Fabiano llegó al almuerzo. A la misma hora que los días anteriores. No sé sinceramente cómo lo hacía, porque era como un maldito reloj. Yo sí o sí debo llegar antes, porque de otra forma, llego atrasada, y una nunca puede llegar atrasada, y menos a su trabajo. Los niños corrieron hacia él contentos. Me he dado cuenta de que estos días están ansiosos por verlo llegar. Incluso los encuentro de mejor ánimo. A Sienna, no la he visto. Lo que es perfecto porque después de lo que pasó ese día, no creo que pueda atar mi lengua y no decir nada. Lo que le dijo a Amara… Dios, quise golpearla en la cara como nunca había querido hacerlo antes. No soy una persona agresiva, tampoco me dejo pasar a llevar, pero Sienna estaba apretando todos los botones de destrucción que había en mí. —Buenas tardes, Ra

