El domingo había pasado demasiado rápido. Gregory insistía en conversar de un tema que yo ya había dejado zanjado hace mucho tiempo. Al principio me costó, el primer mes fue realmente una tortura, porque él era el hombre con el que tristemente, pensé que me iba a casar. Lo nuestro era perfecto, hasta que ya no lo fue. No fue el hecho de que se fuera, lo que rompió todo. Confiaba en él lo suficiente para saber que no me habría engañado durante el tiempo en que estuviera lejos, y yo lo habría amado de igual forma acá. Pero no me dijo nada hasta que se fue, y ni siquiera quiso que mantuviéramos una relación a distancia. No me esperaba eso de él. Así que durante el primer mes, lloré demasiado. Me dolía el pecho y lo extrañaba mucho. Luego me di cuenta de que no tenía caso seguir llorando, mi

