, bomboncito. — Tiene que ser un error — las lágrimas brotan de mis ojo

