Punto de vista de Fabiano: Salí de la casa más duro que un fierro, pero si me quedaba a tomar desayuno no me iba a resistir a follarla. Quiero que ella me pida que se lo haga, que me ruegue que la vuelva a tomar como aquella noche. Sé que eso será un sufrimiento para mí también, pero haré que valga la pena, la voy a volver tan loca y desquiciada que no pensará en otra cosa más que en tenerme dentro de ella. Porque bueno, así es como yo me siento ahora. Cuando llego a la oficina le pido a mi secretaria que vaya por mi café en el local que está al final de la calle. Tengo una extraña obsesión con ellos, así que apenas entro, dejo mis cosas y entro al baño. La erección no se quiso bajar durante todo el camino, así que tocará tomar la situación en mi propia mano. —¡Maldita Raina! Lo que te

