Capítulo 29: De la felicidad al dolor

1449 Palabras

Al almuerzo, los niños parecen haberse olvidado lo que pasó con su madre. Teniendo en cuenta que fue poco lo que escucharon, era un alivio. Sabía, en el momento en que la escuchamos gritar, que las cosas se pondrían feas, así que les puse los audífonos para que no escucharan nada. Hice bien, porque las cosas que ella les dijo eran horribles. Fabiano había estado inquieto todo el resto del día. Lo vi tomarse una de sus pastillas, y un poco antes de irme, otra. Lo seguí hasta su despacho después de que acosté a los niños. Cada noche me pedían que les leyera, así que ya se estaban acabando los libros. Fabiano estaba sentado detrás de su escritorio, con la cabeza apoyada en el respaldo de su asiento y una copa en su mano derecha. Se veía derrotado, y eso que solo había empezado hoy. Camine h

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